
Algunas teorías apuntan a que la agencia de espionaje británica MI5 presionó a la policía y a los medios para que zanjaran el asunto y evitar así un posible escándalo relacionado con unas comprometedoras fotos de un miembro real que se encontraban guardadas en el banco.
Esas fotos comprometedoras fueron en su momento posesión de un mafioso llamado Michael X (una suerte entre Malcom X y Robin Hood pero en versión macarra) que las usaba para chantajear al gobierno y así poder librarse de la cárcel. Por supuesto, la MI5 no estaba dispuesta a dejar que se saliera con la suya y por ello decidieron actuar poniendo en práctica un arriesgado y secreto plan para hacerse con las dichosas fotos sin levantar la menor de las sospechas.
“The Bank Job” pretende mostrarnos lo que realmente ocurrió aquellos días, contándonos cómo se realizó el robo y cuáles fueron sus posteriores consecuencias. Por supuesto, todo se basa en conjeturas y meras especulaciones, ya que aún sigue siendo un misterio el cómo se planeó el robo del botín más grande de la historia de Inglaterra y el cómo pudieron salir impunes sus responsables.
A cargo de la dirección tenemos al irregular y poco fiable Roger Donaldson, que cuando está inspirado hace películas como “Trece días” o “La prueba”, ambas bastante decentes en mi opinión, pero cuando no lo está se casca mediocres productos como “La huida” (innecesario e insultante remake del film del grandioso Peckinpah) o “Arenas blancas”.
A término medio, encontramos también en su filmografía otros títulos a los cuáles podriamos considerar de meramente entretenidos, como su debut “Motín a bordo” o la película que nos ocupa. Y es que a fin de cuentas, este “The Bank Job” no deja de ser un film de “robo a un banco” al uso, de fácil digestión y poco más.

La historia nos presenta a los elegidos para cometer el atraco, entre los que destaca el líder del grupo Terry Leather (Jason Statham), que aquejado por las deudas, decide reunir a sus amigos y compinches de siempre para realizar un robo que a priori parece no poner demasiadas complicaciones.
La tentación viene ofrecida por una vieja amiga y antigua amante, Martine Love (Saffron Burrows), que le asegura tener información privilegiada que les permitiría realizar el saqueo sin hacer saltar las alarmas.
Disponiendo del equipo adecuado para perforar un túnel que les lleve hasta el interior de la caja fuerte, planeando meticulosamente el plan de fuga y contando con la participación y lealtad de cada uno de sus colaboradores, Terry decide llevar a cabo el robo que saldará sus deudas para siempre. Desgraciadamente, tras este plan se esconde otro mucho más serio y peligroso, ya que ellos no son mas que los títeres elegidos por el MI5 para conseguir las fotos que Michael X tiene en su poder.
Y la cosa no queda aquí, ya que además un proxeneta de la ciudad que también guarda un importante material en una de las cajas fuertes del banco, se verá involucrado en todo el embrollo.
Este robo a tres/cuatro bandas pondrá en jaque a Terry y sus amigos, y la única manera de salvar el pellejo o de no acabar en la cárcel será siendo más listo que sus instigadores. Y es que lo último que esperaban nuestros protagonistas es que el robo fuera la parte más sencilla de su estudiado plan.
A lo largo de la película somos testigos de cómo todo lo que acontece al posterior atraco se va complicando más y más. Los giros en la trama dan sustancia a la historia y eso ayuda a entreternos durante las casi dos horas que dura todo. En ese tiempo vemos a Terry en serios apuros debido a los daños colaterales que está ocasionando lo que en un principio iba a ser el chollo de su vida. Tanto él como sus amigos estarán en un peligro constante, siendo acechados tanto por los agentes de MI5 como por los mafioso, queriendo ambos algo que está en su posesión y de lo que no tenían constancia hasta que las cosas empezaron a ponerse feas.

La dirección de Donaldson es bastante discreta aunque solvente. Podemos lamentar que los momentos donde debiera palparse la tensión -los cara a cara con los malos, los momentos en que pueden ser descubiertos robando el banco, etc-, ésta brille por su ausencia, dado que el director es incapaz de imprimirle intensidad a una historia que convence al espectador básicamente por la labor de sus guionistas.
La trama en sí misma engancha porque siempre están ocurriendo cosas que la hacen avanzar, aunque por momentos pueda parecer algo confusa o algunos cabos no queden del todo atados.
Los personajes, estereotipados hasta la médula, son fichas que cumplen su función en el tablero de juego. Podemos olernos fácilmente quiénes serán los perjudicados y quienes los beneficiados, guardando pocas sorpresas para el final.
El reparto principal es en mayor medida un tanto pobre, estando Jason Statham tan inexpresivo como siempre en un papel que requería la presencia de un actor con más aptitudes que las que él posee. Una lástima, porque viendo el irregular y a ratos mediocre currículum que se está labrando el actor, ésta hubiese sido una buena oportunidad para lucirse más allá de su etiqueta de “nuevo action-man” (que esa sí, debo decir la cumple a la perfección)
Tampoco ayuda que su partenaire sea la insulsa Safrron Burrows, que lo único que puede aportar a su personaje es un bonito físico y nada más.
Del resto no hay mucho que decir ya que aparecen en pantalla sin destacar demasiado, siendo los villanos de turno lo más mejorable de la misma, ya que rozan casi todos la caricaturización.
Por lo demás, una película entretenida que podría haber sido mejor con un reparto y un director más entregados a la causa. Los mejores momentos son más flojos de lo deseado, pero la historia discurre a buen ritmo y con interés.
Es mejor que ver a los sofisticados chulopiscinas de Danny Ocean luciendo trajes de Armani mientras desbalijan casinos, pero está a años luz de, por ejemplo, la última de Sidney Lumet o las comerciales pero condenadamente efectivas “Plan Oculto”, “Heist, el último golpe” o “The Italian Job” (precisamente esta última tenía entre sus filas a Statham)
Lo mejor: que la historia vaya más allá del simple robo.
La peor: una dirección a la que le falta vigor y unas interpretaciones muy mejorables.
Valoración personal: Correcta