jueves, marzo 04, 2010

“Corazón rebelde (Crazy Heart)” (2009) - Scott Cooper

Corazón rebelde Crazy Heart 2009 crítica Scott Cooper Jeff Bridges
Con el paso de los años, y después de interpretar a todo tipo de personajes, Jeff Bridges se ha convertido en uno de los actores más solventes y que más respeto de Hollywood. Para algunos siempre será “El Nota” de El Gran Lebowski; para otros el extraterrestre Starman de Carpenter o el programador Kevin Flynn de “Tron”; y puede que las nuevas generaciones lo identifiquen más con Obadiah Stane (aunque al personaje no le concedieran los minutos que merecía). Entre unas y otras, Bridges no ha parado de trabajar.

Sin contar series de televisión y telefilmes, empezó a ser conocido en los 70, pero a mediados de esa década su prometedora carrera sufrió un traspié debido al fracaso del remakeado King Kong. En los ochenta volvió a la palestra, y desde entonces ha ido encadenando éxitos y fracasos y también unas cuantas nominaciones a los Globos de Oro y a los Oscars.

Después de algunas comedietas alimenticias, esporádicas participaciones como secundario, algún que otro drama y un blockbuster millonario, tocaba que Bridges afrontará uno de esos papeles que huelen a Oscar desde una hora lejos. ¿Qué mejor que un perdedor, alcohólico y cantante en horas bajas para hacerse con la preciada estatuilla, esa que tantas veces se le ha resistido? Por el momento ya se ha llevado el Globo de Oro a Mejor Actor de Drama, por lo que todas las quinielas apuntan a que repetirá jugada este 7 de Marzo. Claro que eso mismo pensábamos de Mickey Rourke y su luchador, y ya sabemos todos lo que ocurrió…


En “Crazy Heart”, rebautizada en España como “Corazón Rebelde”, Bridges se mete en la piel de Bad Blake, un cantante de música country venido a menos.

Su época dorada ya ha pasado, y desde entonces Bad se dedica a tocar para su fiel público en pequeños locales e incluso boleras por cuatro duros mientras comprueba resignado como su aprendiz (Collin Farrel) se forra a costa de sus enseñanzas. Por si esto fuera poco, acumula demasiados matrimonios fallidos en su vida y demasiado alcohol en su sangre.


Apartado de la vida social y viajando de garito en garito con su vieja furgoneta, Bad encuentra un brillo de esperanza cuando aparece Jean (Maggie Gyllenhall), una periodista de un periódico local que descubrirá al verdadero hombre que se esconde tras esa dura apariencia de vieja gloria del country.


La película se basa en una novela de 1987 escrita por Thomas Cobb, y según declaraciones del propio autor, se inspiró en el cantante Hank Thompson (es de suponer que para la vertiente musical) y en el escritor Donald Barthelme para componer a su Bad Blake. Si bien se podría decir que Bad tiene un poco de muchos otros artistas.

Bridges, por su parte, se inspiró en Kris Kristofferson, entre otros, para encarnar a Bad de la forma más humana y auténtica posible. Tenemos ante nosotros a una estrella del country en las últimas, uno de esas viejas glorias que no saben que han tocado fondo hasta que se han dado de bruces contra el suelo. Un tipo que ha vivido al límite durante toda su vida, y que aún hoy día mantiene todos sus vicios intactos aunque éstos puedan costarle la vida.

Imagino que algunos estaréis pensando que todo esto os suena a ya visto. Y lo cierto es que no os falta razón. El personaje perdedor, adicto al alcohol, fumador y mujeriego empedernido es un clásico, un tópico que ya hemos visto en infinidad de ocasiones. Sin embargo, Crazy Heart tiene algo que la hace especial. Quizás sea esa apariencia patética a la vez que compasiva y entrañable que transmite Bad, o esas sonrisas que nos arranca de vez en cuando, por muy cruda y triste que nos resulte su vida. O quizás sean esas exquisitas y melancólicas canciones, cargadas de sentimientos, de lágrimas y de alegrías, de rebeldía y de resignación.

