viernes, mayo 09, 2008

Pliskeen en el "Paseo de la Fama de Hollywood"


Jorge de Cine Novedades (blog de lectura obligada para un servidor) me ha otorgado el simpático galardón del "Paseo de la Fama de Hollywood" por mi humilde labor en la blogosfera.

A él debo agradecerle el premio, así que muchas gracias por tenerme en tan buena estima ;)

Por tal de seguir con esta iniciativa y sin atreverme a ser yo quien rompa la cadena, publico aquí mis blogs premiados en lo que a su indiscutible aportación cinéfila se refiere.

Cine Novedades (aunque ya hayas sido premiado, no puedo dejar de nombrarte entre mis indispensables)

El Blog de Chacal

Otros Clásicos

Totally Unrated

Películas de Culto


Los afortunados pueden recojer su premio en el siguiente enlace:


Aprovecho la ocasión también para agradecer los siempre estimables comentarios de todos aquellos que visitan diaramente este blog. Sin ellos hace tiempo que hubiera desistido en seguir con esta satisfactoria tarea.

A todos vosotros, muchísimas gracias ;)

Actualización:
Mi otro blog "Amazing Movies" ha sido premiado también con este galardón por el compi Chacal, que siguiendo la cadena, me ha incluido entre sus nominados.
Muchas gracias por el premio ;)

sábado, mayo 03, 2008

Especial: Indiana Jones en "Amazing Movies"


Como la mayoría de mis estimados y fieles lectores habituales sabrán, un servidor reparte sus escritos cinéfilos por varios blogs de cine. Entre ellos y de creación propia está "Amazing Movies", un blog dedicado al cine fantástico, de ciencia-ficción, terror, aventuras, etc.

Con motivo del estreno de la cuarta parte del arqueólogo/aventurero Indiana Jones, he decidido dedicar todo el mes de Mayo a esta magnífica saga de aventuras, con artículos especiales y reseñas de cada una de las películas que conforman la trilogía original.

Nunca está de más hacer un poco de autobombo, así que para los que aún no conozcais dicho blog, os invito a hacerlo con este especial dedicado al amigo Indy.
Podeis acceder a él a través del enlace que figura en el apartado "Pliskeen en" del menú (a vuestra derecha) o clickando directamente en el siguiente enlace:

Especial: Indiana Jones


Espero que este especial sea de vuestro agrado ;)


Saludos :)

martes, abril 29, 2008

Leatherheads (Ella es el partido), juego a tres bandas

Tres son ya las películas que tiene en su fimografía George Clooney como director. Su opera prima fue la curiosa aunque irregular “Confesiones de una mente peligrosa“, y luego le siguió la notable “Buenas noches, y buena suerte” con la que consiguió 6 nominaciones a los Oscars de aquel año 2005, incluyendo la de mejor película (aunque finalmente no logró ninguna estatuilla)

Su tercer, y por el momento, último trabajo es la película que nos ocupa y que en España se estrenará presumiblemente en junio bajo el horroroso título de “Ella es el partido”.
De las tres, ésta es sin duda la apuesta más comercial de Clooney aunque no por ello la de menor valía.

Clooney es Dodge Connolly, un encantador futbolista cuyo sueño es llevar el fútbol al mayor público posible. Cuando el patrocinador de su equipo entra en quiebra y la misma liga está a punto de sucumbir, Dodge decide convencer a una joven estrella del fútbol universitario, Carter Rutherford (John Krasinski), para que se una a su equipo, con la esperanza de que así su fama le de un nuevo empujón al deporte, que buena falta le hace.

Por otro lado, a la hábil periodista Lexie Littleton (Renée Zellweger) le han encargado la tarea de ganarse la confianza de Rutherford y desenmascarar la imagen de héroe de guerra que éste ha conseguido tras regresar del campo de batalla.


En el momento en que los tres personajes entren en contacto es cuando empezarán a surgir los conflictos entre ellos.
Connolly y Rutherford intentarán cada uno por su cuenta conquistar el corazón de la atractiva Littleton, lo que provocará alguna que otra disputa. Por si esto fuera poco, Connolly deberá aguantar además su condición de segundón dentro del equipo, dada la expectación y admiración que está causando su nuevo y famoso compañero de juego.
Littleton, por su parte, intentará resistirse a los encantos de Connolly para poder llevar a cabo su desleal tarea de encadilar al bonachón de Rutherford para que éste le confiese lo que realmente ocurrió cuando estuvo en la guerra.

Con semejante embrollo no es de extrañar que se den situaciones de todo tipo, desde peleas de lo más cazurras hasta momentos de lo más melosos, todo ello con el objetivo de hacer pasar un rato agradable al espectador, y doy fe que Clooney lo consigue. Y es que le director sabe como dirigir a su equipo y que jugadas debe llevar a cabo para que el público disfrute.

No hay nada en su juego que sea excesivamente complicado ni arriesgado. La mayoría de las situaciones uno se las ve venir e incluso el final es de lo más previsible, sin embargo eso no evita que uno esté entretenido durante todo el tiempo que dura la película. Quizás dos horas se antojen un tanto excesivas para una comedia tan sencilla como esta, pero lo cierto es que Clooney consigue hacerlas bastante ligeras gracias a que en todo momento ocurre algo que hace avanzar la trama. Ciertas situaciones donde la comicidad entre los actores es imprescindible, permiten que la historia transcurra con buen ritmo y sin decaídas.


Algo que tampoco puede fallar es la química entre los protagonistas, y en ese aspecto se puede decir que Clooney y Zellweger forman una buena pareja delante de la cámara.

Clooney encaja perfectamente en su rol de atractivo y simpático cuarentón, papel que el actor ha interpretado hasta la saciedad y que aquí repite sin problemas. Mientras, Zellweger sorprende con su personaje, una mujer de armas tomar que se debate entre el amor y su carrera profesional.
Él suele gustarme en casi todas sus películas pero reconozco que ella, por lo general, me crispa bastante. Por suerte aquí se ahorra sus habituales muecas de pánfila y deja al descubierto la actriz que de vez en cuando puede ser (en Chicago hacía también un buen trabajo)

A la citada química entre ambos se le une unos ingeniosos diálogos que le dan bastante juego a la relación que ambos mantienen en el film.

John Krasinski, más conocido por la serie The Office que por sus (pocos) papeles en cine, cumple también con su personaje, ayudado sobretodo por esa carita de no haber roto nunca un plato.

Los secundarios, otra parte indispensable del equipo que maneja Clooney, son otro punto a su favor, destacando así a Stephen Root como el amiguete de Donnolly y a Jonathan Pryce como el mezquino representante de Rutherford.


La película se desarrolla con un cierto aire clásico, recordándome mucho a esas comedias de enredo que protagonizaba la genial pareja fque formaban Rock Hudson y Doris Day allá por los 60 y que tan buenos ratos me hicieron pasar.

El humor se debate entre lo pícaro y lo payaso. El tema amoroso se toca con bastante delicadeza sin que en ningún momento hayan escenas subidas de tono ni nada por el estilo. Vamos, que está todo muy medido para que pueda contentar a todos los públicos.

A la vez que se nos cuenta un poco la historia de como a mediados de los años 20 el fútbol ascendió a deporte de masas, también atendemos a los avatares de tres personajes bien distintos entre sí; el cuarentón al que su estilo de juego le quedan los días contados en la liga profesional de fútbol; el ingenuo universitario que finge ante su estatus de héroe de guerra mientras triunfa en el deporte que le ha dado la fama; y la ambiciosa periodista que busca el ascenso a toda costa sin importarle a quien deba pisar para conseguirlo.


“Leatherheads” es, pues, una simpática comedia que se ve con agrado aunque probablemente no deje huella en el espectador. Tiene una trama simplona y sus personajes son típicos, pero la historia funciona sin demasiados alardes gracias a sus protagonistas y a sus escasas pretensiones.

