jueves, junio 03, 2010

“Kick-Ass” (2010) - Matthew Vaughn

crítica Kick-Ass 2010 Matthew Vaughn
Tras debutar con “Layer Cake”, un notable pero no muy conocido thriller protagonizado por un Daniel Craig pre-bond, y posteriormente estrellarse injustamente en taquilla con “Stardust”, una de las mejores películas de fantasía de la pasada década, el productor, director y guionista Matthew Vaughn decidió embarcarse en un proyecto distinto a sus anteriores trabajos. Para ello pensó en la adaptación de “Kick-Ass”, un cómic ultraviolento escrito por Mark Millar (Wanted) y dibujado por John Romita Jr., y cuyos derechos para su versión cinematográfica fueron vendidos antes incluso de que éste fuera publicado.

La intención de Vaughn era mantenerse lo más fiel posible a la desatada violencia de la que hacía gala el cómic, lo cual supuso todo un impedimento a la hora de conseguir financiación y apoyo de un gran estudio de Hollywood. Y es que ya se sabe que éstos están interesados básicamente en hacer producciones PG13 o para todo todos los públicos -censurando si es necesario el producto final- con el único fin de abarcar a más espectadores y, en consecuencia, amasar más millones.

Pese a este primer obstáculo, Vaughn siguió adelante y decidió autofinanciarse (con la colaboración de Plan B Entertainment, la compañía de Brad Pitt) con la esperanza de que una vez finalizado el rodaje y vistos los resultados, los estudios cambiaran de opinión. Y así ocurrió.

El director presentó la película en el Comic-Con, todo un escaparate para este tipo de producciones, y la recepción de los asistentes no pudo ser mejor, mostrándose entusiasmados/exaltados ante lo que habían visto.

Este hecho propició que los estudios, ahora sí, se interesaran en la distribución de la película. Lionsgate, Paramount y Universal, ésta última distribuidora de Wanted, adaptación basada también en una obra de Millar, “pelearon” por llevarse el gato al agua, siendo los primeros los que finalmente se hicieron con los derechos de “Kick-Ass”.

Desde entonces, la promoción del film ha sido incesante, y a base de clips, tráilers, preestrenos y críticas procedentes del otro lado del charco, el hype ha ido aumentando de forma considerable. EE.UU y otros muchos países ya tuvieron oportunidad de verla, y aunque su carrera comercial está siendo bastante discreta, gracias a su reducido presupuesto (30 millones de dólares) los números conseguidos hasta el momento la convierten en un éxito. De tratarse de un habitual blockbuster hollywoodiense, cuyas cifras se mueven entre los 100 y los 250 millones, probablemente sí estaríamos hablando de fracaso o, en todo caso, de una decepción. Pero si además tenemos en cuenta que el público al cuál va dirigida es muy concreto y que las críticas están siendo inmejorables, poca duda cabe que Vaughn ha triunfado como pocos lo hacen.

La historia de ‘Kick-Ass’ gira en torno a Dave Lizewski (Aaron Johnson), un estudiante de instituto del montón y gran aficionado a los cómics que un día toma la decisión de convertirse en un superhéroe, como los de las historietas que tan asiduamente lee.

Sin ningún tipo de superpoder ni nada que le haga especial o mejor que los demás, Dave se pone una máscara y se embute dentro de un disfraz para salir a las calles a combatir el crimen. Tras un poco de entrenamiento y unas primeras semanas de lo más tranquilas, Kick-Ass, como así se hace llamar, tiene la oportunidad de demostrar por fin sus habilidades superheroicas enfrentándose a un par de malhechores de poca monta. Desgraciadamente, su primera intervención no da los frutos deseados, y Dave acaba recibiendo una paliza que lo manda al hospital.

Tras ser intervenido varias veces, recibiendo placas de acero por casi todo su cuerpo, y realizando una posterior rehabilitación, nuestro joven protagonista decide ponerse nuevamente el disfraz de superhéroe. Gracias a una menor sensibilidad en su cuerpo, su segundo aparición obtiene mejores resultados, y pronto su nombre se convierte en todo un fenómeno seguido por internet y por los canales de televisión.

