domingo, diciembre 09, 2007

Amazing Movies, mi nuevo blog

Como bien reza el título del post, he creado un nuevo blog que gustosamente os presento aquí.

Dado que en él me centraré exclusivamente al cine fantástico y de ciencia-ficción, pensé que Amazing Movies ( traducción: "Películas alucinantes/asombrosas") sería un título adecuado. Por una parte, porque define claramente a qué películas voy a dedicarme, y segundo porque evoca al título que tenían esas antiguas publicaciones pulp centradas en difundir relatos de ciencia-ficción: las "Amazing Stories" (aunque llegaron a surgir otras revistas de misma temática, claro)

De momento en el blog podreis encontrar una breve presentación del proyecto, para que sepais exactamente de que os hablare en él, y la primera reseña publicada.

Intentaré dedicarme a él tanto o más como a “Diario de una mente perturbada”.
Tendré activos los dos blogs. Puede que alguna crítica, si coincide con los géneros citados, se encuentre publicada en ambos.


He aprovechado el puente de la Constitución por gozar de tiempo suficiente para dedicarme a dicha tarea. Aunque ha habido poca actividad en los comentarios (imagino que algunos habreis disfrutado de unas mini-vacaciones xD), no he querido descuidar este mi humilde blog, así que he compaginado el trabajo de uno y de otro.

Sólo me quedaba presentarlo en público, y que mejor lugar que aquí, donde ya gozo de unos pocos pero fieles y estimables lectores.
Espero de momento que le echeis un vistazo, pero sin el compromiso de tener que visitarlo con frecuencia, ya que eso dependerá de si el tema os atrae o no. A diferencia de éste blog, ahí me centraré en unos géneros en particular, por lo que si no son de vuestro interés, pues tampoco tendrá mucho sentido que lo visiteis a menudo xD


Espero no obstante, que este nuevo proyecto dure tanto o más como lo está durando éste, algo que por otro lado, nunca llegué a imaginar.

Como ya dije en mi aniversario, agradezco mucho que compartais conmigo estas charlas cinéfilas, y con “Amazing Movies” ojalá ocurra lo mismo y podamos tener otro agradable lugar de encuentro.

Así que sin más dilaciones, aquí os dejo el enlace:

Amazing Movies

Espero que la primera impresión sea buena. De no ser así, teneis permiso para mentirme vílmente xDDD


Saludos y muchas gracias por la atención que me dedicais ;)

viernes, diciembre 07, 2007

“Hitman”, un frío y duro asesino?¿

Ésta es la enésima adaptación a la gran pantalla de un famoso videojuego, y como ya suele ser habitual en estos casos, el resultado es bastante mediocre.

Aquellos que han jugado al juego -Hitman: Codename 47- se dividen entre los que la han disfrutado y los que la crucifican por no ser fiel a éste. Por mi parte y dado que no juego a videojuegos, la juzgaré simplemente como la película de acción que es, y como tal, lo que puedo adelantar es que a parte de ser un insulto a la inteligencia del espectador, a duras penas me ha entretenido.

En el género de acción existen películas que son inteligentes, como “El últimatum de Bourne”, y luego están las que pretenden serlo o aparentarlo. Es en este útlimo grupo en el cual deberíamos incluir la película de Xavier Gens.

Su mayor defecto es tener un guión que no tiene ni pies ni cabeza, mal contado y que no es que tenga agujeros en la trama, es que lo suyo son unos socabones de proporciones descomunales.
Eso ocurre cuando realmente no tienes una base con la que contar, porque un videojuego de acción o tiene una breve sinopsis de presentación o una historia simplona y poco pulida que solo sirve para otorgarle algo de sentido al juego. Eso no es suficiente a la hora de contar una película que debe, en sus 100 minutos de metraje, contarte algo interesante que te enganche de principio a fin.
Lo que en el juego supondrá horas y horas de evasión a base de tiroteos a diestro y siniestro, aquí se traduce en forma de pésima trama con un poquito de acción entre diálogo y diálogo, y algunos desnudos gratuitos para goce de los hormonales adolescentes (y los no tan adolescentes)

Explosiones, disparos, muertes a tutiplén, sangre estucando paredes y tías macizas luciendo palmito es básicamente lo que ofrece “Hitman”, y es precisamente lo único que a los poco o nada exigentes contentará. El resto, mejor abstenerse.