Bad Blake es, en sí mismo, un gran personaje. O mejor dicho, es todo un personaje. Un hombre curtido en la carretera, en grandes escenarios y en pequeños garitos. Ha pasado más tiempo en su vieja furgoneta y en moteles que en su casa. Se ha casado cuatro veces, pero nunca ha sido un hombre familiar. Ha bebido más alcohol del que su hígado podría asimilar y fumado más cigarrillos de los que sus pulmones podrían soportar. Pero ha llegado el momento de afrontar sus demonios, esos que le persiguen desde que el éxito le dio la espalda.



“Corazón Rebelde” es un crudo viaje hacia la redención.

Suena a típico también que sea el amor por una mujer mucho más joven que el protagonista la que le abra los ojos y le reconduzca hacia a la salvación. Aunque es de agradecer que el discurrir de ciertos acontecimientos no sea tan rematadamente previsible como cabría esperar.

Para empezar, la figura del aprendiz de Bad, Tommy Sweet (Farrel), podría haberse enfocado desde un punto mucho más engreído y egoísta. Sin embargo, éste guarda respeto y agradecimiento hacia su mentor, y eso nos regala unos cuantos buenos momentos (la conversación en el aparcamiento, en el restaurante y también la actuación musical)

Jean es algo más típica. Separada y con un hijo, es una mujer que no ha tenido demasiada suerte en el amor. Ha criado a su pequeño ella sola y no necesita un hombre a su lado. Pese a ello, no puede huir de sus sentimientos, y encontrará en Bad a otro de esos amores imposibles a los que no puede resistirse. No obstante, la película nos reserva un desenlace un tanto menos típico de lo habitual, lo cual es de agradecer.

Y luego tenemos al eterno amigo y punto de apoyo del protagonista. Un barman que ha visto a Bad subirse al carro de la gloria con la misma facilidad con la que lo vio caer.

Todos los personajes son importantes, aunque sea nuestro viejo cantante de country el verdadero centro de atención de esta historia.

Pero la película necesita algo más para honrar a la gran tradición de música country americana, y por ello cuenta con un apartado musical que es una verdadera delicia para los oídos, especialmente para aquellos que amamos la buena música y sabemos de sobra que el buen country no es Coyote Dax ni el papaíto de Miley Cyrus (precisamente este último forma parte de esos “nuevos” artistas que tanto crítica la cinta)

T-Bone Burnett, un legendario letrista, músico y productor que ya había trabajado en cine componiendo las –recomendables- bandas sonoras de O Brother y En la cuerda floja (el biopic del gran Johnny Cash), ha escrito y compuesto las canciones junto a su amigo Stephen Bruton, un alabado guitarrista, cantautor y productor discográfico cuya inspiración ha sido puesta al servicio de artistas como Willie Nelson, Bonnie Raitt, Kris Kristofferson o Johnny Cash. Desgraciadamente, Bruton falleció de cáncer antes de poder ver terminada la película.

El resultado, no obstante, son canciones como “Hold On You”, tema que nos acompaña a lo largo de la película; “The Weary Kind” la canción que Bad compone resurgiendo de sus propias cenizas, cual ave fénix; o "Fallin’ & Flyin", ese éxito que le reporta un buen dinero y cuya melodía interpreta Tommy Sweet.

Aparte de las exquisitas y acogedoras melodías (nada de artificios modernos, ni sintetizadores ni demás parafernalia digital), gracias al subtitulado de la v.o.s. apreciamos, palabra por palabra, la calidad de las letras. Canciones que hablan de la vida con honestidad y autenticidad, con aflicción, pero también con anhelo.

La dirección del debutante Scott Cooper es muy sencilla y directa, sin demasiadas florituras y conjugando sabiamente el humor con el drama. El guión, también escrito por el propio Cooper, es honesto, en el sentido de que no sea recrea en exceso en las escenas dramáticas, y por tanto, no cae en el sentimentalismo barato de otras producciones de este tipo.


