Han pasado 12 años desde que se vieran por última vez en pantalla grande las hazañas del socarrón detective John McClane (aka el pu*o amo, con perdón de la expresión). Y como ya es habitual en la escasez de ideas de Hollywood, vuelve este mítico personaje del cine de acción para seguir dando caña a los malos malotes de turno y para hacer disfrutar al espectador con su mala uva y su buena puntería.Aunque en esencia seguimos viendo al McClane de siempre, hay que indicar que su aspecto y en cierta medida, su actitud, han sido un tanto modificadas. Es lo que ahora se denomina como “adaptar a los nuevos tiempos”, o dicho de otra manera, para las nuevas generaciones.
Así pues, el nuevo (entre comillas) McClane es un tipo más serio, que cuida mucho más su aspecto (donde están las camisetas de tirantes?!) y que ya tiene superada su crisis matrimonial, por lo que ya no necesita tirar de alcohol ni aspirinas (eso está muy feo y ya no se lleva...)
Eso sí, mantiene una tibia relación con su hija, que parece que le trae de cabeza.
De todas formas, lleva una vida bastante tranquila y rutinaria, aunque eso no quita que si las cosas se ponen feas (y se pondrán), vuelve a hacer uso de sus métodos expeditivos para afrontar cualquier dificil situación.
Después de desbaratar los planes a unos terroristas en el Nakatomi Plaza, en un aeropuerto de Los Ángeles y en medio de las calles de Nueva York, ahora John McClane deberá salvar a todo un país haciendo frente a unos terroristas informáticos que han sembrado el caos por todas partes.
En su nueva carrera a contrareloj, le ayudará un joven hacker al que en un principio deberá custodiar, y que más tarde pasará a ser su compañero de aventuras.
Poco más hay que comentar sobre la trama, salvo destacar su simpleza en beneficio -y al servicio- de la acción pura y dura.
Así que, como ya es costumbre, haré un repaso comentando lo mejor y peor.
Sin duda, lo más destacable de esta cuarta entrega son sus espectaculares y apabullantes escenas de acción, algo común en toda la saga. No obstante, esta vez y a diferencia de sus predecesoras, las secuencias se tornan un poco bastante inverosímiles, desde terroristas que parecen de goma, un caza en medio de la ciudad (inspirándose en “Mentiras arriesgadas” de James Cameron?), un coche que vuela e impacta en un helicópetero, un McClane más sobrehumano que nunca...
La acción de esta película es más cercana a una “Misión Imposible II” que a una “Jungla de Cristal”. Hay momentos muy surrealistas que siendo permisivos no afectarán a nuestro disfrute, pero que se nos antojarán poco creíbles, y más teniendo en cuenta que McClane/Willis ya está entradito en años y cuesta de creer la pasmosa agilidad con la que resuelve muchos de los entuertos.
Y es que este McClane parece más un super Jack Bauer indestructible que no el detective que antaño tanto sufría y se quejaba.
Por lo menos no ha perdido el sarcasmo y la mala ostia que tanto le caracterizan, y en ello tenemos que agradecer mucho el doblaje español patrio, y más concretamente al señor Ramón Langa (la voz de Willis)
La película ha sido censurada/edulcorada, omitiendo todos y cada uno de los tacos y las frases mal sonantes, además de reducirse notablemente la cantidad de sangre (sobretodo la que cubre el cuerpo de Willis) para atraer a un mayor número de público con una calificación PG13 (apta para mayores de 13 años). Por suerte, aquí en España esto se lo han pasado por el forro (Dios les bendiga) y el doblaje hace justicia al deslenguado personaje al que todos apreciamos.
Eso sí, a este paso, con tanta calificación PG13, acabaremos viendo películas de terror con asesinos armados con zanahorias y películas de acción al estilo “Equipo A”, osease, con mucha munición y pocas bajas. Además, a la práctica, en el cine nadie pide el carnet a los espectadores y entra quien le da la gana. También son los menores quienes inundan las salas con este tipo de películas, como hacía un servidor en sus años mozos. Y es que una cosa es calificar una película como medida de aviso y prevención, y la otra censurarla para conseguir una calificación óptima por cuestiones puramente comerciales.
Aún así, podemos estar contentos porque Wiseman (director de las dos “Underworlds”) dirige con precisión las escenas de acción y sabe imprimir un ritmo trepidante a toda la cinta, haciendo que por un momento olvidemos lo descabellado que resulta el argumento.