Con una película de acción no voy a pedir un guión que sea la leche. Es más, me conformo con una historia simplona que me permita hora y media de evasión sin pensar mucho. Lo malo es que esta película pretende ser más inteligente de lo que es, y eso es forzar mucho la complacencia del espectador.

Tenemos al Agente 47 (Timothy Olyphant), que es un ser creado a partir de los genes de los peores y más despiadados asesinos que pueblan la faz de la Tierra. Cuando esto ya nos suena descabellado, es que la cosa no va a deparar algo mejor. Mostrándonos permisivos (es el legado del videojuego, no hay más remedio que aceptarlo), podemos pasar ese detalle por alto y seguir con el visionado sin que nos afecte demasiado.
Lo peor es que el Agente 47 es traicionado sin saber muy bien por qué, por su propia agencia, de la que no sabemos absolutamente nada. Se ve metido en una trampa mortal que lo convierte de cazador a presa en un santiamén.
A 47 le ayuda un antiguo compañero de “la agencia”, que suponemos que le debe una. Éste le da algunas pistas a seguir, y estas pistas lo llevan hasta una joven y hermosa prostituta (últimamente las féminas de estas películas no tienen otra profesión). Juntos intentarán resolver el misterio y a fin de cuentas, salvarse de una muerte segura.

El Agente 47 va de un sitio a otro, cepillándose a unos y a otros. Cómo los encuentra a todos? Pues no lo sabemos, porque este buen hombre no se detiene a hacer preguntas, ya que es más bien de gatillofácil. Lo que si sabemos es que es tan eficiente con las armas, que de haberlo mandado a Irak, el conflicto se hubiera resuelto en 24 horas y le hubiera sobrado una para echarse una siestecita.

Eso no supone un agravio, ya que en el cine de acción, que un sólo hombre mate a decenas en un periquete, es algo habitual y para nada molesto. Lo que pasa es que las escenas de acción tampoco son como para tirar cohetes, y eso hace mella.

No responsabilizo a Gens de lo desastrosa que es su película, porque a fin de cuentas cumple su cometido de director mecenas al que lo único que se le puede reprochar es el repetitivo uso de la cámara lenta y darle poca espectacularidad a las secuencias más relevantes del film.
Aquí el verdadero culpable de este despropósito es el guionista Skip Woods, que a parte de tener nombre de detergente, pretende montarse un guión profundo e ingenioso y lo único que consigue es hacerse un lío monumental con una trama que cojea a cada paso que da, con personajes poco retratados y una resolución final realmente descafeinada.

No ayuda tampoco que el rotagonismo recaiga en Olyphant, un actor sin el mínimo atisbo de carisma suficiente para afrontar como es debido el personaje. Su cara de palo contrasta bastante bien con la dureza del Agente 47, pero eso no es suficiente para empatizar con él.
Un servidor no acaba de comprender como a un actor tan soso com Olyphant se le están regalando papeles de tanto peso (recordemos que ha sido recientemente el enemigo de Bruce Willis en La Jungla 4 y ya sabeis mi opinión al respecto)

La chica que lo acompaña, la modelo Olga Kurylenko, no puede hacer gran cosa como co-protagonista, ya que se limita a aparecer más tiempo desnuda que vestida, poniendo calentorro al Agente 47 (y al espectador) y soltando algún que otro triste discurso sobre lo dura que ha sido su vida. A pesar de ello, no se defiende mal ante la cámara, lo cual siendo modelo y no actriz, es un milagro que se da contadas veces.

Dougray Scott tiene la misma variedad de registros que ya mostraba de villano en la secuela de Missión Imposible, es decir, nula. Ceño fruncido y mandíbula apretada es lo poco que ofrece Scott.