Pero Dave no es el único que anda por ahí combatiendo el crimen con un traje hortera, y pronto conocerá a Hit Girl (Chloë Moretz) y Big Daddy (Nicolas Cage), dos superhéroes (padre e hija) dispuestos a saldar una cuenta pendiente con el jefe de la mafia local, Frank D'Amico (Mark Strong) En este punto, es cuando realmente el joven tendrá que demostrar sus agallas y su valía como superhéroe enfrentándose a tipos armados hasta los dientes.

No hace falta haber leído el cómic para darse cuenta que ésta no es una película de superhéroes al uso, sino que se trata, nuevamente, de una vuelta de tuerca al género, a medio camino entre la parodia y el más sentido homenaje. Tampoco es la primera propuesta de este tipo que llega a nuestras carteleras, pues años atrás, a finales de los noventa, se estrenó Mystery Men, basada también en un cómic. Pero sí es la primera que logra hacerlo con éxito (la anteriormente citada fue un fracaso de taquilla pese a su interesante reparto)

Las bazas con las que cuenta “Kick-Ass” son su tono gamberro y descerebrado, su humor negro, sus altas dosis de violencia y su acercamiento a las nuevas tecnologías.

Analicemos todas ellas paso a paso.


El punto de partida de la historia es la de un chico normal y corriente que un buen día se calza un cutre disfraz con el que salir a la calle a hacer el bien y plantar cara a los criminales. Obviamente, semejante argumento ya es toda una declaración de intenciones.

El día a día de nuestro protagonista, entrenándose concienzudamente, ocultando su identidad a sus amigos y familiares, y prestando desinteresadamente sus servicios al bien de la comunidad (eso incluye también buscar a un gatito perdido), podría ser como la de cualquier superhéroe de viñeta que se precie si no fuera porque no tiene superpoderes ni ningún tipo de preparación física, y ni mucho menos dispone del dinero suficiente como para poseer un arsenal y un equipamiento adecuados para luchar contra el crimen. Por supuesto, estas carencias no le impiden llevar a cabo su labor con entusiasmo y dedicación, aunque su primer intento casi consiga que lo maten.

La situación en la que se encuentra Dave es la que da pie a numerosos momentos de lo más hilarantes. Ya el nombre que se autoimpone, Kick-Ass (algo así como “pateaculos”), da buena fe del tono irreverente que tiene la película.

El humor negro del que hace gala es su estandarte, consiguiendo, como ya he comentado, momentos bastante hilarantes y bizarros (aunque no tronchantes, para mi gusto). A destacar, por ejemplo, la secuencia que abre la película o el entrenamiento que recibe Mindy Macready / Hit-Girl por parte de su padre Damon Macready / Big Daddy para que ésta no tema a las armas de fuego.

La violencia es otro punto fuerte, ya que el director no tiene pudor alguno en mostrar secuencias de lo más bestias y sanguinarias, tanto con las palizas y torturas que padece Dave/Kick-Ass, como con la venganza que lleva a cabo la pequeña Hit-Girl. Por otro lado, las diferentes coreografías y escenas de acción, aunque mayormente fantasiosas y, en el caso de ésta última, impensables para una niña de 11 años (tampoco esperábamos realismo en esta cinta), están francamente elaboradas y resultan espectaculares, aunque en algún momento el escaso presupuesto le pase factura en cuestión de efectos especiales (SPOILER-- las escenas de vuelo de Kick-Ass cantan un poco, así como su atropello inicial, que parece salido de una de las películas de Mortadelo y Filemón, por lo chapucera y caricaturesca que resulta -- FIN SPOILER )

Las continuas referencias y guiños al mundo del cómic -Batman, sobre todo- harán las delicias de los comiqueros. Además la trama de la película discurre también por caminos harto conocidos por los superhéroes, como es el momento en el que nuestro héroe enmascarado se replantea su vida como defensor de la justicia (casi siempre por el riesgo que corren amigos y familiares)


