
Así es como han surgido sagas como las de Taxi o Transporter, entre otras muchas películas, y como se han dado a conocer directores como el hoy día muy solicitado Louis Leterrier (Transporter, El Increíble Hulk), de quién en breve veremos el remake de “Furia de Titanes”, uno de los blockbusters más prometedores del año.
Otro director que se estrenó bajo el amparo de Besson fue Pierre Morel, antiguo director de fotografía que debutó con la entretenida Distrito 13, y a la que siguió Venganza (Taken), una de las mejores cintas de acción de los últimos años.
Al igual que Leterrier y otros tantos directores europeos que han demostrado habilidad tras las cámaras, Morel no ha tardado mucho en desembarcar en Estados Unidos para hacerse cargo de una gran superproducción yanqui. En este caso se trata de una nueva adaptación al cine de “Dune”, la aclamada novela –o saga de novelas- del escritor Frank Herbert, que ya tuvo una versión en los 80 dirigida por el inclasificable David Lynch.
Mientras esperamos a que llegue ésta (y no lo hará hasta 2012), podemos hincarle el diente a su último trabajo en el campo de la acción, “From Paris with Love”.
Charlie Wax (John Travolta) es un poco ortodoxo agente secreto estadounidense al que le han asignado una misión de alto riesgo en París. Una vez en “la ciudad de las luces”, deberá formar equipo con James Reece (Jonathan Rhys Meyers), un empleado de la embajada norteamericana recién ascendido a la categoría de espía. Juntos y revueltos se enfrentarán a un puñado de maleantes con el fin de cumplir con éxito su difícil misión.
“Desde París con Amor” sigue la fórmula de las típicas buddy movies de toda la vida, juntando a dos tipos que son polos opuestos y que deberán avenirse por el bien de su cometido. Por supuesto, la gracia de estas películas reside precisamente en la principal pareja protagonista, en sus diferencias y continuas disputas, y en comprobar cómo al final acaban convirtiéndose en dos buenos amigos/ compañeros.
Dentro del género de acción, uno de mis favoritos, esta fórmula nos ha dado enormes satisfacciones como con la saga “Arma Letal”, “Tango y Cash”, “Jungla de Cristal: La venganza”, “El último Boy Scout”, “Límite: 48 Horas” o “Dos policías Rebeldes”, entre otras tantas (“El Principiante”, “Danko: Calor Rojo”, “Colegas a la Fuerza”...) Y más recientemente me han dejado buen sabor de boca películas como “Arma fatal” o la canadiense “Dos polis en apuros“
Todas ellas cuentan con argumentos sencillos pero tremendamente eficaces para ofrecer al espectador unas horas de pura diversión sin complejos. Claro que también ha habido castañas de mucho cuidado como “Hora Punta 3” o “Hollywood: Departamento de homicidios”, por poner sólo un par de ejemplos, por lo que no siempre se da en el clavo con la fórmula.

La cinta de Morel está sujeta al carisma y compenetración de sus dos protagonistas, y qué decir que en ambos casos se fracasa estrepitosamente. Para empezar, la química entre Travolta y Meyers es prácticamente nula. Es la pareja cinematográfica con menos feeling que he visto en mucho tiempo. En parte, porque el guión no da para mucho, y en mayor medida, porque el primero termina ensombreciendo al segundo, lo cual, además, no es de extrañar si tenemos en cuenta que Meyers parece encontrarse fuera de lugar. El actor no consigue meterse en el papel ni creérselo siquiera, algo que tampoco me extraña viendo la chorrada de historia que se ha cascado Besson. Por tanto, su actuación deja bastante que desear, lo cual demuestra que este tipo de películas no son lo suyo.
Todo lo contrario en el caso de un desatado Travolta, que se muestra muy a gusto en el rol del chulo y desvergonzado Wax. El actor nos obsequia con una interpretación histriónica y sobreactuada, que es lo que le pide su personaje. Probablemente a algunos se les haga insoportable, pero a mí me divierte cuando Travolta se pone en ese plan, sobre todo con las pintas de macarra que luce de aquí. Si no fuera por su presencia y sus chascarrillos, esta chorrada descomunal se me hubiera hecho insoportable.

Y es que la trama, por llamarla de alguna manera, no es más que una mera excusa para meter con calzador una escena de acción tras otra, a cual más fantasmona y con tropecientos armados maleantes que salen hasta de debajo de las piedras. Esto último no me molesta si al menos la historia me tiene intrigado o mínimamente interesado, pero es que ni eso.
Todo ello es un cúmulo de excesos que terminan a uno por sobresaturarlo. Y es que una cosa es darle un ritmo frenético a una película y la otra apabullar al espectador con una ensalada de tiros sin ton ni son, en base a un argumento pueril que, para más inri, desemboca en giro final de lo más artificial. Justo en ese momento, parece que sus responsables quieran ponerse serios y trascendentales, tirando de tópicos a mansalva, cuando realmente no hacen más que evidenciar el poco atino que han tenido en la escritura del guión, y cuán infravalorados nos tienen como espectadores. Y es que una cosa es que uno guste del cine de acción, y la otra es que esté dispuesto a aceptar cualquier memez como tal.
Y es una lástima que “Desde París con Amor” (título en clara alusión al agente 007) sea una película tan hueca y superficial, porque ha quedado demostrado que Morel sabe rodar con eficacia las escenas de acción y que el personaje de Travolta tenía el suficiente potencial como resultar “mítico”. Pero si el conjunto es una payasada intragable (Besson es capaz de lo mejor y de lo peor), los aciertos aislados se quedan en olvidables.
Si queréis ver una sencilla pero buena película de acción, mejor revisad “Venganza”, porque ésta no vale la pena ni descargarla.
Lo mejor: que sólo dure hora y media.
Lo peor: que haya perdido esa hora y media de mi vida.
Valoración personal: Mala