martes, mayo 05, 2009

"Star Trek", renovarse o morir


Quién me iba a decir a mí, años atrás, que me encontraría en una sala de cine –pase de prensa mediante- viendo una película de Star Trek. Y es que por mucho que adore la ciencia-ficción, la franquicia trekkie siempre se me ha resistido, tanto en su vertiente televisiva como cinematográfica. Pero después de llevar varios años condenada al ostracismo, siendo adorada casi exclusivamente por sus fans y teniendo un escaso éxito en taquilla, la saga resucita de sus cenizas tras una decena de películas, y lo hace de la mano de J.J. Abrams, creador de series tan populares como Alias o Perdidos (esta última, su mayor éxito en televisión).

Después de estrenarse como director con la tercera –y pese a sus carencias, entretenida- entrega de Misión: Imposible, y ser uno de los artífices de una de las campañas virales más sorprendentes de los últimos años para “Cloverfield” (aka Monstruoso….), película que produjo pero dirigió su amigo Matt Reeves, Abrams se ha puesto tras los mandos de una saga que, pese a sus altibajos, siempre ha tenido a un séquito de fans a su alrededor que la apoyaban con devoción. Por ello intuyo que esos fans recibieron la noticia con entusiasmo, si bien para el resto de mortales, su nuevo proyecto nos causaba algo de indiferencia.

Después de una larga espera, llegó un teaser tráiler que dejó boquiabiertos a propios y a extraños. El joven, actualizado y espectacular look que parecía lucir la nueva película no sólo hizo palpitar los corazones de los trekkies, sino que además captó la atención de aquel grupo de indiferentes -servidor incluido- que no tenían interés alguno por una enésima película de Star Trek. Por tanto, el mérito del Sr. Abrams es por partida doble: por un lado, ha conseguido reiniciar una franquicia que parecía destinada al olvido; y por el otro, la ha hecho atractiva y asequible a todo tipo de público, y no sólo al fan. Y por ese último motivo estoy yo aquí, para daros la humilde opinión de un espectador ajeno a la trekkiemanía.

La undécima entrega de la franquicia pretende ser el punto de partida desde el cual empezó todo. Tenemos ante nosotros a un joven James T. Kirk (Chris Pine), un chico cuya rebeldía le ocasiona más de un problema. Esa actitud de “estar de vuelta de todo” parece alejarle del prometedor futuro que le aguardaría si supiera aprovechar todo su potencial para fines más loables. Luego tenemos al inteligente Spock (Zachary Quinto), un tipo sereno y responsable que debe soportar el menosprecio de los de su propia raza por ser fruto de un Vulcano y una humana. Además, esa característica le hace susceptible a la inestabilidad emocional, siendo más impulsivo que el resto de los vulcanianos.

Estos dos jóvenes, aparentemente tan distintos entre sí, deberán hacer un frente común para detener al malvado Nero (Eric Bana), un Romulano que, movido por la sed de venganza, pretenderá exterminar no sólo a la tripulación del Enterprise sino a todos los planetas que conformen la Federación. Ahora el destino de la galaxia y de millones de personas están en sus manos. La nueva tripulación del Enterprise, liderada el Capitán Christopher Pike (Bruce Greenwood), está lista para emprender esta arriesgada misión.


En los últimos tiempos, la mejor manera de reiniciar una franquicia es tirando del formato precuela. Así se ha hecho con superhéroes, con icónicos psichokillers setenteros y ochenteros, y hasta con los jedis de Star Wars. Obviamente, los resultados no siempre son los esperados, pero sin duda es la mejor forma para atraer tanto al público nostálgico como a las nuevas generaciones.

Con Star Trek se ha optado por la misma fórmula, pero con ciertas variaciones/aportaciones que la alejan de ser una precuela al uso. Hay un elemento crucial, y que prefiero no relevar para mantener intacta la sorpresa, que la distancia de ser un “origins” típico y tópico.

Es cierto que tenemos delante a los jóvenes que se convertirán en la tripulación del Enterprise que todo fan conoce. Se nos cuenta quiénes son y cómo van a parar al equipo de reclutas que podrían formar dicha tripulación. Es una presentación de las relaciones iniciales que hay entre todos los personajes y el cómo llegan a los puestos que ocuparán en un futuro. Pero además de eso, se introducen nuevos elementos que le dan a la saga una nueva dimensión. Por ese motivo, lo que tenemos delante es, ante todo, una reinvención en toda regla que pondrá patas arriba la historia de Star Trek. Y ahí es donde los fans deberán ser más permisivos…

Creo que Abrams ha intentado ser respetuoso con el material con el que ha contado, pero eso no le ha privado de introducir cambios que darán otro rumbo a la franquicia. Esos cambios tiene una justificación lógica –que puede gustar o no- en ese spoiler que os quiero ahorrar. Una vez aceptadas las nuevas condiciones, no hay más que dejarse llevar por el vibrante espectáculo y disfrutar de espléndidas batalles estelares y del agradecido humor con el que el director ha impregnado esta trepidante aventura espacial.

