
Aunque intenten hacer de ellos las nuevas estrellas del cine de acción, aún les falta mucho rodaje para alcanzar a viejas glorias como Swarzenegger o Stallone. Es cierto que están empezando y sus carencias interpretativas saltan a la vista, pero uno más o menos puede intuir de lo que estos tipos son capaces, y la mayoría de ellos están incluso muy lejos de tener la gracia de un Dwayne “The Rock” Johnson (otro salido de la lucha libre)
“12 Rounds” es la segunda cinta que protagoniza John Cena, y esta vez han decidido contar con un viejo conocedor del género, Renny Harlin, para que dirija todo el cotarro. Harlin lleva décadas sin levantar cabeza, y lo mejor de su filmografía siguen siendo “La Jungla 2: Alerta Roja”, “Máximo Riesgo” y “Las Aventuras de Ford Farlaine” (y en mi opinión, la infravalorada “La isla de las cabezas cortadas”). Después de éstas, ha ido cascándose un truño tras otro, aunque quizás “Cazadores de mentes” sea, siendo generosos, lo más potable que ha hecho en los últimos años.
Con esta especie de plagio descarado de “Die Hard with a Veangeance” (aka Jungla de Cristal: La venganza), Cena intenta emular al Bruce Willis de aquella metiéndose en la piel de Danny Fisher, un detective que se las verá crudas intentando rescatar a su novia, víctima ésta de un secuestro perpetrado por Miles Jackson, un astuto criminal en busca de venganza. Al igual que en los campeonatos de boxeo, Danny tendrá que aguantar doce asaltos que Miles ha maquinado en forma de pruebas de alto riesgo en las que el detective se jugará el cuello. Superar un asalto le llevará al siguiente, y así sucesivamente. Si los supera todos, tendrá la oportunidad de salvar a su chica, pero si falla, ambos morirán.
No tengo reparos en admitir que “The Marine” fue un placer culpable. Una cinta de acción tan casposa como entretenida, con cierto regustillo ochentero y que no se tomaba muy en serio a sí misma (me recordó a “Commando” de Chuache). Pero “12 Rounds” es todo lo contrario. Tiene un estilo visual muy actual y extremadamente videoclipero, algo más bien impropio de Harlin (y más cercano a un Tony Scott), quien parece además haberse sumado a la moda de la cámara en mano. En ese sentido, recuerda mucho –salvando las distancias- a las películas de Bourne dirigidas Paul Greengrass, en donde la cámara no para quieta ni para las conversaciones estáticas. Este recurso se utiliza para acrecentar el frenetismo de la acción, pero a mí por momentos me resulta exasperante y muy cargante (Dios bendiga el trípode y los raíles). Por lo menos, las escenas de acción propiamente dichas ya son más parecidas a la vieja escuela, y ahí Harlin no marea tanto la cámara.

La trama, como ya he insinuado anteriormente, es casi un calco a lo ya visto en la tercera entrega de La Jungla, sólo que esta vez añadiendo el componente del secuestro y, claro está, cambiando un poco las situaciones que tiene que afrontar el protagonista. Pero las pautas que se siguen son las mismas: el prota recorre la ciudad de un lado a otro, con un tiempo límite determinado, con bombas de por medio, descifrando algún que otro acertijo y recibiendo instrucciones del malo maloso vía teléfono. Y no sólo el villano comparte las mismas motivaciones que tenía Jeremy Irons en aquella SPOILER -- todo el jueguecito orquestado en post de una venganza, no es más que una medida de distracción para hacerse con un montón de dinero --FIN SPOILER sino que además SPOILER-- mueren de la misma forma: dentro de un helicóptero que vuela en pedazos --FIN SPOILER
Pero John Cena no es Bruce Willis, y su nula capacidad actoral le pasa factura en más de una ocasión (en los momentos dramáticos, especialmente). Además está falto del sensacional carisma que derrochaba Willis, y su personaje, el detective Fisher, no está tan bien construido como el genial McClane. Y es que resulta un héroe más bien insípido y poco amenazador, siendo el villano el que tiene la sartén por el mango en todo momento (y eso que no tiene a un séquito de mercenarios a su disposición)
De todas formas, los minutos iniciales son bastante interesantes y prometedores, y aunque luego vaya por la vía fácil y plagiadora, no se puede negar que es una cinta de acción bastante entretenida y que apenas da respiro al espectador. No tiene una espectacularidad demasiado llamativa pero las secuencias más trepidantes están bien resueltas. Los personajes secundarios aportan su granito de arena a la trama y eso ayuda a darle un empaque mayor a una historia que sustenta casi con pinzas.

El inverosímil final estropea un poco el conjunto SPOILER -- lanzarse al vacío desde un helicóptero en marcha, a una altura considerable y cayendo en una piscina sin sufrir rasguño alguno, no se lo creen ni ellos. Sus huesos, como mínimo, deberían haber dado con el fondo de la piscina. Además no tiene mucho sentido que el villano active una bomba que le vaya a matar también a él -- FIN SPOILER
Si mezclamos en una coctelera un poco de Jungla de Cirstal: La Venganza y Speed (la chica de la película con explosivos atados a su cuerpo o la trampa en la que cae el compañero del prota, parecen sacados del film de Jan De Bont) y lo agitamos bien, tenemos como resultado “12 Rounds”, un pasable entretenimiento de un director en horas bajas, para exclusivo lucimiento de un luchador de la WWE dispuesto a dar mamporros también en el cine.
No encostrareis aquí grandes diálogos, ni personajes/actores carismáticos, pero si a esta copia barata de Die Hard no le exigís demasiado, puede no ser una mala opción para pasar la tarde y desconectar el cerebro durante algo más de hora y media. Un servidor la prefiere a cosas como Wanted o Transporters 3, aunque intuyo que en España irá directa al videoclub -en USA se estrenó en marzo con una recaudación paupérrima- como ya lo hizo The Marine.
Por cierto, a ver si para la próxima a John Cena no le secuestran la novia… xD
Lo mejor: entretiene
Lo peor: copia lo mejor de otras películas pero con resultados menos satisfactorios.
Valoración personal: Correcta