Es una de esas películas que quizás se olvidan con facilidad pero por las que uno no siente haber tirado el dinero a la basura. Como comedia romántica que es, resulta de lo mejorcito que se ha hecho en mucho tiempo, algo que por lo visto es más dificil de conseguir de lo que parece.

Aunque el tema del fútbol americano y la época en la que se desarrolla la historia os puedan echar para atrás, recomiendo que le deis una oportunidad si esa semana no encontrais nada en la cartelera que os seduzca.


Lo mejor: los diálogos que mantienen Clooney y Zellweger y la química entre ambos.

Lo peor: que resulte tan previsible


Valoración personal:
Correcta

domingo, abril 20, 2008

Pliskeen en el 26º Salón Internacional del Cómic de Barcelona


Desde el 17 al 20 de Abril se ha estado celebrando en Barcelona el 26º Salón Internacional del Comic. En él, obviamente, el protagonista principal es el comic, aunque también hay lugar para el cine, el anime y los videojuegos, que año tras año se han ido consolidando dentro del salón y se han convertido ya en temas imprescindibles para el visitante en general y el aficionado en particular.

Una vez dentro del Salón cada uno tiene sus propias preferencias y como es lógico centrará su atención en aquello que más le interesa ver, tocar, fotografiar y por supuesto, comprar.

Dado que este no es un blog sobre cómic y yo tampoco me considero un erudito en la materia, centraré mi crónica en la parte de cine, que es la que bien me corresponde.

En el recinto se podían encontrar varios stands dedicados a inminentes y esperados estrenos cinematográficos, como el de la cuarta y última entrega de la saga de nuestro aventurero favorito Indiana Jones, en el que se podía echar una partidita al videojuego de la misma; la tercera -y más bien innecesaria- entrega de The Mummy, dónde uno se podía hacer una foto con un tipo disfrazado de momia o con una chica vestida con una especie kimono negro (yo elegí la segunda opción xD); o Wanted (Se Busca), la última película de acción -y un más que probable nuevo truñazo- en la filmografía de Angelina Jolie, en la que se exhibía el cochazo que conduce ésta (un Dodge Viper rojo) y dónde un actionman y un cañón de mujer simulaban un enfrentamiento, primero con pistolas y luego cuerpo a cuerpo (a lo segundo no me hubiera importado ofrecerme voluntario xD)

Marvel tenía montada una especie de sala de cine en la que se proyectaban en una pequeña pantalla los trailers en español de sus dos fuertes apuestas cinematográficas de este año: Iron Man y The Incredible Hulk.

Por su lado, Universal Pictures había reservado también un pequeño hueco para “Hellboy 2: El ejército dorado, segunda película del personaje creado por Mike Mignola y dirigida de nuevo por Guillermo Del Toro.

En referencia a este último (Del Toro), citar la fascinante exposición dedicada a DDT Efectos Especiales, la empresa española que ha colaborado estrechamente con el director mexicano en la realización de los fx y la ambientación de películas como Hellboy o El Laberinto del Fauno.
En ella se podían encontrar pues, objetos, máscaras, prótesis y demás material relacionado con los films citados (teneis algunas fotos ilustrando este post). Además una pantalla de tv proyectaba un interesantísimo making of sobre el proceso de creación del Fauno, desde las prótesis al maquillaje, pasando por el propio rodaje de las escenas. Podíamos contemplar en el reportaje la dura y larga tarea que conlleva este laborioso trabajo y también la paciencia y habilidad que debe tener el actor que se somete a dicha caracterización (en aquella ocasión, el simpático Doug Jones)

Justo al lado de esta exposición teníamos otra sobre la película De Profundis, un largometraje de animación de Miguelanxo Prado que utilizaba como base pinturas al óleo y que fue presentado en el Festival de Sitges de 2006.
En un mural se exhibían las pinturas originales de las que se partió para elaborar varias de las escenas que aparecen en el film, mientras que un monitor nos mostraba detalladamente el meticuloso proceso de realización.


El día que un servidor acudió al evento (el sábado), se organizó por la tarde una breve conferencia para charlar un poco sobre cine fantástico y de terror. En ella participaron personas tan ilustres como el gran maestro del stop-motion Ray Harryhausen, y nuestro hombre lobo patrio -entre otros personajes- Paul Naschy, dos veteranos del género a un lado y al otro del charco. También estaban allí David Martí, creador y director de DDT Efectos Especiales, y el escritor Pedro L. López como moderador de la charla.

Se trataron temas como la evolución del género y de los propios efectos especiales, y en relación a esto último apareció el habitual debate: efectos digitales vs efectos artesanales.
David Martí de DDT admitía que suelen estar más solicitados en materia de efectos digitales que no en animatronics y demás, pero que gracias a su padrino -así lo llamó él- Guillermo Del Toro han trabajado mucho en ese campo más tradicional de los fx y esperan seguir dedicándose a ello siempre que su amigo Del Toro -u otros directores- requieran de sus servicios.
También comentó que él prefería los efectos de antes, ya que lo que uno ve está ahí, es tangible e interactua con el actor/actriz. Puso como ejemplo el maestro Yoda de La Guerra de las Galaxias, del que prefería mil veces antes el visto en las viejas películas que el que hacía increíbles piruetas en la nueva saga (y un servidor está completamente de acuerdo con él)

De vez en cuando había turno de preguntas para los asistentes, y un servidor, ni corto ni perezoso, decidió lanzar las suyas.
Mi primera cuestión fue para el Maestro Harryhausen, y es que tenía curiosidad por conocer de primera mano que motivaciones e intenciones tuvo a la hora de llevar a cabo un proyecto tan arriesgado como “Furia de Titanes” justo en un momento en que el ordenador ya empezaba a suplantar las técnicas tradicionales de animación (recordemos que la película fue un inmerecido fracaso en taquilla frente a propuestas más innovadoras).
En la respuesta, Harryhausen obvió un poco el tema de los fx digitales, restándole importancia y centrándose en su experiencia como animador en stop-motion. Contó que a él le encantaba dar vida a sus criaturas y que por ejemplo no deseaba utilizar tipos enfundados en trajes de goma como en las películas japonesas de Godzilla. Lo suyo era esa técnica y prefería dedicarse enteramente a ella (no era bien bien la respuesta que yo esperaba, pero ya me conformo)

Algo más tarde lancé mi segunda cuestión (la que se me ocurrió en aquél momento) al conjunto de la mesa para preguntarles sobre la situación del género fantástico y de terror en nuestro país y sí creían que dichas películas dejarían en algún momento de ser una minoría dentro de nuestra industria -dándoles los productores el respaldo que bien merece- o si por el contrario seguirían siendo eventuales excepciones dentro de los típicos temas y géneros tratados en nuestro cine.
Dificil era la respuesta salvo que tuvieran una bola de cristal a mano, pero Paul Naschy comentó que llevaba muchos años haciendo este tipo de películas y que aún sigue en ello, y que estaba seguro que los nuevos talentos y el apoyo de los jóvenes espectadores y cinéfilos como nosotros daría un buen empuje al género.

Entre otros temas, se debatió también sobre los ya abundantes y cansinos remakes. Harryhausen no estaba muy conforme con éstos, argumentando que si una historia ya había sido antes bien contada, no había porque reincidir en ella, aunque añadió que como en todo, siempre había excepciones. Naschy fue algo más benévolo diciendo que no estaba en contra de ellos siempre y cuando no se abusase. Se podían reinterpretar las historias pero no hacer un calco de un calco de otro calco...


Después de la conferencia y tras fracasar en mi intento de conseguir una autógrafo del gran Harryhausen (¡aún maldigo ese momento!) decidí abandonar el recinto y tomar el camino de vuelta a casa.

Me llevé conmigo la grata experiencia de ser partícipe de una conferencia de cine y de ver en persona a Harryhausen -ya mayor a sus 87 años- y a Naschy (ambos demostraron además tener un gran sentido del humor, sobretodo Naschy).