La cinta empieza con buen pie. Los primeros minutos son una delicia tanto por su espectacularidad como por su carga dramática. El villano de la película es el primero en hacer acto de presencia, y a partir de ese punto, se desencadenará el resto de la trama. Una trama que siendo la mar de sencilla –que no simplona-, resulta realmente efectiva.

Que el joven Kirk llegue a ser capitán del Enterpise es todo un proceso que se irá viendo a lo largo de la película. El primer obstáculo será él mismo; deberá cambiar de actitud y demostrar a todos que bajo esa fanfarronería se esconde un líder nato. El segundo obstáculo será Spock, el “orejas puntiagudas” con el que Kirk tendrá más de un enfrentamiento; ambos deberán limar sus diferencias por el bien común. Y el tercer obstáculo, y el más difícil de superar, es Nero, un furioso y vengativo Romulano que no conoce el perdón ni la compasión; está claro que si no aplaca sus planes, se puede ir despidiendo no sólo de capitanear la Enterprise, sino de la vida y del mundo que lo ha visto nacer y crecer.


Esta Star Trek es una apasionante aventura espacial como hacía tiempo que no se veía en la gran pantalla. Abrams ha sabido combinar a la perfección las escenas de acción con las de transición. No hay lugar para el aburrimiento, eso os lo aseguro. Desde el momento en que los personajes ponen un pie en la Enterprise, la película coge un ritmo trepidante que ya no suelta hasta el final.

Los efectos especiales y la ambientación son impecables. El pulcro diseño de escenarios y caracterizaciones del bando de los buenos, contrasta de forma conveniente con la decadencia y ferocidad del bando enemigo. La sofisticada tecnología de la Enterprise debe hacer frente a una fuerza mayor y hasta ahora desconocida. Estos Romulanos cuentan con mejor armamento, y sólo la audacia de Kirk y compañía podrá detenerlos. Así es como se dan lugar tanto batalles nave contra nave como duros enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

Como ya he comentado antes, el humor es otra de las claves fundamentales de esta nueva entrega. La socarronería de Kirk y sus debates verbales contra Spock son algunos de sus mayores alicientes, aunque el resto de personajes también tienen su momento estelar. Diálogos ingeniosos (los fallidos intentos de ligoteo de Kirk con Uhura, por ejemplo) y simpáticas escenas, algunos de ellas rozando la hilaridad (de nuevo Kirk y sus “manazas”, el entrañable personaje de Scotty interpretado por Simon Pegg, o los problemas con el inglés del “benjamín” de la nave) son insertados con acierto en el momento justo, provocando la inevitable sonrisa – o incluso carcajada-en el espectador.

La dirección de Abrams es intachable. En ningún momento le tiembla el pulso, y maneja la narración con ritmo y energía. No se anda por las ramas ni se pierde en innecesarias subtramas. Pone las piezas en disposición y centra toda su atención en sus principales protagonistas, es decir, en Kirk, Spock y Nero. Es posible que se eche de menos un poco más de presencia de algunos secundarios, o incluso del propio villano, que se luce menos de lo esperado, pero cada tripulante - Uhura, Bones, Sulu, Chekov o Scotty- tiene su pequeño momento de gloria. Y en ese sentido, el reparto cumple con creces su labor.


Chris Pine, un guaperas al que no teníamos muy visto que digamos, se desenvuelve estupendamente en el rol del osado y chulesco Kirk. Para contrarrestar tanta arrogancia y evitar que el personaje nos caiga mal, éste también cuenta con sus debilidades. SPOILERS -- No es invencible, y más de uno del propinará una buena paliza; además la chica a la que desea la dará calabazas y, por si eso fuera poco, un enorme bicharraco le perseguirá para llenarse el estómago. --FIN SPOILERS

Spock/ Zachary Quinto es sobrio cuando toca, y feroz cuando le tocan la fibra sensible que ha heredado de su parte genética humana. Ni que decir que el personaje le viene que ni pintado.

Eric Bana realiza un convincente trabajo como el villano de turno. La caracterización y la mala leche que gasta, le convierten en un temible adversario.

