
Problemas a parte, la cinta partía con serias posibilidades de convertirse en una de las candidatas a optar por una estatuilla en los Oscars de este año (ya se sabe que el “basado en hechos reales” tira mucho a los académicos), pero el parecer la cosa no ha cuajado del todo bien entre la crítica. Así que una vez más, Tom Cruise ve como se le escapa una nominación a dichos premios, si bien hay que decir que esta vez ni su actuación ni la película en si misma merecen tal consideración. Y ahora veremos, a mi juicio, el por qué.
La historia que nos relata “Valkiria” trata sobre el complot del 20 de julio de 1944 llevado a cabo por varios oficiales de las fuerzas armadas alemanas, con el fin de asesinar al dictador Adolf Hitler y terminar de una vez por todas con el régimen nazi que muchos compatriotas no compartían y/o detestaban. El coronel Claus von Stauffenberg (Tom Cruise) fue uno de sus principales artífices, pero desgraciadamente su meticuloso plan resultó fallido (eso ya lo sabréis), y las consecuencias para todos los responsables de la operación no fue otra que el fusilamiento por traición (práctica “muy de moda” en aquellos tiempos de dictadura)
El título hace referencia a la llamada Operación Valquiria, un plan orquestado por el gobierno nazi para contrarrestar cualquier posible sublevación civil que perjudicara al régimen, y que Stauffenberg pretendía (re)utilizar en su propio beneficio para restablecer el orden en el país tras el asesinato del Führer.
Dentro del cine bélico, la Segunda Guerra Mundial es uno de los temas más sobados que existen, más cuando se centra exclusivamente en el nazismo y/o el holocausto. Sin embargo, siempre hay “nuevas” historias que contar y por ello, a un servidor, dicha temática le fascina.
Con el complot del 20 de Julio contra Hitler, Singer y Christopher McQuarrie (el mismo dueto que nos encandiló con “Sospechosos habituales”) tenían un material entre manos con el suficiente potencial para hacer un buen peliculón, o en todo caso, una buena película. Por desgracia y pese a tener un guión bien milimetrado y, según tengo entendido, fiel a la realidad, la película se queda a medio gas, ofreciendo al espectador una trama interesante y bien narrada, pero falta de emoción e intensidad, dos factores que elevarían su calidad por encima de la media.
La trama se desarrolla con rapidez, en el sentido de que pronto sabemos quiénes serán todos los oficiales y demás implicados en el complot, cómo se irán conociendo y de qué manera irán urdiendo el meticuloso plan contra el Führer. Una vez conocidos estos implicados, el resto de la película va sobre ruedas, centrándose directamente en la preparación del plan: cómo acabarán con la vida del dictador y qué papel jugará cada uno de ellos. En ese aspecto, la dirección de Singer es sobria y eficaz, con un ritmo pausado pero no pesado (aunque no dudo que algunos espectadores se puedan aburrir) y reflejando con detalle las funciones burocráticas y militares del Estado Alemán, recordando en cierta manera a “La solución final/ Conspiracy”, un notable telefilm sobre el Holocausto (en el que curiosamente también participaba Kenneth Branagh)

Así pues, en dónde falla Singer es en el suspense. Cuando el film empieza a coger fuerza, es decir, cuando el complot empieza a llevarse a cabo, la tensión debería ser máxima. Una tensión de la de morderse las uñas sin parar (aunque ya sepamos como acabará). Pero parece que a Singer le cuesta despegarse de la sobriedad de la primera hora, y no consigue ofrecer la intensidad suficiente para que esos momentos se nos hagan verdaderamente angustiosos (o por lo menos conmigo no lo consiguió). La inusitada inexpresividad de Tom Cruise en estos momentos tampoco ayuda demasiado a implicarnos en la acción.
Por el contrario y en su beneficio, la escenificación del complot es realista, sin efectismos baratos y dando mucha más importancia al acto en sí mismo que a los personajes. Pero como ya digo, esa solvencia se ve lastrada por una notable carencia de emoción en todo lo que acontece. Se percibe cierta frialdad a la hora de narrar los hechos, y en parte, el comentado distanciamiento para con los personajes desemboca en una menor implicación emocional del espectador, que observa con atención pero sin entusiasmo el desarrollo de los acontecimientos (si en el momento de las ejecuciones, nuestra sensibilidad no está a flor de piel, es que algo falla)
En el apartado técnico, nada que objetar. Una buena fotografía, una notable ambientación y unos resolutivos efectos especiales tanto para recrear las escenas de guerra (que son pocas) como para dar credibilidad al mutilado Stauffenberg/Cruise.

El reparto es, en líneas generales, solvente. Y aunque de buenas a primeras, una de las grandes bazas de la cinta era su repartazo, hay que decir que muchos de esos nombres que lo conforman tiene una presencia en pantalla más bien escasa, como es el caso de un discreto Kenneth Branagh o una desaprovechadísima Carice van Houten, la cual eso sí, con pocos minutos logra transmitirnos toda su tristeza.
Las interpretaciones más destacables son las de Bill Nighy, Tom Wilkinson y el alemán Christian Berkel; por encima de un Tom Cruise más contenido de lo habitual, algo que quizás aquí juega más en su contra que a su favor. Y que conste que considero a Cruise un buen actor -aunque a veces opte por el histrionismo- bastante menospreciado por sus lamentables “espectáculos” en la vida pública. Pero francamente, aquí peca en exceso de hierático e imperturbable.
Por tanto, “Valkiria” es una película demasiado correcta, en el sentido que no hay nada que la haga especial o destacable, más allá de la atractiva -y amarga- historia que nos relata. Teniendo en cuenta que cuando Singer se aleja de los superhéroes nos regala verdaderas joyitas como la ya citada “Sospechosos habituales” o la menos conocida “Verano de corrupción”, era de esperar que su último trabajo estuviera a un mejor nivel del mostrado. No es una mala película, ni mucho menos (realista, concisa y bien ambientada), pero sí bastante decepcionante para los que somos más exigentes (falta de emoción e intensidad), con una historia, el complot del 20 de Julio, que podía haber dado mucho más de sí.
Lo mejor: el realismo con el que se tratan los acontecimientos; los secundarios.
Lo peor: la falta de intensidad en el suspense y la carencia de emoción.
Valoración personal: Correcta