Hice algunas compras pero sin dejarme llevar por el consumismo propio del momento (suelo ser cuidadoso con mis gastos), así que compré varios libros de ilustraciones (la ilustración es mi otra gran pasión y dedicación), algún que otro cómic (europeo, como casi siempre), y la joya de la corona: un libro recopilatorio sobre las sagas de Alien y Depredador, con detallada información de actores, directores, producción, guiones, etc.

Y por suspuesto, también me llevé conmigo un insoportable dolor de pies y de hombros (cargar la pesada mochila es lo que tiene). Y es que seis horas dando vueltas sin parar por toda la exposición no podían ser más agotadoras.


Y finalizo aquí esta breve crónica de mi visita al 26º Salón Internacional del Comic que he querido compartir con vosotros. En mi otro blog teneis unas cuantas fotos más del evento.

Añado también algunos enlaces por si fueran de vuestro interés.

26º Salón Internacional del Cómic de Barcelona

DDT Efectos Especiales

De Profundis

sábado, abril 12, 2008

"La Niebla de Stephen King", el peor monstruo no está fuera

Después de la un tanto infravalorada “The Majestic”, Frank Darabont vuelve de nuevo a adaptar un relato del prolífico Stephen King, así como ya hiciera con las maravillosas “Cadena Perpetua” (esto es una obra maestra y lo demás son tonterias) y “La Milla Verde” -sin contar el cortometraje The Woman In The Room-.
Esta vez, sin embargo, es un cambio radical de género, ya que del drama pasamos al terror sobrenatural de “The Mist”, una novela publicada en los 80.
Por si alguno se lo pregunta, diré que sí guarda ciertas similitudes con “La Niebla” de John Carpenter (son del mismo año, así que es dificil decir quién inspiró a quién) pero son distintas en su desarrollo y en sus formas (aunque ambas tienen en común ese fascinante toque lovecrafniano)


Como en las anteriores adaptaciones, Darabont vuelve a hacerse cargo del guión, lo cual a mi entender ya es sinónimo de calidad (o cuanto menos, motivo de tranquilidad)
Hasta donde yo sé, el director ha tratado de ser lo más fiel posible a la novela de King, y las licencias que se haya podido tomar (algún personaje y el final) son más un punto a favor que no en contra (esto no lo digo, que conste)

La historia nos situa en un pequeño pueblo de Maine (estado donde nació el sr. King) que se ve invadido por una repentina y extraña niebla. Su aparición produce la alarma en el pueblo dado que quien osa adentrarse en ella ya no vuelve a ser visto.

Los habitantes del pueblo permanecen encerrados en sus casas, vehículos o establecimientos, resguardándose de la misteriosa niebla. No se sabe porque está ahí ni de dónde viene pero algo maligno oculta en su interior.

Un grupo de ciudadanos permanece en el supermercado del pueblo espectante ante el acontecimiento. Entre ellos se encuentra, junto a su hijo pequeño Billy, el pintor(1) David Drayton (Thomas Jane), que deberá lidiar con sus vecinos para poder afrontar la situación con calma y precaución.

Puede que a priori la premisa no sea original ni nada del otro mundo, pero el gran acierto del film y lo que la distancia de otras propuestas similares radica en su elevada carga dramática y en su especial atención y cuidado de los personajes, algo poco común en este tipo de películas.

Darabont dota además al film de un inusitado trasfondo crítico, adentrándose con valentía en lo más profundo y oscuro del alma humana. Y es que para nada The Mist es una película de monstruos al uso. Lo que tenemos delante es todo un estudio de la conducta humana en situaciones límite.
Se nos muestra la manera en la que reaccionan diferentes personas cuando intentan hacer frente una siutación de peligro que les sobrepasa. Nos habla también del fanatismo religioso, de la fe a secas, de las esperanzas, de la resignación, de la cobardía, del valor...
Podemos observar en ella también un punto crítico hacia el mal uso de la ciencia, algo que se ha ido reflejando a lo largo de varias décadas dentro de la ciencia-ficción (especialmente en los años 50).

Por ello esta cinta es diferente a lo que nos tiene acostumbrados el (sub)género. Se aleja de la habitual y áspera comercialidad hollywoodiense, ahorrándonos clichés y baratos efectismos.
Darabont recurre a la inquitud que produce el hecho de estar encerrados en un lugar acechado por desconocidas criaturas. Apela a la tensión con cautela y acierto, mostrando poco y cuando toca, pero además mostrándolo bien, sin espasmódicos movimientos de cámara ni demás florituras tan hiperexplotadas en estos tiempos.


La especial atención en los personajes y en sus personalidades, sus miedos y demás, es lo que le confiere peso a la historia. De esta forma, podemos conectar con ellos a un nivel más emocional y empático, de modo que la angustia se transfiere de la pantalla al espectador.

Pero que no se preocupen aquellos a quienes todo esto de la crítica y la profundidad no les interesa lo más mínimo, porque además The Mist funciona perfectamente como una muy disfrutable y entretenida película de monstruitos puñeteros.
Hay escenas realmente violentas en sí mismas, bien sea mostrando o recurriendo a la elipsis. Se suceden secuencias de pura tensión con otras de gozoso gore. Hay acción, terror, suspense y drama a partes iguales, con lo que dificilmente decepcione al buen aficionado.
Los bicharracos que aquí se dan cita tienen un aspecto amenazador y en general los efectos especiales son lo suficientemente competentes como para hacerlos creíbles cada vez que hacen acto de presencia. Así que el recortado presupuesto con el que ha trabajado Darabont no ha hecho mella en el resultado final. Y mejor trabajar en estas condiciones que ya se sabe que con más dinero se suele perder el norte, dando preferencia a la espectacularidad y olvidando el guión (no creo que sea el caso de este director, pero ejemplos los hay a patadas)

Los personajes se nos van mostrando a medida que la película avanza, y los vamos conociendo y calando según vayan afrontando los diversos acontecimientos. Con ello Darabont se ahorra alargados preámbulos y puede ir metiendo la acción ya no más temprano sino también más espaciada a lo largo del metraje.

El origen de la niebla tiene explicación una vez que la trama está lo suficientemente avanzada, aprovechando así la incertidumbre inicial para crear ese desasosiego que impregna el primer tramo del film.

Darabont además es un tipo que sabe dirigir a su elenco, sacando lo mejor de cada actor/actriz.
Con Thomas Jane quizás haya conseguido una de sus mejores interpretaciones, sorprendiendo a propios y a extraños.
Ha repetido con algunos actores ya aparecidos en otros films suyos, como William Sadler, Jeffrey DeMunn o la guapetona Laurie Holden, que cumplen perfectamente con sus roles.
Ha conseguido también que un niño actue bien y no resulte cargante, y le ha sacado todo el jugo a una notable actriz como Marcia Gay Harden, que borda su papel. Lo hace tan bien que dan ganas de matarla de la forma más cruel posible (ya me entendereis cuando veais la película)

En ningún momento aburre, pese a sus dos horas de duración que bien podrían haber sido hora y media perfectamente. Y juega a su favor la casi inexistente banda sonora, lo que le da mayor realismo. La música aparece en momentos muy puntuales, como por ejemplo al final de la película, con unos cantos que junto a unas desoladoras imágenes le ponen a uno la carne de gallina (por si os interesa, la magnífica canción que suena es "The Host Of Seraphim", de los inclasificables Dead Can Dance)

Y el final...bueno, este es un tema aparte. Es de los más duros y desgarradores que he haya visto nunca, ya no sólo del género, sino del cine en general; de esos que te dejan clavado en la butaca, conteniendo la respiración y sin poder articular palabra. Estoy casi seguro que a muchos no les gustará y otros preferirán el final de la novela, pero a un servidor le ha parecido verdaderamente impresionante.

Quizás os parezca que pongo a la película por las nubes (no os faltaría razón), pero es que me ha encantado. He disfrutado al 100%.
Espero que mi crítica no os cree unas altas espectativas que luego no se vean cumplidas (disculpadme si es así) pero deseo que disfruteis tanto como lo he hecho yo y por ello os la recomiendo encarecidamente.
En mi opinión, estamos ante un clásico instantáneo del terror.