Así que el mejor de la función es, como ya cabría esperar, Robert Knepper, quizás el mejor villano televisivo de la última década. Pese a contar con menos minutos de lo deseado, logra comerse con patatas al resto del reparto.
Me pregunto por qué no le dan a Knepper un buen papel en alguna gran película, en vez de seguir apostando por tipos como Olyphant, que deberían ser meros secundarios o simplemente quedarse en la pequeña pantalla (se dice de él que está muy bien en la serie “Deadwood”, pero yo ya empiezo a dudarlo)

Detalle a mencionar es que la banda sonora de la película es descaradamente similar a la de la antes nombrada “El últimatum de Bourne”. A esto que cada cual juzgue si es mera coincidencia o no.


En resumen, una película de acción prescindible y sólo apta para los que crean que las películas de Steven Seagal son lo mejor que se puede encontrar en el videoclub de la esquina.


Lo mejor: Robert Knepper

Lo peor: Todo lo demás


Valoración personal: Mala

miércoles, diciembre 05, 2007

“Habitación sin salida”, nunca cojas un desvío

Entre zombies, remakes de clásicos del terror y secuelas de Saw, lo más normal es que una película poco publicitada como “Habitación sin salida” pase sin pena ni gloria por taquilla. Y así ha sido.

Como reclamo, lo mejor que tenía era la presencia de Kate Beckinsale, el rostro más conocido de todo el reparto. Tampoco ha ayudado mucho que la película suene a ya vista. Claro que eso ya podríamos decirlo del 95% de las películas que se proyectan en las salas.

Taquilla a parte, la verdad es que la cinta de Nimród Antal, pese a no ser muy original, por lo menos si cumple con su objetivo primordial, que no es otro que entretener al espectador durante su escasa hora y media de duración. Y como yo digo a veces, si es breve, pues dos veces bueno.


La historia empieza con David (Luke Wilson) y Amy Fox (Kate Beckinsale), una pareja en plena crisis matrimonial que tras tomar un desvío por la interestatal, perderse por el camino y finalmente estropeárseles el coche, deciden pasar la noche en un roñoso motel de carretera.
Hasta aquí, no hay ni un sólo atisbo de originalidad, y aunque la cosa se hace bastante lenta durante el prólogo, por lo menos nos deja claro el tipo de relación que mantienen los protagonistas, que ya es algo.
Tras ser atendidos por el extravagante recepcionsita (¿¿habrá alguno normal y cuerdo en USA??) llegan a su habitación/cuchutril, donde poco hay que hacer salvo dormir o ver la tele.
La cuestión es que pronto se darán cuenta que son vigilados con cámaras ocultas y que sus observadores no tienen precisamente buenas intenciones para con ellos (de no ser así, no tendríamos película)

Todo lo que sigue es ver a la asustada pareja intentando huir de sus perseguidores para salvar la vida.


Cuando la acción empieza, ya no para hasta el final, con lo cual y gracias a su breve metraje, el film mantiene el ritmo sin decaer. Eso, añadido a un conseguido dominio del suspense, logra que el espectador se meta de lleno en la acción y sienta un poco la misma tensión que siente la pareja protagonista.

Dado que la película se desarrolla en muy pocos espacios, la sensación de claustrofobía estámás o menos garantizada, aunque a veces parece que a los protas se lo ponen muy fácil para campar a sus anchas por todo el motel. Van de aquí para allá, y parece que los malos son o muy tontos o muy lentos (yo diría que ambas cosas)

Aunque no hay secuencias demasiado impactantes, la película mantiene el tipo manejando el suspense con acierto, ahorrándose sustos baratos cuando no tocan y subidas de volumen rebienta-tímpanos. Tampoco espereis mucha sangre, porque aquí impera más la sensación de angustia que no la casquería, algo que yo personalmente agradezco. Si quiero sangre, pues ya me pongo una película gore y tan contento.

Los actores cumplen con su cometido, especialmente el malo de la función, Frank Whaley.
Beckinsale sabe correr, llorar y poner cara de asustada, que es básicamente lo que se le pide. Wilson, pese a considerarlo un actor negado, también se puede decir que está correcto, aunque sigue pareciéndome demasiado sosainas para el papel. Un actor más expresivo me hubiera resultado más creíble en según que situaciones. Quizás donde está mejor sea en sus riñas conyugales.


