
La verdad es que a día de hoy, el tema de los monstruos caza-humanos está muy trillado. Hemos tenido de todo, desde seres alienígenas (Alien, Critters,) hasta seres mutados (Godzilla, The Host), pasando por gran parte de la fauna marina más temible (Tiburón, Orca, Piraña). Poco queda para innovar, así que la cosa consiste en repetir la fórmula una y otra vez y así asegurarse el beneplácito del público (si es que lo pillas poco exigente).
En este caso, quizás el gran fallo de la película reside en querer aportar algo más al subgénero. En este aspecto, el director Michael Katleman (salido de la tv) pretende hacer un especie de crítica social y política, a sabiendas de que eso puede entorpecer el ritmo de la cinta, cosa que hace en algunos momentos.
Pero primero, os pongo en situación.
La historia se desarrolla en África, lugar donde unos reporteros son enviados a hacer un reportaje sobre un cocodrilo gigante que se ha cobrado ya unas 300 víctimas (!!!) y de quien no se han preocupado antes hasta que el hambriento animalito se ha zampado a una civil americana (aquí ya empiezan las puyas hacia los yanquis xD).
Su misión es dar fe de que el cocodrilo en cuestión existe, ya que fuera de África se lo toman a guasa (la típica leyenda urbana, vamos). Los reporteros formarán un grupo de expedición con un biólogo y un guía-cazador, acompañados en todo momento por militares de la zona para protegerlos de fuego enemigo, y es que todo esto sucede en medio de la guerra entre hutus y tutsis, dos etnias rivales (los que hayas visto la dura pero recomendable “Hotel Rwanda”, sabreis de que va el tema)
Así que el grupo no sólo deberá ir con cuidado para no convertirse en la cena del cocodrilo, sino que también deberán estar alerta para no ser acribillados a balas por “los malos”.
Como ya digo, el problema es meter toda esa crítica en medio, pues el cocodrilo acaba quedando en un segundo plano, y son sólo sus esporádicas apariciones las que sirven de aliciente para seguir con cierto interés el desarrollo del film. La verdad es que se pone a los africanos como paletos o como seres despiadados (que los habrán, como en todas las sociedades y todos los paises). Y en cambio, los americanos son los que están ahí para liberarles del monstruo y resolver el asunto (el cazador es blanco, los valientes son los blancos...). Así que entre el tufillo a denuncia social y el falso tufillo anti-americano, el film se tambalea sin rumbo fijo, pasando de un tema a otro, de los tiroteos a los ataques del cocodrilo, por lo que a ratos es inevitable preguntarse que tipo de película se está viendo y que pretende el director con ella.
Primeval es una película discretita, con actores de segunda fila más o menos conocidos y eternos secundarios, y con unos efectos especiales medianamente potables. Sus expectativas no son muy altas, por lo que no está de más ser un poquito permisivos en según que aspectos.
El plantel de actores y sus respectivos personajes es el siguiente:
Domic Purcell, visto en las series Prison Break y John Doe, es el periodista arrogante y machista de turno, al que luego veremos como el héroe de la película. Su interpretación es, como siempre, bastante mediocre. El cine le viene muy grande y la tv....pues también, siendo éste lo peor de Prison Break, a mi juicio. Viendo sus aptitudes, casi sería mejor que se dedicara a la lucha libre.
Luego tenemos al gracioso del grupo, personaje que recae en Orlando Jones, ya curtido en estos roles y que OJO SPOILER!!! ya desde el principio sabemos que no llegará al final de la película vivo FIN SPOILER!! Él es el cámara que filmará el reportaje.
La guapa Brooke Langton (vista en “Equipo a la fuerza”, con traje de animadora!) es la maciza de turno que adora a los animales y que además es inteligente. Por supuesto, no faltará una escena en la que se le puedan ver un poco las carnes (no demasiado, no os ilusioneis)
El para mi desconocido Gideon Emery interpreta al típico biólogo idealista que quiere estudiar a la bestia y no matarla. Tonto!
Y ya por último, la cara más (re)conocida del reparto, el alemán Jurgen Prochnov, quien hace de duro cazador, de calma imperturbable y mirada fría. Sin duda, el más creíble de todos (dentro de lo que cabe)
Todos ellos intentarán dar caza (que no muerte, en un principio) al gigante cocodrilo, que es ni más ni menos que un ser prehistórico que ha sobrevivido al paso de los años como único superviviente de su especie. Si habeis visto la película “Mandíbulas” (mucho más entretenida y divertida que ésta), os será fácil imaginaros a un cocodrilo de unos 9 metros de largo. Si ya las gigantes anacondas de “Anaconda” eran temibles, imaginaros este bicho, que encima corre que se las pela.
Total, que la película cobra bastante fuerza cuando este monstruo aparece en escena, mucho más cuando se insinua su presencia que cuando se le ve. Bueno se le ve...Verse se le ve poco, por casi todas las veces que aparece es de noche, donde apenas se distingue nada. Todo está muy oscuro y más cuando algunas de las secuencias suceden bajo el agua. Por eso, podriamos decir que los efectos especiales cumplen casi todo el rato, porque tampoco es que podamos ver mucho para ponernos quisquillosos.
Sale una sola vez a la luz del día, donde podemos apreciarlo mejor. Ahí los efectos ya cantan un poquito, pero se le perdona (hay que ser permisivos, que no estamos ante una superproducción)
Las interpretaciones son justitas pero acordes con todo lo demás (a Purcell no se le puede exigir mucho). Las escenas están bien rodadas, la fotografía enmarca bien la película y no se recrea demasiado en los paisajes y la música -de ritmos áfricanos- ambienta bien el conjunto.
Lástima que el ritmo se vaya perdiendo a ratos y que muchas veces no veamos nada de lo que está ocurriendo, cosa que como espectador, es intolerable.
El suspense no está muy logrado que digamos, o por lo menos a mí no me ha cautivado. Y la película se jacta de usar los actos heroicos o meramente estúpidos para facilitar las tareas de caza del depredador (típico de estas películas)
En definitiva, no perdais el tiempo en verla en un cine. Un día de estos, si os aburriis y ya habeis visto todas las películas de monstruos que hay en el videoclub, os la podeis alquilar para pasar el rato, que es el único objetivo que cumplen estos limitados productos.
Hoy en día, donde hasta la serie b cuenta con efectos especiales más dignos que los de antes, cualquier película de estas características se nos cuela en la cartelera como lo último de último (conste que adoro la serie b ochentera como el que más) Desgraciadamente, no se molestan demasiado en montarse historias algo más atractivas y menos tópicas (los guionistas son los mismos que Catwoman, Terminator 3 o Species 2...) Pero bueno, como espectadores, ya contamos con eso.
Ah por cierto, el título del post hace referencia a que al cocodrilo lo apodan Gustave. Y el jefe “de los malos” lo nombran como “Pequeño Gustave”.
Aquí el verdadero monstruo de la película no es Gustavo el cocodrilo, conste en acta (por lo menos, ese mensaje queda claro)
Lo mejor: las apariciones del cocodrilo; algún que otro chistecito.
Lo peor: sentir que estas viendo dos películas diferentes en una; la falta de ritmo en algunos pasajes de la historia; los momentos de máxima oscuridad en las que no se ve nada de nada.
Valoración personal: 5 sobre 10