(1)Atención a los carteles del gran ilustrador Drew Struzan y como uno de ellos supone directamente un guiño a "La Cosa" de John Carpenter (más que nada porque fue él el encargado de realizar dicho cartel)



Lo mejor: el cuidado de los personajes; el manejo del suspense y la acción.

Lo peor: que se la infravalore por su género y por su poco original premisa (incluso por su condición de serie b)


Valoración personal: Muy Buena

miércoles, abril 02, 2008

"La Noche es Nuestra", la familia es lo primero

Ambientada en el Nueva York de finales de los 80 (algo poco explotado salvo por las buenas
canciones que suenan) James Gray nos trae una película policiaca sobre maderos contra narcos, ley contra corrupción, buenos contra malos... En lineas generales viene a ser el habitual thriller dramático contra las mafias de la droga y los esfuerzos por parte de los agentes de la ley de erradicarlas.

Se trata de un (sub)género bastante explotado y en el que poco cabe la innovación, así que en lo que atañe a eso, la nueva cinta de Gray ofrece pocas sorpresas.
Ahora bien, el tratamiento de la historia y el desarrollo de su personaje principal hacen de ella una notable película que puede que no se nos quede marcada en las retinas, pero desde luego merece ocupar un puesto privilegiado entre similares propuestas. Y es que al igual que “American Gangster”, viene a ser más de lo mismo pero con calidad, algo de lo que hoy en día son capaces muy pocos directores.

Tras las más que correctas “Cuestión de sangre” y “La otra cara del crimen”, Gray ha vuelto a contar con dos de los protagonistas de la segunda: Mark Wahlberg y Joaquin Phoenix. A diferencia de la anteriormente citada, aquí es Phoenix quien cobra mayor protagonismo, ejerciendo Wahlberg un rol más secundario de lo que un servidor esperaba.
Y al igual que en aquella, tampoco podía faltar un poco de presencia femenina para darle un toque romántico a la cinta. Así, la Charlize Theron de “La otra cara...” es sustituida aquí por Eva Mendes, notándose así un salto cualitativo importante (sobra decir quién sale perdiendo en la comparación) Y al veterano James Caan lo sustituye un no menos veterano y siempre efectivo Robert Duvall.


La historia parte de una Nueva York invadido por una nueva droga que se distribuye por la ciudad y que es imposible de sacar de las calles a menos que se logre desmantelar todo el tinglado que tiene montado un tal Vadim Nezhinski (Alex Veadov), que es quien la importa y la vende.

El encargado de llevar el caso es el teniente Joseph Grusinsky (Mark Wahlberg), hijo del legendario jefe de policía Burt Grusinsky (Robert Duvall). Para capturar a Nezhinski recurre a su hermano Bobby Green (Joaquin Phoenix), que trabaja dirigiendo uno de las disctecas del tío de Vadim sin saber a lo que éste se dedica. Pero Bobby mantiene una fría y distante relación con su familia, hasta el punto de renegar de ella, usar el apellido materno y ocultar a todos quienes le conocen (salvo a su novia Amanda/Eva Mendes) su parentesco con agentes de la policía. Es por ello que se niega a colaborar, ya que ni les debe nada a ellos ni tiene ningún interés en hacer peligrar su acomodado modo de vida actual.

Obviamente, esto tensará aún más las relaciones entre Bobby y su familia. Sin embargo, en el momento en que la vida de su hermano y su padre peligren por culpa de Vadim y sus matones, Bobby tendrá que replantearse su papel en toda esta historia y decidir si quiere estar del lado de los buenos o del lado de los malos. Elija el bando que elija, su vida ya no será lo divertida y despreocupada que era hasta ahora.


La trama es sencilla, sin demasiadas complicaciones y con unos guiros argumentales bastante predecibles aunque igualmente efectivos. El guión escrito por el propio Gray (como en sus anteriores films) se muestra eficaz tanto a la hora de relatarnos la historia como a la hora de mostrarnos las relaciones que emparentan a todos sus personajes.
La tensión se masca en cada enfrentamiento entre Bobby y sus familiares (además de con su novia en ciertos momentos) y la película se vuelve más negra y claustrofóbica a medida que pasan los minutos.
Los acontecimientos que se suceden obligan a nuestro protagonista (un excelente Joaquin Phoenix) a tomar duras decisiones que afectarán no sólo a su vida sino a la de todos los que le rodean. Sus convicciones y prioridades cambiarán de un día para otro, y llevado por el amor hacia su familia no dudará en poner en riesgo su propio pellejo.


Lo más interesante de esta película es pues, la evolución de este personaje y las consecuencias que tendrán sus acciones/decisiones. Cambios drásticos en su vida contribuirán a ayudar a los buenos, a traicionar a los malos y por último, a destruir todo lo que construyó en un pasado. Bobby Green dejará de existir para dejar paso a un nuevo Bobby Grusinsky.

Llegados a cierto punto de la trama, Gray decide prescindir de la subtrama que une a los personajes de Phoenix y Mendes para centrase en el principal hilo conductor del film, algo que puede ser visto como un defecto o una virtud. Yo soy de los de la segunda opinión, más que nada porque agiliza el ritmo de la película y en el tramo final ya lo resuelve a modo de elipsis con un par de planos bastante esclarecedores (y porque no decirlo, pesimistas)

Por otro lado, Mendes aunque aquí abandona un poco su habitual rol de chica florero para hacer algo cercano a una buena interpretación, no tiene un personaje de suficiente peso como para concederle más minutos de los necesarios. Al fin y al cabo, todo gira alrededor de Bobby y su familia y todos los sentimientos contradictorios que afloran en él durante los 117 minutos de metraje.

Casi dos horas de buen cine, aunque la captura del traficante devenga en algo más efectista y forzado de lo que se temía. Dos horas de un Joaquin Phoenix absolutamente convincente y unos secundarios bastante correctos. Dos horas de cine de polis y cacos con una atmosfera oscura y visceral.

Una notable alternativa en nuestra pobre cartelera para los que gusten de este tipo de películas.
No hay nada nuevo bajo el sol, pero se agradece que de vez en cuando se hagan bien las cosas.


Lo mejor: Joaquin Phoenix; que el ritmo no decaiga en ningún momento.

Lo peor: pocas novedades dentro del género


Valoración personal: Buena

domingo, marzo 30, 2008

"Antes que el diablo sepa que has muerto", el lado oscuro del alma humana

La década de los noventa fue, quizás, la peor etapa de Sidney Lumet, director de clásicos indiscutibles como “Doce hombres sin piedad” (su soverbio debut) o “Tarde de perros”, entre otros excelentes títulos de su extensa filmografía.
En el 2006, la simpática “Declaradme culpable” (película con la que Vin Diesel demostró que era más que un tipo duro que suelta mamporros) parecía que nos deparaba el mejor Lumet, aunque finalmente quedó en tan sólo un intento. Nada desdeñable, eso sí.

Hoy podemos decir que con “Before the Devil Knows You're Dead” (título original que por una vez se ha traducido aquí correctamente) Lumet está, a sus 83 años, en plena forma.
Contando con un excelente reparto y con una trama mil veces vista, el director se marca un intenso y desgarrador thriller dramático cargado de mala uva y pesimismo.

La historia trata sobre dos hermanos de clase acomodada que pasan una mala época económica y deciden atracar la joyería de sus padres, contando que todo salga sin problemas ni imprevistos y el seguro se haga cargo de las pérdidas.
Desgracidamente, el a priori impecable plan no sale como era de esperar y lo que iba a ser un atraco de niños, se convierte en una horrible pesadilla para todos los implicados en él.

En un principio puede sonar todo al típico thriller de atracos que salen mal, pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que se mueve en las tesituras habituales del thriller, la reconstrucción de los hechos y la profundización en los personajes y sus motivaciones elevan al film muy por encima de la media.