Destacamos también la azulada fotografía que impregna todo el film, que si bien se ajusta el tema de la alta tecnología y demás, también se aleja de los tonos cálidos de las anteriores entregas (sobretodo de la tercera) y puede llegar a cansar y resultar innecesaria en algunos pasajes.
En lo que a personajes y actores se refiere, decir que como siempre, Bruce Willis está impecable y no ha perdido un ápice de su carisma y del que su propio personaje hace gala. Gracias a él, el espectador no sólo disfruta con la acción, sinó que se echa unas buenas risas.
Justin Long, el joven hacker, cumple correctamente con su personaje, sin destacar ni desentonar demasiado. Aún estando a años luz de la comicidad entre la pareja Jackson-Willis de “Jungla de Cristal: La Venganza”, por lo menos no cae mal.
Mary Elizabeth Winstead también cumple en el papel de hija, marcando bastante el duro carácter que ya es típico de la familia McClane.
La oriental Maggie Q reparte leña al servicio de los terroristas, siendo la mano derecha y compañera sentimental del malo maloso. Sus habilidades en la lucha cuerpo a cuerpo (y que cuerpo señores) nos brindan algunas de las mejores escenas de la película.
Y ya por último y quizás uno de los puntos débiles de la película, el antagonista protagonizado por un poco inspirado, aunque a fin de cuentas pasable, Timothy Oliphant. Un villano que no está a la altura de los acontecimientos, causando un flojo impacto en el espectador, y más si lo comparamos con el Alan Rickman o el Jeremy Irons de las anteriores entregas.
Los duelos entre éste y McClane saben a poco, por mucho que se esfuercen ambos. Un villano debe ser de nivel, y en este caso se puede decir que no lo es. Pero como ya digo, la culpa no se le puede achacar toda al señor Oliphant, aunque olga decir que ha hecho interpretaciones mejores en papeles de este tipo (véase “Scream 2” o “Diablo, A Man Apart”)
Y bueno, comentar también el cameo director y guionista Kevin Smith, que la verdad es que tiene poca gracia, o dicho de otra forma, probablemente sólo les hará gracia a los fans de éste.
Quisiera hacer incapié también en la más bien desapercibida banda sonora, que esta vez corre a cargo de Marco Beltrami (Resident Evil, Terminator 3, Underworld Evolutions) y no del habitual de toda la saga Michael Kamen. La verdad es que la música es casi inapreciable y poco destacable (salvo en los créditos finales). Por tanto, un punto flaco más, aunque mucho menos importante, claro.
Lo que si se agradece es que las secuencias de acción estén repartidas entre lo digamos, artesanal, y el ordenador. Como dice el propio supervisor de efectos especiales: “La orden de Len era que si una escena de especialistas se podía hacer, prácticamente sin imágenes generadas por ordenador, así es como debía hacerse”. Y yo se lo agradeco, aunque sean exageradas.
En resumidas cuentas, una muy entretenida y disfrutable cinta de acción, dirigida por un eficiente pero flipado Len Wiseman (a lo Michael Bay pero sin travellings), que bien podría haberse llamado “Un poli en apuros”, “Pánico en N.Y.” o “16 Cales II”, en vez de ser la cuarta entrega de una mítica saga con la que poco tiene que ver, salvo por el buen hacer de tito Willis como McClane. Bien podría haber sido una cinta de acción más del actor.
Tratándose de un trabajo de encargo, Wiseman más que adaptarse a la saga, a adaptado ésta a su propio estilo, pero por suerte, alejado de sus “Underworlds”.
Dados los buenos resultados en taquilla y la notable aceptación entre público y crítica, no es de extrañar que tengamos, por lo menos, una quinta entrega a la vuelta de la esquina. En tal caso, pediría fervientemente que regresara John McTiernan en tareas de dirección, que es quien mejor ha sabido sacarle jugo a la saga, siendo las suyas, las mejores entregas de toda la tetralogía.
Lo mejor: Bruce Willis; que las dos horas que dura sean ligeras y amenas; que McClane siga hundiendo la moral del villano con un walkie-talkie xD
Lo peor: las abundantes fantasmadas; un villano decepcionante.
Valoración personal: Buena
