La trama es simplona y se ahorra explicaciones. Así que poco se sabe de los pertubados que los acosan, salvo que disfrutan haciendo lo que hacen y que además se llevan su dinerillo (de alguna manera hay que costearse el motel). Claro que para mayores aclaraciones, siempre pueden perfectamente encasquetarnos una secuela y problema resuelto (para ellos)

Lo que si me parece un gran desacierto es el final, que se antoja muy poco creíble y rompe con el tono que llevaba la película. Pero por lo menos no es de esos giros finales tan absurdos y sin venir a cuento que tan a menudo los guionistas nos cuelan intentando sorprendernos. Más que sorprendernos, lo que hacen es fastidiarnos.


Concluyendo: Poco original y mayormente predecible, pero se deja ver sin problemas, entreteniendo y angustiando a partes iguales. No es una gran película y muy probablemente se olvidará con la misma facilidad con la que se ve, pero dado que sus pretensiones no son altas, mi exigencia tampoco lo es.
Una propuesta factible para una aburrida tarde de sábado. No le pidáis más.


Lo mejor: que apueste por el suspense y no la sangre; los títulos de crédito.

Lo peor:
el final.


Valoración personal:
Correcta

martes, diciembre 04, 2007

Limahl - "Never Ending Story" (B.S.O. La Historia Interminable)

Si algunos andabais faltos de nostalgía, no os preocupeis, que aquí un humilde servidor os hará de nuevo soltar la lagrimita con una buena ración de recuerdos.

Para mi segunda entrega de “Canciones de cine” he viajado atrás en el tiempo, de nuevo a los 80, para rescatar un maravilloso tema de una no menos maravillosa película.

Quien no recuerda con cariño “La historia interminable”?
A quien, al hacerlo, no se le empieza a reproducir la canción de la película en la cabeza? A mí desde luego que sí. A saber cuantas veces la habré tarareado de pequeño...

Por sí la memoria os falla, teneis como siempre al final del post el videclip correspondiente a la canción, que incluye por supuesto escenas de la película. Ya sabeis que los 80 eran a menudo un tanto -o muy- horteras, así que evitaré hacer cualquier comentario respecto al look del cantante. Una imagen vale más que mil palabras.


La película:

Corría el año 1984 y el encargado de adaptar la novela de Michael Ende fue el ahora conocido Wolgang Petersen (Troya, La Tormenta Perfecta) en su última película realizada en su tierra natal -Alemania- antes de dar el gran salto a la industria Hollywoodiense con la muy recomendable “Enemigo Mío” (de lo mejorcito de su filmografía)

La novela de Ende es muy extensa y la película solamente se centró en la primera mitad de ésta, más teniendo en cuenta que su duración superaba escasamente la hora y media y que eso de rodar películas de tres horas era algo poco habitual por aquel entonces (gracias a Dios)
No en vano, ya en la década de los noventa, a la película le siguieron un par de inferiores secuelas: una siguiendo la historia de la novela y dirigida por George Miller (de lo peorcito de su filmografía, aunque puede seguir contentando a algunos) y la otra pasando olímpicamente de ésta y contando una historia nueva (mejor ni la veais)


A pesar de que la primera parte fue un gran éxito y que a día de hoy sigue considerándose una de las mejores películas fantásticas de la historia del cine, Ende -el autor de la novela- no quedó satisfecho con el resultado y renegó de ella.
Eso es entendible si uno se ha leído la novela, pues se puede dar cuenta de las innumerables diferencias que existen entre ambas.
Obviando eso, la película sigue siendo un excelente divertimento para toda la familia y muy especialmente para los peques de la casa. Una película emocionante, mágica, tierna... y a veces triste. Y es que a quién no se le ha puesto un nudo en la gargante o se le han humedecido los ojos cuando Artax queda atrapado en el barro? Si no os ha ocurrido es que no teneis sentimientos!


Para el recuerdo siempre quedarán otras grandes joyitas del género que nacieron también en los ochenta y de la mano del maestro Jim Henson y sus fantásticas -nunca mejor dicho- marionetas. Me refiero, como ya sabreis, a “Cristal oscuro” (simplemente una obra de arte) y “Dentro del laberinto” con David Bowie luciendo modelistos y peinados (para variar) y una jovencita Jennifer Connelly robándonos el corazón.