Todo empieza con el día del robo, momento en el que observamos lo bien que empieza y lo mal que acaba. A partir de ahí y mediante un continuo recurso -más estético que estrictamente funcional- de saltos en el tiempo hacia delante y hacia atrás y viceversa, vamos descubriendo las terribles consecuencias que ocasiona el desastroso atraco a la joyería, y los personajes se van “desnudando” ante nuestra atenta mirada dejando al descubierto sus más bajos instintos, sus miedos, sus recelos, sus obsesiones, sus vicios... Todo aderezado con un ritmo pausado, una dirección sobría pero muy sugerente y un trío de actores que bordan sus respectivos papeles.

Hank (Ethan Hawke) es el hermano pequeño, divorciado y padre de una niña a la que hay que pasar una pensión de la que no puede hacerse cargo. Pasa el tiempo metido en el bar ahogando sus penas en alcohol y discutiendo con su ex-mujer por culpa del maldito dinero.

Andy (Philip Seymour Hoffman) es el hermano mayor -son tres, contando una hermana-, un hombre de negocios cansado de su trabajo y aburrido de su monótono matrimonio (con una Marisa Tomei bellísima a sus 44 años). Su vía de escape y su perdición: los chutes de heroína.

Ambos, por un motivo u otro, necesitan el dinero desesperadamente y por ello, Andy decide atracar la joyería de sus padres, contando con la ayuda de su hermano para ejecutar el plan.
La cosa parece sencilla dado que apenas hay vigilancia, conocen el sistema de alarma y desde dónde se acciona y detrás del mostrador tan sólo habrá una mujer de 67 años que no va a dar problema alguno. Sin embargo y como era de esperar, las cosas se truncan de mala manera y eso desencadenará una serie de nefastos acontecimientos que pondrán a los hermanos entre la espada y la pared. Cada paso que den para solucionar su situación no hará otra cosa que empeorarla. Cada mentira que digan se irá acumulando al montón de mentiras que ya carcomen su alma.
El diablo que todos llevamos dentro despertará en ellos como nunca antes lo había hecho. Andy y Hank descenderán a los infiernos de la culpa y el pecado.


Obviamente no voy a desvelar más detalles de la trama, siendo lo contando hasta ahora lo justo para saber que tipo de película tenemos delante.

El drama está por encima de todo. La degradación y desesperación de los personajes es lo que le da un valor añadido a una historia sencillla y tópica en ciertos aspectos.
El guión ata bien los cabos, aunque quizás no profundiza en algún personaje, como el que encarna Marisa Tomei, que queda en un segundo plano y que, a fin de cuentas, tampoco tiene una relevancia mayor que cierto conflicto que emplica a los personajes principales.

La labor de Ethan Hawke, Philip Seymour Hoffman y Albert Finney como el padre de los dos hermanos me parece impecable. Puede que de los tres actores el que más destaque sea el versátil Hoffman, pero todos están convicentes en sus respectivos roles, dándole el realismo y la expresividad necesaria que requieren sus personajes ante la dramática situación que están padeciendo.

Los secundarios también cumplen con su cometido, de modo que en el apartado actoral no hay fisuras de ningún tipo, como no las hay en el guión, cuyo rompecabezas se va resolviendo a medida que pasan los minutos, encajando las piezas con un sólido engranaje. Aunque como ya he comentado antes, quizás la parte relacionada con el personaje de Tomei esté un poco de más, aunque no molesta en absoluto (y menos con los desnudos gratuitos que ésta nos ofrece xD)
Y probablemente el romper la continuidad temporal de la historia a más de uno se le haga un tanto pesado, pero no deja de ser un mal menor.

“Antes que el diablo sepa que has muerto” es un película de ambición, venganza y traición. Dos horas del mejor Lumet.
Si vais con la inteción de ver “otra peli de robos” puede que os encontrais con algo que no esperabais, ya sea para bien o para mal.

"Ojalá estés en el cielo media hora antes que el diablo sepa que has muerto"
(Tradicional brindis irlandés)

Si quereis saber si los protas llegarán a tiempo, ya sabeis lo que teneis que hacer ;)


Lo mejor: que se aleja de la típica película de robos; su elenco principal y el tratamiento de sus personajes.

Lo peor: dos horas nos pueden parecer excesivas para algo que se puede contar en hora y media.


Valoración personal: Buena

jueves, marzo 27, 2008

Nos deja una leyenda: Richard Widmark

La Muerte no descansa nunca y esta vez se ha llevado a otra leyenda de la época dorada de Hollywood: el excelente y siempre impecable Richard Widmark.

El actor falleció el lunes a los 93 años de edad, según anunció ayer día 26 Susan Blanchard, su segunda esposa desde 1999. Widmark padecía una larga enfermedad que empeoró cuando unos meses atrás sufrió una fractura de vértebra.


Richard Widmark debutó en el cine de la mano de Henry Hatthaway en “El beso de la muerte” encarnando al cruel gángster Tommy Udo, interpretación que le valió un Globo de Oro al mejor actor revelación y una nominación al Oscar como mejor actor de reparto, estatuilla que finalmente recayó en Edmund Gwenn por su entrañable Santa Claus en “De ilusión también se vive”.

De la noche a la mañana y gracias a ese papel, Widmark se convirtió en toda una celebridad, y a partir de ese momento trabajó activamente en Hollywood durante las siguientes décadas hasta 1991, dónde realizó su última intervención en la película “El color de la ambición” de Herbert Ross.

Su carrera se vió especialmente marcada por encarnar a tipos duros con un lado afable y a villanos perversos, personajes con los que caló en el público e impresionó a la crítica. Decían algunos, que tenía la sonrisa de la hiena. Sus roles enternecedores y alejados de la violencia urbana no resultaron tan atractivos para los espectadores, de modo que fue alternando unos y otros para evitar encasillarse (algo que no consiguió del todo)

Pese a no lograr el estatus de superestrella como otros actores de su época, Widmark trabajó sin descanso -siendo especialmente fructíferos los años 40 y 50- alternando géneros como el western, el drama o el policíaco entre otros (destacar especialmente sus trabajos dentro del cine negro) y trabajando con algunos de los mejores directores de aquella era como John Ford, Elia Kazan, Joseph L. Mankiewicz, Don Siegel, Sidney Lumet o Robert Aldrich.

Nos deja pues, tras una larga vida vivida, todo un gran actor.


Descanse en paz.

viernes, marzo 21, 2008

“3:10 To Yuma” la llama del western sigue ardiendo

Pese a tener en su reparto a dos estrellas del mainstraim hollywoodiense y, en mayor medida, dos excelentes actores (ambas cosas no siempre andan cogidas de la mano), “3:10 To Yuma” sigue sin estrenarse en nuestro país aún después de la notable acogida -por parte de público y crítica- en su tierra natal. Parece que algunos proyectos, en particular los westerns, están malditos en nuestras carteleras; véase sino el fugaz paso por pocas de nuestras salas de cine de “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford” o el no menos de un año de retraso en su estreno de “Enfrentados”.

Un género al que ya daban por muerto y que a día de hoy parece resurgir con nuevos y buenos aires, aún debe pelear duramente no sólo ya para hacerse un hueco en nuestras salas, sino por hacerse un hueco en los intereses del espectador. Por no hablar, obviamente, de la reticencia de los productores yanquis en dar salida a un género décadas después de la era dorada de éste.

James Mangold (Identidad, En la cuerda floja) es el responsable de esta revisión del título homónimo del artesano Delmer Daves (director que probablemente nunca figure entre los grandes del género -Ford, Hawks, etc-, pero que nos dejó un legado sumamente meritorio), y no sólo por su buen trabajo en esta producción merece ser felicitado, sino también por apostar por un producto diferente en una época en la que la industria en general se mueve impulsada por los designios del vox populi y las abultadas cuentas corrientes que estos les ofrecen.

En estos tiempos de abundantes y pudentes refritos supuestamente actualizadores, pocas veces podemos presenciar un buen remake, y doy fé con satisfacción que esta es de esas pocas. Quizás la mayor virtud de Mangold sea haber hecho una película de personajes y no de acción, y eso en una película de género (llámese terror, llámase aventuras o acción...) es muy pero que muy difícil de ver. En esta cinta, como ya digo, los personajes son la piedra angular de toda la historia y priman por encima de la acción que en ella se reproduce.

