
De buenas a primeras, con esa información, uno puede mostrarse receloso e incluso puede que los prejuicios le asalten como mosquitos a la luz, pero es de buen espectador el conceder una oportunidad antes de prejuzgar, y si luego resulta que es tan petardo dirigiendo como actuando, pues aquí está un servidor para, muy cómodamente, ponerlo a caldo.
No obstante, tendrá que ser en otra ocasión, pues esta vez hay que reconocerle su sorprendente e igualmente satisfactorio trabajo en las labores de dirección, con una película que ha suscitado una injusta -por no decir absurda o estúpida- polémica por sus más bien pocas similitudes con el “show mediático/caso Madeleine”. Y son pocas porque más allá de que la película se centre en la investigación del secuestro de una niña pequeña (también rubia), en lo demás no tienen absolutamente nada que ver.
Se ha llegado a tildar la película de “oportunista”, cuando hace más de una año que se empezó su rodaje y cuando se basa en una novela anterior a dichos hechos.
Como ya suele ser habitual, los medios de comunicación desconocen tres cuartos de la información que deberían conocer, por lo que siempre resulta poco o nada interesante la promoción de una película vía noticiarios. Como anécdota, aún recuerdo cuando un periodista de informativos afirmaba que “El Orfanato” estaba producida por Benicio Del Toro (el actor), en vez de Guillermo Del Toro (el director). Pero lo más grave es que este periodista era de la misma cadena que producía la película! Si es que... jejej
Anécdotas a parte, “Adiós, pequeña, adiós” no es una película comercial ni tampoco está protagonizada por grandes estrellas Hollywoodienses, por lo que no es raro que aparte de las polémicas suscitadas, la película haya pasado más bien sin pena ni gloria por nuestras carteleras. Otro motivo añadido puede ser el hecho que con su trailer, la hayan vendido como el drama que realmente no es. Cierto es que tiene tintes dramáticos en los que, obviamente, se sustenta la historia y sus personajes, pero no por ello es un drama al uso, sino un thriller. Thriller con una carga dramática que fluye sin pesar en el espectador, quien se mantiene intrigado durante toda la película para esclarecer los hechos que en ella acontecen.
Affleck dirije con sobriedad, desarrollando la trama pausadamente y con cautela, mostrando interés en sus personajes principales (y secundarios) y en su evolución a medida que avanza el caso.
La película planea y posteriormente profundiza sobre la condición moral que cada ser humano tiene (o deja de tener, que también) y que irremediablemente afecta a todas nuestras acciones. Los personajes aquí presentados están sujetos a ella como cualquier otro, y esa moralidad dictaminará sus actos, ya sea para bien o para mal, por convicción o por imposición.
Aunque lo parezca, Ben Affleck no es tonto, y aparte de enchufar a su hermanito, se ha rodeado de un buen par de actorazos como son Morgan Freeman y Ed Harris, cuya sola presencia ya llena la pantalla, otorgando además un prestigio añadido al film que gracias a Dios no resulta meramente postizo, como si ocurre en otros casos (especiamente con los proyectos de dudosa calidad en los que a menudo se mete Freeman)
Ed Harris borda su papel, creando un personaje que pasa de carnos mal a caernos bien, y luego otra vez mal y luego...bueno, luego que cada uno juzgue.
Estoy seguro que en manos de otro actor, de la excelencia se hubiera pasado a la sobreactuación, fina linea que las separa y que muchos cruzan con demasiada -fea- costumbre.
Por su parte, la pareja protagonista formada por Casey Affleck y Michelle Monaghan cumple con su cometido con correctas interpretaciones acordes con su rol. Me ha extrañado que Affleck resultara convincente, sobreotodo y a pesar de no mover un sólo músculo de su cara en toda la película (una fugaz y casi inperceptible sonrisa es la única mueca distintiva que se llega a apreciar). No sé si la inexpresividad es cosa de familia o es que iba con el perosnaje, pero el caso es que no me ha molestado en exceso, que es lo cuenta.
La película, como ya he dicho antes, se desarrolla de forma pausada, pero eso no es un problema porque siempre hay algo que contar y la trama da los suficientes giros argumentales en muy poco tiempo como para que uno esté al tanto de lo que va a suceder luego. Eso sí, recomiendo estar muy atento y quedarse con los nombres de los personajes, porque sino más de uno va a tener que echar mano del rebobinado.
Hay un punto de inflexión a mitad de la película que aunque se nos antoje chocante y en cierto modo rompa el ritmo del film, rápidamente se torna como el inicio de ese “todo” que oculta el argumento.
Se le puede achacar eso sí, una correctitud y pulcredad en algunos diálogos que en ciertos momentos hacen que no parezca que la historia se desarrolla en unos suburbios. No digo que haya que ir soltando tacos a diestro y siniestro, pero si evitar la exaltación de unos elucubrantes diálogos por medio de sabias palabras bien escritas antes que por lo que nos quieren decir con ella. No se si me explico, pero a veces las formas no son más importantes que lo que realmente se está diciendo.
También la chulería del protagonista que en ciertos momentos ostenta, se nos puede antojar poco creible, por mucho revólver que lleve encima y por mucho que se haya críado en el barrio. Tenerlos bien puestos no significa que puedas chulear a unos tíos grandotes cuando tu chica está ahí y también puede recibir.
Salvo estas pequeñeces sin importancia, no temo afirmar que se trata de una notable película, que invita a reflexionar e incluso a reflexionar sobre ella misma.
La historia es tan buena (que no original) que quizás pensemos que en manos de otro director se hubiera convertido en una obra maestra, pero hay que ser justos y entender que con el talento se nace, pero con la experiencia no. Esto lo digo porque la novela en la que se basa la película es del mismo escritor que escribió “Mystic River”y que el tito Eastwood posteriormente adaptó con magníficos resultados. Vengo a referirme a que Affleck no es Eastwood, y quizás a la película le falte esa contundencia que el primero sabe imprimir de forma natural y para nada tramposa ni artificiosa (algo que otros sí hacen, como Paul Haggis con “Crash”)
Vamos, que un servidor tiene la esperanza de que Ben Affleck permanezca a este lado de la cámara y no del otro, así por un lado nos ahorramos sus penosas y mayormente sosas interpretaciones; y por el otro, ganamos en buen cine, que de eso andamos faltos en estos tiempos que corren.
“Adiós, pequeña adiós”, es una película pausada que no lenta, áspera que no fría, cruda que no letal, recomendada sólo para aquellos libres de prejuicios y dispuestos a debatir sobre la correcta o incorrecta moralidad del hombre (y la mujer, claro) ante según que situaciones.
Sin destripar nada, en los últimos minutos pienso que el progonista, a pesar de actuar según sus convicciones y así evitar una deuda que le podría pesar toda la vida, al final acaba arrastrando otra deuda no sé si peor, pero si más directa.
Lo mejor: una dirección libre de efectismos, llevada a cabo con sobriedad y tenacidad; Ed Harris, su final.
Lo peor: la polémica que ha suscitado a su alrededor; la desconcertante inexpresividad de Casey Affleck.
Valoración personal: Buena