
Con semejante trío de actores y con la posibilidad de promocionarla como el nuevo trabajo del prota de “300” (aunque sea anterior a ésta), resulta extraño que tarde tanto en llegar a nuestras carteleras.
Su estreno está previsto para el mes de abril, aunque uno no se confía demasiado ya.
Puede que no sea una buena película (de hecho, no lo es), pero eso nunca ha sido un obstáculo para venderse al mercado extranjero, más viendo la cantidad de bazofia que se estrena a lo largo del año.
Casos como estos se suceden más de lo que uno se imagina. A parte del citado western que une a Bale y Crowe, (dos pesos pesado de la industria), tenemos también “Death sentence” con Kevin Bacon dirigido por el responsable de “Saw”, que se estrenó en Agosto del año pasado en EE.UU. y que aquí aún no ha llegado. Claro que quizás el ejemplo más emblemático sea “Equilibrium”, esa notable película de acción/ciencia-ficción (a día de hoy, reconvertida a película de culto) con Christian Bale a la cabeza y que nunca se ha estrenado por estos lares (y no lo hará jamás). Pero más sangrante resulta que si lo hiciera “Ultravioleta”, una aberración infumable cometida por el mismo director de aquella.
Estreno a parte, la verdad es que la cinta que nos ocupa es uno de esos thrillers del montón, destinados a ser consumidos con la misma rapidez con la que se olvidan y por supuesto, con ese giro final indispensable en todo thriller actual que se precie (por aquello de ser requeteguay y superingenioso) y dejar pasmado al espectador (o enojado, según se tercie)
La película empieza presentándonos al matrimonio formado por Neil (Gerard Butler) y Abby Warner (Maria Bello), una pareja felizmente casada, con una hija muy maja y muy rubia, y con una casa grande y acojedora. Vamos, lo que se dice una familia perfecta con unas vidas perfectas.
Sin embargo todo esto cambia cuando aparece en escena Tom Ryan (Pierce Brosnan), un sociópata que les soprende mientras viajan en coche y que asegura tener a la hija de ambos secuestrada, y que la matará si no siguen sus instrucciones al pie de la letra. A la pareja no le queda otra que acatar las órdenes del secuestrador si quieren mantener a la niña con vida.
A partir de este momento empieza el tour de force en el que el malo maloso pondrá a prueba a sus rehenes haciéndoselas pasar magras a lo largo de 24 horas.
Si aparentemente pueda parecer que Ryan busca dinero, a los pocos minutos de película nos damos cuenta que lo que le mueve son otros motivos bien distintos, los cuáles no conoceremos hasta el final de la película. De mientras, somos testigos de las pruebas/jugarretas a las que son sometidos los protagonistas, mediante las cuáles Ryan pretende desestabilizar al matrimonio, arruinarles económicamente y a ser posible, hundir sus vidas en la miseria con un poco de maliciosa psicología.

Quizás el guión sea un poco pecaminoso, pero el director (Mike Barker) tiene la suficente endereza como para llevar la historia con cierto suspense y sin aburrir al personal, lo cual ya es todo un logro. Obviamente, se apoya en su compentente trío protagonista, sin los cuáles sería un thriller más que pasaría desapercibido en las estanterías del videoclub. Además cuenta con algunos planos bastante conseguidos (como aquel en el que la pareja está buscando la habitación del hotel), lo que le da cierto estilo al film.
El giro final que ya he mancionado anteriormente se lo puede uno oler muchísimo antes de que se descubra. Sea por perspicacia o por haber visto decenas de thrillers similares, un servidor ya se lo veía a venir; y es que o era eso o bien el guión era muy forzado (que también podría haber sido)
La resolución recurre a los manidos flashbacks para explicar con detalles todo el tinglado al espectador y que así no se le escape nada. Como ya sabreis, a mi ese recurso me molesta un poco, pues no sé si lo que quieren es dejar bien atados los cabos o simplemente nos toman por tontos. En cualquier, el director tampoco se excede en ellos, así que no voy a ponerle demasiadas pegas.
El reparto cumple con su cometido y resulta esencial para seguir la película con interés. Lo malo es que el personaje de Butler es demasiado patético y eso provoca que más que sufrir por él, nos den ganas de darle una colleja para que espavile. Pierde el control de la situación enseguida y no hace nada por lo que merezca ser aplaudido. Como ya digo, Butler hace bien su trabajo en un papel poco agraciado.
Su esposa, encarnada por Maria Bello, es la que asume la responsabilidad de jugar como es debido el rol que le ha adjudicado el secuestrador. Cumple con sus exigencias por el bien de todos y mantiene la calma en los momentos más dificiles.
Bello, pese a su belleza y a su eficiencia en todo tipo de papeles, no logra despuntar en la meca de Hollywood y queda casi siempre relegada a papeles secundarios en películas de mayor enjundia que ésta.
Y por último tenemos a Pierce Brosnan, que poquito a poco intenta desquitarse del estigma que le supone haber interpretado a James Bond, lo que hace que pocos se lo crean haciendo otro tipo de papeles. Aunque de seguro echa de menos los cheques que recibía por ello.
La verdad es que el hombre se esfuerza y varía con frecuencia sus personajes para evitar encasillarse de nuevo. Por ello hemos podido verlo como un asesino a sueldo en plena crisis existencial en “The Matador” y en un futuro próximo acompañará a Meryl Streep en la adaptación del musical “Mamma Mía”.
Aquí tiene la oportunidad de lucirse como un frío y canalla manipulador, y holga decir que no lo hace mal. Claro que los que sigan viendo en él al agente británico más famoso del cine, pues lo que digo les va a sonar a chiste. Ya puestos, mejor recordarlo como Remington Steele, porque sus películas como Bond tampoco es que me parezcan gran cosa (Muere otro día es un pestiño de cuidado)
En definitiva, un thriller medianamente entretenido aunque algo descafeinado. No voy a recomendar que invirtais vuestro dinero en una entrada de cine para verla, más con lo caro que está hoy en día, pero para una lluviosa tarde de domingo en casa tampoco es que moleste. Eso sí, su visionado os lo puede estropear el giro final, que a muchos les parece un poco inverosímil y/o retorcido.
Lo mejor: el trío protagonista.
Lo peor: un giro final que se ve a leguas.
Valoración personal: Correcta