Dan Evans, un pobre y humilde ranchero de Arizona decide tomar parte en el traslado de un peligroso ladrón y asesino llamado Ben Wade, en favor de una recompensa que podrá liberarlo de la precaria situación económica en la que se encuentran él y su familia.
Para desgracia de Evans, la misión no será nada fácil, ya que hasta llegar a su lugar de destino deberá hacer frente no sólo a la banda de Wade -que pretenden rescatarlo cueste lo que cueste-, sinó también a implacables indios, a furiosos vengadores y en última instancia, a su propia moralidad, que será puesta a prueba en más de una ocasión.

A medida que la película avanza, vamos conociendo un poco más de Wade y Evans. Ambos son personajes totalmente opuestos, pero empiezan a desarrollar una extraña relación de respeto mútuo, especialmente de Wade hacia Evans. Sus convicciones son bien distintas, pero las mismas los han llevado a cruzarse en el mismo camino, para bien o para mal.

Para Evans, es una manera de hacer algo por su familia y de demostrar a todos y muy especialmente a su hijo mayor, que es un hombre valiente además de honrado. Aún estando tullido por culpa de la guerra, es capaz de llevar a cabo tan peligrosa misión sin pestañear.

Para Wade, tal como iremos viendo según avance el metraje, será una especie de camino hacia cierta -que no completa- redención. La inusitada integridad de su captor (Evans) le hará plantearse algunas cosas, aunque eso no quiere decir que abandone sus propósitos, ya que por encima de todo ansía la libertad. Wade, a diferencia de sus impulsivos compinches, es un hombre sereno y calculador, con dotes de líder y con la mano más rápida de todo el far west.


Juntos toman rumbo al tren de las 3:10 que da título a la película. Para sobrevivir al duro trayecto deberán ayudarse mutuamente, sin que por ello cambien sus objetivos primordiales: los de uno, cumplir con la misión y cobrar la recompensa; los del otro, escaparse y proseguir con sus fechorías.

Ni que decir que los dos actores cumplen de forma impecable con sus respectivos roles. Es evidente que a Crowe le ha tocado el personaje más agradecido (a diferencia de “American Gangsters”, donde éste recaía en Denzel Washington...ya se sabe, los malos siempre molan más), pero eso no le hace quedar por encima de Bale, ya que ambos rinden a un mismo nivel independientemente de sus personajes. Claro que el carácter de Evans puede que se nos antoje devaluante para las más que demostradas capacidades de Bale ante la cámara, pero haciendo caso omiso de ello, podemos comprobar que tanto Crowe como Bale se comen al resto del reparto y llenan la pantalla cada vez que la comparten. Su química es excelente, lo cual era necesario para que la película funcionase.

También destacaría la labor de Ben Foster como la mano derecha de Crowe y que es, sin duda alguna, el más psicópata de la banda. Es recomendable verla en v.o., ya que su voz es bastante más amenazante que la de sus habituales dobladores españoles.
Ahora bien, el muchacho corre el peligro de encasillarse (sino lo ha hecho ya), con lo que no estaría de más que aceptara roles bien distintos para sus futuros proyectos.

El veterano Peter Fonda también se pasea por la película haciéndonos olvidar su ridícula presencia en aquel engendro llamado “Ghost Rider”. Y Logan Lerman como el hijo de Bale/Evans realiza también un papel correcto.

Por lo demás, mencionar una banda sonora de Marco Beltrami muy acertada y unas secuencias de acción rodadas con oficio, si bien no tan espectaculares como las que nos brindaban Walter Hill o Sam Peckinpah (y no vengo a referirme al uso de la cámara lenta, que conste)

Un buen western, con profundidad en sus personajes y con suficientes dosis de acción y buen cine como para que sus dos horas se nos pasen volando sin que apenas nos demos cuenta.

Recomendada para los amantes del género y para los que aún quieran descubrirlo.


Lo mejor: Bale y Crowe y su excelente compenetración; el vibrante tramo final.

Lo peor: que el tullido de Evans se desenvuelva con facilidad en todo tipo de situaciones.


Valoración personal:
Buena

sábado, marzo 15, 2008

Gerard McMann - "Cry Little Sister" (B.S.O. Jóvenes Ocultos)

A raíz de la innecesaria -y a juzgar por el reciente trailer, indecorosa- secuela de aquella cinta del irregular Joel Schumacher titulada “The Lost Boys” (aka “Jóvenes Ocultos”), he decidido rescatar la estupenda canción que abría la película para esta sección remember que escribo para Tu Blog de Cine (en el que, como algunos ya sabreis, también publico mis críticas).
De esta manera, pretendo rendir un pequeño homenaje a una película que se ha convertido, para muchos, en un indiscutible clásico ochentero.


La música


El magnífico tema “Cry Little Sister” es parte de la banda sonora de mi vida y es básicamente el single referente de la ya de por sí recomendable B.S.O. de la cinta de Schumacher.
Fue compuesto originalmente por Gerard McMann, también conocido como “G Tom Mac”, aunque a menudo su autoría se adjudica erróneamente al grupo de rock góthico Sisters of Mercy, los cuales, al parecer, hicieron una versión de dicho tema.
Curiosamente, la versión de McCann utilizada para la película difiere un poco de la que posteriormente se editó en el álbum de la B.S.O., ya que al iniciarse la película, lo que se potencia son los enérgicos coros y la música de fondo pero sin incluir la voz masculina principal.
De todas formas, en una edición doble del disco, sí se encuentran ambas editadas junto con el resto de score ,que corrió a cargo del compositor Thomas Newman (American Beauty, Buscando a Nemo)

Pese al eficaz -aunque funcional- trabajo de Newman, la banda sonora destaca sobretodo por las comerciales canciones que en ella se incluían. A la citada “Cry Little Sister”, hay que añadirle el “Good Times” que hicieron los INXS junto al rockero Jimmy Barnes; la versión de Roger Daltrey del “Don't Let the Sun Go Down on Me” de Elton John; y mis preferidas: el “Lost In The Shadows” de Lou Gramm (vocalista de los Foreigner) y el honorable cover que hizo Echo and the Bunnymen del “People Are Strange” de The Doors (que grandes eran los Doors!).
Como curiosidad, decir que además aparece un póster de Jim Morrison (líder de los Doors, para el que no lo sepa) en la guarida de los vampiros liderados por Sutherland.


La película

Producida por Richard Donner -quien en un principio iba hacerse cargo de la dirección antes de decantarse por “Arma Letal”- y dirigida por un inspirado Joel Schumacher, “Jóvenes Ocultos” supuso el renacer del subgénero vampírico en el cine en una época en la que los chupasangres no gozaban de su mejor momento (salvo honorosas excepciones, claro). La película fue todo un éxito en EE.UU., aunque aquí en España no causó mucho revuelo hasta un tiempo después, cuando adquirió el calificativo de “película de culto”.

La cinta reinterpretava y modernizaba el mito del vampiro mediante unos jóvenes pandilleros juerguistas, ataviados con cazadoras de cuero y gafitas de sol, que asolaban la costa de Santa Carla con sus gamberradas y sus festines nocturnos. Entre ellos destacaba su líder David, encarnado por un jovencito y rubiales Kiefer Sutherland, que lucía además un mullet típico de los 80 (véase sino a los Spandau Ballet o al mismísimo MacGyver), unos afilados colmillos y una cara de psicópata que atemorizaba hasta al más chungo del barrio.