Jim Henson a parte, mencionar también a esa gran olvidada que es “El Dragón del Lago de Fuego”, a la que, en mi opinión, le fallaba su inadecuado protagonista, Peter McNicol.

Tema a parte son las cintas de Terry Gilliam (“Los ladrones del tiempo” o “Las aventuras del Barón Munchausen”, dos clásicos) o la entretenidísima “Willow”.

Aunque también hubo lugar para decepciones tales como “Legend” de Ridley Scott (visualmente portentosa pero argumentalmente funesta), hay que decir que a algunos directores de hoy en día no les iría mal echarle un ojo a estas películas y así aprender como se debe hacer un buen producto de fantasía para los críos.

La falta de medios de antaño se suplía por ingestas cantidades de ingenio, pasión, profesionalidad y cariño hacía el trabajo que se estaba haciendo, sin perder el equilibrio que debe existir siempre entre arte y negocio.


La canción:
Never Ending Story” fue compuesta por Giorgo Moroder y Christopher Hamill, o como se hizo conocer artísticamente, Limahl, que si os fijais es un anagrama de su apellido.

Limahl había sido el vocalista del grupo “Kaajagoogoo”(producido por Nick Rhodes de... los Duran Duran!!), con el que alcanzó cierta popularidad gracias al tema “Too Shy”, que fue Nº 1 en Gran Bretaña.
Pronto llegó el éxito y con ello también las disputas entre los miembros de la banda, lo que propició la marcha de Limahl y por consiguiente el inicio de su carrera en solitario.

El tema que nos ocupa fue compuesto expresamente para la película y entró directamente al Top Five de las listas inglesas. Todo un acierto, con un ritmo muy pegadizo y demostrando que una canción synth-pop podía combinar perfectamente con una película de temática fantástica. (recordemos que la música de sonidos electrónicos se reservaba casi siempre a películas de ciencia-ficción)

Tras el éxito alcanzado con dicha canción, Limahl siguió colaborando con Moroder en su siguiente disco, pero ya nada fue lo mismo. Durante la década de los noventa sacó un par de discos más, uno de los cuales era el pertinente “Greatest Hits”. Luego poco más se supo de él, salvo la típica gira “remember” que lo volvió a unir, en el 2004, con el resto de ex-componentes de “Kajagoogoo”.

Por cierto, que el grupo heavy Dragonland hizo una versión del “Never Ending Story” y que podeis oír aquí . Personalmente, me quedo con la original.


Ya para terminar, si alguno tiene curiosidad por saber que fue de los protagonistas de la película, aquí os dejo un breve resumen:

Bastian-Brett Oliver: de la fantasía de “La historia interminable” se pasó a la ciencia-ficción juvenil de “D.A.R.Y.L.” y la menos infantil pero más tierna, “Cocoon” (secuela incluida). Poco más se supo de él, y la verdad es que no lo hacía nada mal. Quizás mejor así, no vaya a ser que hubiera acabado alchólico o drogadicto como otros “niños prodigio”.

Atreyu-Noah Hathaway: Pasó por series de tv, por la serie B fantástica y como no, por el doblaje de animación. Luego dejó la interpretación para dedicarse a las motos y a las artes marciales.

La Emperatriz Infantil-Tami Stronach: La película de Petersen fue la única vez que tuvimos la oportunidad de ver su hermoso rostro en pantalla. Del cine se pasó a la danza, disciplina que aprendió desde muy pequeña.


Y esto es todo, que no es poco. Sé que me enrollo como una persiana, pero las cosas o se hacen bien o no se hacen.

Disfrutad de esta canción.


Limahl - Neverending Story
Uploaded by Knightrdr

sábado, diciembre 01, 2007

Shoot 'Em Up, zanahorias letales

Antes de realizar la crítica, vaya por delante que un servidor ha visionado la película con la predisposición adecuada, sabiendo perfectamente que clase de producto iba a presenciar y el nivel de indulgencia y exigencia que debía tener. A pesar de ello, me ha sido muy difícil disfrutar plenamente de una película tan vacía y calamitosa.