Pero sin duda alguna, la gran baza del film está en un memorable Jeff Bridges, que consigue hacernos olvidar al actor y ver tan sólo al personaje, al simpático e inolvidable Bad Blake.

Por otro lado, su experiencia como músico, una faceta poco conocida del actor (ha grabado incluso un álbum), le ha servido de mucho para recrear con credibilidad los momentos musicales. Lo cierto es que se desenvuelve perfectamente encima de un escenario, tiene presencia y encima esa cálida voz que nos ofrece le sienta como un guante al viejo Blake (no como Kevin Costner, que en sus intentos como cantante parece un Bruce Springsteen de tercera fila)

Tampoco lo hace nada mal Colin Farrell, que también ha tanteado un poco con la música, y sabe aguantar el tipo en un par de ocasiones. Su actuación es bastante correcta, y da gusto verle en proyectos más independientes. Está claro que su estatus de estrella hollywoodiense y su condición de “chico malo” es, para bien o para mal (yo opino lo primero), cosa del pasado.

Maggie Gyllenhall se desenvuelve también con bastante soltura en su papel, al igual que el veterano Robert Duvall, cuyo rol interpreta sin apenas esfuerzo. A modo de curiosidad, comentar que Duvall se llevó un Oscar en el 82 por interpretar a un cantante de country similar a Blake -alcohólico y arruinado- en “Gracias y favores”.

Con todo, y pese a sus inevitables tópicos (que tampoco molestan en exceso), “Corazón Rebelde” es un muy recomendable drama musical. Una película tierna, triste y divertida a partes iguales. Una historia sobre el amor, la vida, la familia, el alcoholismo, la música y sobre todo las segundas oportunidades. Vale la pena verla aunque el country no sea de tu gusto.


Lo mejor: Jeff Bridges; la música.

Lo peor: los inevitables tópicos de este tipo de historias


Valoración personal: Buena

4 comentarios:

Sam_Loomis dijo...

Estrenada aquí bajo el título "Loco Corazón", para mí el trailer se veía muy similar a "The Wrestler" con Mickey Rourke, tal vez demasiado. Pero aún así la película me llamó la atención, ya que la vi, debo decir que me encantó. Una pequeña y contenida historia de redención y malos pasos que aunque cae en muchos lugares comúnes la honestidad de los personajes y las buenas actuaciones levantan el filme bastante.

Yo le voy a Jeff Bridges por el Oscar, creo que ya lo tiene. Al igual que la magnífica melodía "The Weary Kind" ya tiene el Oscar ganado para mí como mejor canción.

En sí, una cinta sólida y cautivante.

¡Saludos!

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Sí, este tipo de historias son muy comunes, y The Wrestler es un claro ejemplo. Aunque a mi la cinta de Mickey Rourke me pareció solmanete correcta y no llegó a entusiasmarme demasiado; mientras que ésta me ha gustado mucho.

Sin lugar a dudas, es Bridges el que se merece el Oscar de este año.
En cuanto a la canción, pues no las he escuchado todas (tan sólo las de Disney), pero me gustaría también que The Weary Kind se llevara la estatuilla.

Saludos ;)

Bloody_Benten dijo...

Aun no he visto "El luchador" pero creo que esta me va a gustar mas. Me ha encantado por dos motivos: Bad Blake el personaje es impresionante y tambien la banda sonora acojonante. La cancion "The Weary Kind" me pone los pelos como escarpias cada vez que la oigo. Y el final me parecio muy chulo sin caer en el tipico final de este tipo de historias.

El Pie dijo...

No estoy del todo de acuerdo con todo lo que dices, pero debo decir que me ha gustado la forma en que lo haces.

Sobre la película hay que tener en cuenta que su director es actor, lo cual, mirado a cierta luz es un dato no menor.

Me queda la duda si en vez de ser una película bastante olvidable no será una película que en unos años quedará bastante olvidada.