Sutherland hizo buenas migas con Schumacher, por lo que volvieron a colaborar juntos en “Línea mortal” y en las notables “Tiempo de matar” y “Última llamada” (aquí en un breve papel).
Su carrera siempre ha estado plagada de altibajos y nunca ha conseguido la fama que sí la ha otorgado la tv gracias a la serie “24” (aunque también formaba parte del reparto de la mítica Twin Peaks)

El bueno de la película era Jason Patric, amiguete también de Sutherland (antes de quitarle la novia...Julia Roberts) y que había debutado un año antes en el cine con “Guerreros del Sol”, película de ciencia-ficción en la que también coincidía con la chica de esta película, Jamie Gertz.
A Patric tampoco es que le fueran mejor las cosas en el cine, aunque yo particularmente destacaría las que creo, son sus dos mejores películas: “La bestia de la guerra” (recomendable y olvidado film bélico) y “Sleepers”.

Por su parte, la guapa Jamie Gertz, que parecía que se iba a comer el mundo, acabó relegada a papeles secundarios y baratos telefilms, siendo “Twister” su última y más destacada aparición en un proyecto importante de Hollywood. Como curiosidad, volvió a coincidir con Sutherland un par de años después (1989) en una película de acción -del montón- titulada “Dos renegados”.

Y no podemos dejar de hablar de los dos Coreys más famosos de aquella época. Dos jovenzuelos que pululaban por toda película juvenil que cayese en manos de sus representantes.

Uno era Corey Feldman, que con pocos años ya contaba con dos éxitos en su filmografía: “Los Goonies”, genial cinta de aventuras y todo un clásico de la época, y “Cuenta conmigo”, un conmovedor drama juvenil que adaptaba una obra de Stephen King y en la que Feldman coincidía también con Kiefer Sutherland (que pequeño es el mundo!)

Y el otro era Corey Haim, ídolo de las adolescentes de los ochenta y que antes de “Lost Boys” llevaba ya a sus espaldas varios papeles de secundario y algún que otro de protagonista.
Con Feldman coincidió un año más tarde en la comedia “Papá Cadillac”, vehículo para el lucimiento de Haim, más que de ambos. Pese a otros encuentros posteriores (show televisivo incluído), se puede decir que la mejor película que los unió en pantalla fue la vampírica cinta de Schumacher.

Ya sabemos todos como acabaron los Coreys tras ser seducidos por las drogas y el alcohol (si es que en Hollywood no se puede ser un niño prodigio...)

Con sus modestas pretensiones y gracias a una hábil y simpática mezcla de terror y comedia, “Jóvenes ocultos” se ha convertido por méritos propios en una de las más recordadas películas de vampiros de los ya lejanos ochenta, junto a “Noche de miedo” (estrenada en el 85) y “Los viajeros de la noche”.
Su estética ochentera podría antojársenos hoy desfasada, pero para los nostálgicos sigue siendo un film tan fresco como el primer día. Posteriores películas han bebido de su imagen del vampiro (recordemos: chupas de cuero y gafas de sol)

La juventud eterna de aquellos “chicos perdidos” (cual Peter Pan vampirizado) es parte ya de la memoria cinéfila de un servidor. Y para la posteridad, ahí queda esta frase:

"Tio, te has convertido en un vampiro. Mi hermano es un jodido vampiro... verás cuando se entere mamá"

Como siempre, os dejo con un video con la canción del post, cuyas imágenes además resumen la película (absteneros pues los que no la hayais visto)


sábado, marzo 08, 2008

“10.000” una clase de anti-historia

Debo admitir sin reparo alguno que he disfrutado y mucho con la primera etapa americana de Roland Emmerich. Películas como “Stargate” (su mejor film) o la incomprendida e infravalorada “Independence Day” (entretenidísimo y espectacular homenaje a la ci-fi de los años 50) son películas de estricto corte comercial con las que un servidor ha gozado plenamente en un cine (sensación que actualmente me ocurre una o dos veces al año... y eso con suerte)

Emmerich es un director que se ha caracterizado por poner patas arriba la ciudad de Nueva York en concreto, y EE.UU. -y el mundo- en general; bien sea con invasiones alienígenas, enormes bichos producto de la mutación o catástrofes climatológicas. Viene a ser algo así como el sucesor de Irwin Allen (especialista en cine catastróficio y fantástico en los años 60-70).
Esto, entre otras cosas, le ha hecho ganarse muchísimas críticas por cierto patriotismo que destilan sus producciones. Sin ir más lejos, la citada “Independece Day” es machacada casi única y exclusivamente por ser considerada una americanda, cuando en verdad, no es más que una mirada irónica al poder militar y político yanqui (almenos algunos la entendemos así)

El patriota” ya lo dice todo con su título. Es lógico encontrar patriotismo en una película americana sobre la Guerra de Independencia Americana (puede ser más sútil o menos, eso sí). Criticar negativamente la película por esa vía no me parece justo. Prefiero valorar si me entretuvo satisfactoriamente o no como producto comercial que era.

A veces el patriotismo apesta tanto que afecta negativamente una película, pero tratándose de films de banal entretenimiento, no creo que sea algo demasiado relevante. También es cierto que hay cierto sector del público (y la crítica) que a la mínima aparición de una bandera americana ya echan pestes. Pues lo mismo podrían decir los americanos de nuestras “españoladas”. Habría que ser un poquito más permisivo con según que películas. Otra cosa sería que estuviésemos hablando de dramas bélicos con pretensiones educativas/históricas.


Las primeras críticas hacia “10.000” apuntaban negativamente por usar el inglés en plena prehistoria, pero es que así muchas otras decenas de películas ambientadas en épocas y lugares distintos en los que se habla perfectamente inglés (o español cuando la cinta en cuestión se dobla para nuestro país). Si nos cargamos esta película por usar el inglés, entonces nos cargamos por lo menos 30 o 40 años de cine, salvándose pocas películas como “Apocalypto” de Mel Gibson o “En busca del fuego” de Jean Jacques-Annaud.

La última película de Emmerich tiene el suficiente cúmulo de despropósitos como para ser atacada por vías menos obvias como el lenguaje o el patriotismo yanqui. De echo, de lo último poco hay, salvo que entendamos por patriotismo el soltar un discursito antes de una batalla (cosa que también hacen en “Braveheart”, “Gladiator” o “300”)


Así pues, empecemos primero por sus defectos más destacables, que son casi innumerables.

10.000” es una película que se pasa por el forro cualquier rigor histórico. Eso es algo apreciable ya desde el mismo trailer. Hay tal mezcla de culturas, étnias, animales y ecosistemas en un mismo espacio y época, que hasta un niño de la E.G.B. se sonrojaría.
Personalmente, eso es algo que no me importa en exceso, pues lo que andaba buscando era puro espectáculo. Teniendo en cuenta la no veracidad de los hechos, podriamos suspender muchas otras películas (Gladiator, Bravehart o Elizabeth: la edad de oro, son las primeras que me vienen a la cabeza)

Lo lamentable de veras es la caracterización de la tribu protagonista.
Los pelucones a modo de rastas cantan a leguas; su suciedad es superficial, limitándose a cuatro manchas en la cara y uñas con roña, pues por lo demás poseen barbas y perillas perfectamente depuradas y unos dientes blancos como la leche.

Apenas sufren las inclemencias del tiempo y van de una montaña nevada a un caluroso desierto con suma facilidad y rapidez, encontrándose una civilización tras otra, una tribu tras otra. No esta muy claro si siguen en el mismo estracto de tierra o si se encuentran dando tumbos por Port Aventura.

La humanidad y el sentido del honor que sienten algunos de los animales prehistóricos de la cinta es abrumadora. Tanto que el protagonista podría pasar por una nueva versión de “El señor de las bestias”. Aquí se dan cita (enormes) dientes de sable perdonavidas y mamuts domesticados como si de mulas se tratara.

La historia en sí es simplona, lo cual no quiere decir que por ello la película deba ser mala. Quizás el problema haya sido el no aprovechar esa simpleza.
Mientras que Mel Gibson con un guión que cabría en un servilleta de papel hacía de “Apocalypto” una película de la que se respiraba aventura y diversión por los cuatro costados, Emmerich con su “10.000se queda a medio gas en todo.