El resto del reparto, desde la bellísima Zoe Saldana hasta el divertido Simon Pegg, pasando por los siempre solventes Karl Urban y Bruce Greenwood, cumple de sobras con su cometido.

Sorprende la presencia de un viejo conocido, Ben Cross, y el breve papel de una casi irreconocible Wynona Ryder. Además, y para deleite de los más trekkies, aparece Leonard Nimoy en su eterno y legendario papel de Spock. Y su presencia tiene una notoria relevancia en la trama, por lo que no se queda en un mero cameo de esos de “visto y no visto”.

Mención especial merece la portentosa banda sonora de Michael Giacchino, habitual colaborador de Abrams y que ya nos dejó esa magnífica –y única- pieza musical que sonaba durante los créditos finales de Cloverfield. Giacchino compone aquí una partitura plagada de rotunda y enérgica percusión, amenizada con sonidos más suaves y sosegados. Un acompañamiento ideal para gozar en un mayor grado de la acción y de los momentos más trágicos.

“Star Trek” de J.J. Abrams es un film disfrutable de principio a fin. Ignoro cómo se tomarán las novedades los más puristas, pero bajo mi punto de vista, se ha conseguido un entretenimiento de primera línea (y que ya quisieran las anteriores entregas). Si la saga sigue por esta nueva y fresca senda, que cuenten conmigo.

Una película totalmente recomendable tanto para los trekkies como para los que no lo son.


Lo mejor: el lavado de cara en general; el ritmo trepidante; las acertadas dosis de humor

Lo peor: el desconocimiento, el rechazo o incluso los prejuicios hacia Star Trek, puede hacer que muchos se pierdan uno de los blockbusters más recomendables del año.



Valoración personal: Buena

9 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Coincido contigo, "Star Trek" es una franquicia que he evitado desde siempre. Recuerdo haber visto una de las películas y me aburrí completamente, y nunca me ha llamado la atención buscarle el lado. Pero, los trailers hacen ver a esta renovación trekkie muy interesante. La veré en el cine, sin duda.

¡Muchos Saludos!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Haces bien en irla a ver al cine. Es todo un espectáculo.
La verdad es que los trailers consiguieron motivarme y no desaproveché la oportundiad de poder echarle el guante.

No digo que me hayan convertirdo en un trekkie, pero desde luego, las nuevas películas que surjan a partir de ahora no me las pierdo.

Saludos ;)

ANA dijo...

Es curioso como ha conseguido convencer incluso a los más reacios.

¿¡Quién me iba a decir a mí que no me disgustaría la nueva versión! ?

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Hicieron bien los deberes y tuvieron claro que tipo de renovación necesitaba la franquicia.

Trekkies y no trekkies están saliendo muy satisfechos del resultado. Aunque los prejuicios hacia el universo trekkie puede que le impidan tener la taquilla que merece.

Saludos ;)

Roberfumi dijo...

Yo también me he mantenido lejos de los trekies jejeje (por cierto, ¿has visto fanboys?, le viene al pelo al tema jeje) pero esta la voy a ver hoy mismo...¡que la fuerza me acompañe! jaja

Saludos!!

Jorge - cinenovedades dijo...

Pues tremenda sorpresa me he llevado con tu reseña, ya que nunca he sido demasiado seguidor de la serie, a decir verdad. Pero, teniendo en cuenta que detrás del proyecto estaba el bueno de J.J. Abrams, es bastante lógico que haya salido una cinta tan buena como comentas. Queda agendada de manera obligatoria!
Excelente reseña, Saludos!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Roberfumi,

No he visto Fanboys, aunque es posible que le eche un vistazo. La verdad es que tampoco soy fan de Star Wars. Habré visto la trilogía original un buen puñado de veces por tv, pero aunque me gusten, tampoco me apasionan tanto. Parece que si a uno le gusta la ci-fi, tenga que ser de un bando (Satr Wars) o del otro (Star Trek) xD

Eso sí, la película de Abrams se come con patatas a cualquiera de la nueva trilogía de Lucas. Pero de calle.

Jorge,

Sirva yo de ejemplo, de que no es necesario ser seguidor de la saga para dsifrutar de esta nueva película. Te la recomiendo sin reparos.

Saludos ;)

Selden dijo...

El universo Star Trek nunca me ha interesado. Pero después de leer tu crítica, me ha picado la curiosidad.
Saludos!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Si la ves, ya me contarás que te apreció, pero creo no equivocarme si digo que te gustará.

Saludos ;)