De este modo, se reutilizan sabiamente los tópicos más habituales del género. Aunque hay que indicar que algunos puntos de la historia quedan un tanto forzados o incluso fuera de lugar pese al tono jocoso de la cinta. Véase, en este sentido, SPOILER-- la inmediatamente positiva reacción de Katie (Lyndsy Fonseca) al conocer la verdadera identidad de Kick-Ass (no cuela ni con cola), sus arrebatos sexuales con Dave (están de más) o su más bien improbable exnovio traficante de armas (hubiera sido mejor enlazar esa parte como la petición de otro fan y no como la de ella) o el chisme que Kick-Ass utiliza en el tramo final de la película (fantasmadas sí, pero sin excederse, y menos si el presupuesto no las cubre decentemente)—FIN SPOILER

También el hecho de recurrir a temas conocidos implica que todo resulte un tanto o bastante previsible, aunque Vaughn sabe sacarse un par de ases de la manga que dan frescura a la propuesta. SPOILER-- Uno de ellos es el momento en el que Big Daddy explica su historia a través de viñetas de cómic (todo un acierto); el otro, la parte que corresponde al rescate de Big Daddy y Kick-Ass, con una Hit-Girl atacando en modo primera persona (First Person Shooter) al igual que se hizo en la película Doom y, por tanto, un claro guiño al mundo de los videojuegos.

Esa mezcla de referencias, junto a temas tecnológicos tan a la orden del día como MySpace o Youtube, hará que el espectador actual –el adolescente, sobre todo- se sienta aún más identificado con la propuesta.

Pero realmente lo mejor de Kick-Ass no es el propio Kick-Ass, valga la redundancia, sino Hit Girl, o mejor dicho, Chloe Moretz. La pequeña actriz se desenvuelve con tanta soltura y desparpajo, que deja en pañales al resto de sus compañeros de reparto, quiénes, todo sea dicho, cumplen de sobras con su labor (y Nicolas Cage se redime un poco de muchas de sus últimas interpretaciones). Pero si además del buen hacer de Moretz tenemos en cuenta que su personaje es el más cañero de todos, queda patente que estamos ante un caso claro de “roba-escenas”. Y es que cada vez que ella aparece, la película gana enteros.

Si te chiflan los cómics en general y los superhéroes en concreto, está claro que “Kick-Ass” es tu película. En caso contrario, es probable que el revuelo montado a su alrededor te parezca exagerado o desproporcionado, y razón no te faltará. Un servidor tiene claro que no forma parte del público objetivo al que va dirigida esta propuesta, pero aunque no me haya entusiasmado en exceso (tampoco es que sea para tanto…), considero que sí se trata de un desvergonzado y ameno entretenimiento.

P.D.: Para vuelta de tuerca, me quedo con “Defendor”.


Lo mejor: Hit Girl/Chloe Moretz.


Lo peor: algunos momentos de la trama algo forzados.


Valoración personal: Correcta

6 comentarios:

Nanu dijo...

Aguante Defendor, peliculon, esta aun no la vi

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Me gustó mucho Defendor. La semana que viene publicaré la crítica.

Kick-Ass no me dejó tan satisfecho, pero me entretuvo bastante.

Saludos ;)

Chacal dijo...

Pues, ¿te puedes creer que empecé a ver Defendor y no acabé? No sé, es que sentí que no me estaba aportando nada y paré poco después de la primera media hora. No es que fuera mala, insisto, es simplemente que no noté que me aportara nada.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

Pues debiste verla entera, porque es una película que va mejorando con el paso de los minutos. A mi al principio tampoco me parecía gran cosa, pero luego acbaó gustándome bastante. Hay que darle tregua a este tipo de películas. Está claro que no tiene nada que ver con Kick-Ass, si es eso lo que ibas buscando.

Lo de aportar o no, pues ya no sé que decirte. ¿Qué esperas que te aporte?
Hora y media de agradable distracción me parece más que suficiente.

Saludos ;)

Chacal (Oscar Ferrer) dijo...

Para mi es algo muy básico, y es que sea mejor o peor, los personajes tienen que tener ALGO que me interese. Y Defendor me dejaba indiferente.

Pliskeen (David Ribet) dijo...

A mi me pareció un personaje entrañable. Hay que llegar hacia el tramo final para empezar a conocer y entender más detalles sobre su vida y el por qué de lo que hace. De todas formas, a mi me ganó desde el primer momento, y por eso, tuvo interés en ver cómo acababa. Y no lo lamenté, desde luego.

;)