Sus personajes no son lo heroicos que debieran ser (falta de carisma por parte del prota). La cansina voz en off y una banda sonora deudora de Hans Zimmer no son suficientes para transmitir la emoción necesaria para que las secuencias de acción sean realmente épicas. A parte de que estas secuencias saben a poco...
El primer ataque al poblado lo hemos visto en otras películas y de mejor forma. No le llega, por ejemplo, ni a la suela de los zapatos a la de “Conan el bárbaro”. Incluso “Pathfinder” le da mil vueltas en ese aspecto.
El encuentro con unos gigantonas aves se resuelve con mucha confusión, y a la escena final (¿plagio de “300”?) le falta fuerza.

Hablemos además de que la historia resulta ser un cúmulo de profecias que desembocan en un final de lo más inverosímil y fantasioso, sólo superado por el insultante final de “La liga de los hombres extraordinarios”, y que Camilla Belle es una "actriz" sosa de cuidado (es que ni propinándole unos latigazos le cambia la expresión de la cara)

Con todo ello, podemos llegar a la conclusión de que no vale la pena malgastar el dinero de una entrada en semejante disparate. Y quizás sea así, si uno no se la toma a broma.

Desde luego yo he salido bastante decepcionado, incluso después de haber leído duras críticas que redujeron mis expectativas hacía ella.

Como punto a favor podemos decir que, al fin y al cabo, resulta entretenida si uno no pone reparos a los errores que se dan cita en ella (y si lo hace, puede tomárselo con humor y echarse unas risas). Ignoro si será suficiente motivo para atraeros al cine, pero yo de vosotros me lo pensaría dos veces. Ni siquiera los efectos especiales son suficientemente atractivos, pues el reducido presupuesto (75 millones de dólares) sólo ha dado para unos mamuts impecables, mientras que el resto resulta un tanto bochornoso (véase el dientes de sable o la caída de la punta de la pirámide)

Creo que esta vez Emmerich la ha vuelto a pifiar. No me parece peor que “Godzilla”, pero está muy por debajo del resto de su filmografía (para quien lo considere un mal director esto último puede no significar mucho xD)


Lo mejor: los mamuts

Lo peor: Camilla Belle; el inverosímil final; la nula emoción que transmite.


Valoración personal: Regular (pese a todo lo dicho)

martes, marzo 04, 2008

"Seraphim Falls", perseguidos por su pasado

Bajo el título de “Enfrentados”, se estrena este mismo viernes un atípico western que parecía que nunca llegaría a nuestras carteleras. En él se dan cita dos actores que no han parado de trabajar en estos últimos años, aunque ninguno ha conseguido un éxito rotundo como absoluto protagonista.
Ellos son Liam Neeson en el papel del Coronel Morsman Carver y Pierce Brosnan que encarna a Gideon.

La historia nos situa tres años después de haber cesado la Guerra Civil Norteamericana. En este contexto situamos al Coronel Carver, un hombre que, en busca de venganza, decide contratar a varios hombres para que le ayuden a capturar al tal Gideon.

A través de nevadas montañas rocosas -que recuerdan a la sobresaliente “Las aventuras de Jeremías Johnson“- dan por fin con el misterioso hombre, pero al hacerlo se dan cuenta que capturarle no va a ser tan fácil como parecía, pese a que ellos le ganen en número y vayan mejor armados.
Así pues se iniciará una persecución sin tregua que se extenderá hasta los desiertos más áridos y polvorientos del viejo oeste, cruzando valles de peregrinaje, topando con variopintos personajes y dejando un reguero de sangre tras de sí.


Nada más empezar la película ya somos testigos del inicio de la caceria, prescindiendo así de inncesarios preámbulos que aquí, del modo en el que se nos cuenta la historia, no resultan necesarios.
Todo lo que sabemos es que un grupo de hombres capitaneados por Carver van detrás de Gideon, un sujeto con el que el coronel tiene una cuenta pendiente que desconocemos.
Gideon desconoce por completo quien anda detrás de él, pero tampoco tiene intención de detenerse para averiguarlo. Su único preocupación es salvar el pellejo sea como sea, huyendo de sus perseguidores como reacción inmediata o enfrentándose a ellos si, en algún momento dado, no le queda otro remedio.

Sería lógico pensar que una historia tan lineal como ésta no aguantaría las casi dos horas de metraje que dura la película. Sin embargo, el debutante David Von Ancken (experimentado en el campo televisivo con series como The Shield, Numb3rs o Sin rastro) consigue llevar la historia con buen pulso a lo largo de estos largos y aprovechados minutos, mostrando con crudeza y libre de efectismos el juego del gato y el ratón que mantienen nuestros dos protagonistas.
Anckon recurre a un ritmo pausado pero sin concesiones que no se quebranta gracias a que mantiene la mirada fija en los personajes principales, sin desviarse hacia subtramas que no interesarían lo más mínimo y que a menudo y en otras películas, suelen ser un estorbo en la trama principal.

Aquí lo que importa es el avance de la propia caza e ir conociendo las motivaciones que impulsan a Carver a perseguir a Gideon sin que nada ni nadie le detenga.
¿Que justificación puede tener el ir en busca de un sólo hombre sacrificando la vida de otros por el camino? ¿Cuál es ese odio latente que ciega la cordura de un hombre y enfría su corazón hasta el punto de que la venganza sea el único motivo por el que vivir?
Ese pequeño misterio que encierra la película se nos va revelando en cuentagotas a modo de breves flashbacks. Obviamente, el tramo final nos depara un único flashback esclarecedor mediante el cuál conocemos el pasado que guardan ambos rivales y el motivo que los ha llevado a ser enemigos hasta la muerte.

El cara a cara final es lo que uno lleva esperando toda la película y su desenlace no podría ser de otra forma en relación al dilema moral que se plantea. Claro que opciones siempre hay varias y quizás algunos se hubieran decantado por otro tipo de conclusión.


Un servidor queda complacido del modo en que todo termina, aunque bien es cierto que en esos últimos minutos parece que el film vaya a tomar un rumbo metafísico que parece hacer peligrar el logrado tono áspero y nihilista del resto. Aunque no voy a desvelaros nada, vengo a referirme al más bien prescindible personaje que interpreta Angelica Huston y que resulta chocante, a la par que superfluo, cuando hace acto de presencia. No hay duda que se podía llegar al mismo final quitando esa parte, aunque por suerte no es lo suficientemente molesta como para empeñar el resultado conseguido por Anckon y por la muy buena labor de su reparto.

Sobre esto último, resaltar una muy acertada interpretación de Pierce Brosnan, demostrando una vez más que hay vida después de Bond.
Sobran las palabras para el sobrio y siempre efectivo Liam Neeson.

El resto de actores no son más que simples peones que irán cayendo en medio de la encarnizada lucha que mantienen Gideon y Carver, aunque si cabe resaltar a alguno en especial, ese sería Michael Wincott.


Parece que el western vuelve a tener un hueco en nuestras carteleras, lo cual me alegra, pues parecía que se había quedado anclado a mediados de los noventa y que no había forma de sacarlo de ahí (algún film puntual como la infravalorada “Open Range” vaticinaba algo que se ha hecho derrogar bastante tiempo)
Esta resurrección de sus propias cenizas de momento trae consigo interesantes westerns como el que nos ocupa, que si bien en este caso no la consideraría una gran película, sí me deja un muy buen sabor de boca que me hace tener de nuevo esperanzas en un género que pese a lo poco que se prodiga, lo hace por lo menos con dignidad.

Advierto eso sí, que los que vayan esperando una versión de “Acorralado” en el far west que se quiten esa idea de la cabeza. Esta es una película de venganza y redención, de dos hombres atormentados por un pasado que quieren olvidar. Hay acción y poco diálogo (el justo), pero eso no quiere decir que uno se vaya a pasar dos horas de acelerada persecución con tiros y más tiros.

Recomendada especialmente los que no tengan prejuicios ni hacia el western ni hacia Brosnan.


Lo mejor: un ritmo pausado que no decae; un Brosnan y un Neeson que soportan el peso de toda la película.

Lo peor: la inclusión del personaje de Angelica Huston (aunque ella esté muy bien, como siempre)


Valoración personal: Buena