Shoot' Em Up” es, a pesar de su reconocida autoparodia, el tipo de película de acción que no se debe hacer,; y es a su vez, el ejemplo perfecto de la degeneración a la que ha llegado el género. Mientras unos cuantos (John McTiernan, Richard Donner, James Cameron, Renny Harlin en sus inicios, John Badham, entre otros) se esforzaban en mantener el género de acción a un buen nivel, digno de no ser marginado y sí recordado, otros ahora han echado por tierra todos esos esfuerzos con películas vacías rebosantes de pirotecnia. Traducción, carne de videoclub tan inofensiva como barata.

La pregunta que yo me hago siempre es: ¿vale todo con el propósito de entretener? Y mi respuesta es siempre la misma: Definitivamente NO.
No me conformo con una sucesión de tiros y más tiros sin la mínima consistencia. Que sea una película de acción y que, como mayor y única virtud, no me aburra, no es motivo suficiente para que me deje atrapar por el vacuo espectáculo.

Nadie pide un guión de Oscar, pero si algo que se sostenga mínimamente durante todo el metraje y que no sea a base de tiros la única forma por la que debamos prestarle atención a todo lo que se va sucediendo. En ese aspecto, la película de Michael Davis es un fiasco, porque su guión se cae por su propio peso. Un guión escrito con los pies, plagado de incongruencias y resoluciones que atentan a al inteligencia del espectador (la deducción de Smith sobre donde vivía la madre del bebé es para mear y no echar gota)


La historia trata sobre un misterioso pistolero, el Sr. Smith (Clive Owen), que deberá proteger a un bebé de sus perseguidores, unos criminales sin escrúpulos capitaneados por Paul Giamatti, que desean acabar con la vida del susodicho y de todo el que se interponga a ello. Para llevar a cabo su tarea, Smith contará con la ayuda de una bella prostituta (Monica Bellucci).

Esta es más o menos la sinopsis y también el resumen de la película. Bueno, más que resumen, esto es la película. Todo lo demás es, como ya he comentado anteriormente, una sucesión de tiros y más tiros que empieza desde el primer minuto y acaba en el último.


La película se ríe de sí misma constantemente y eso es lo que nos permite digerirla con mayor facilidad. La misma facilidad con la que luego la olvidaremos, dicho sea de paso.
Para autoparodiarse, no duda en usar un humor negro muy agradecido y sin el cual probablemente acabariamos hastiados con tanto tiroteo y descarga de adrenalina. Es el humor pues, una baza que el director aprovecha para endosarnos, entre chiste y chiste -o durante-, un montón de escenas de acción surrealistas e inverosímiles con piruetas a diestro y siniestro que harán las delicias de muchos y que horrorizarán a otros tantos. Claro que más que una sucesión de escenas, podríamos decir que “Shoot 'Em Up” es una secuencia de acción alargada a hora y media.

El héroe en cuestión -o antihéroe, mejor dicho- es un tipo duro durísimo, poco hablador y muy hábil con las armas y cualquier cosa que le pueda servir para matar. Hasta una zanahoria se puede convertir en un arma mortal en sus manos.
Recuerda un poco al Eastwood de los westerns de Leone, donde además pocas veces conocíamos el pasado del sujeto, lo que al fin y al cabo, poco importaba.
Si alguien cree que la comparación es un razonamiento mío sacado de la manga, que eche un vistazo al trailer oficial de la película y se dará cuenta que es puro Leone. Así pues, Davis bebe un poco de Leone a lo largo de la película y con dicho trailer se permite directamente homenajearlo.

En este caso, del héroe no sabemos absolutamente nada hasta casi el final, cuando se nos desvela torpemente (metido con calzador, vaya) toda la información referente a Smith. Hacía falta? Pues no. De desvelarse, se podría haber hecho mejor? Seguramente sí, aunque no se yo en que estaría pensando el guionista/director (ah sí, estaría pensando en el próximo tiroteo)


Clive Owen encarna al Sr. Smith con chulería, garra y por que no decirlo, también bastante inexpresividad. De todas formas, como héroe de acción aún le falta bastante carisma (está lejos de ser un Bruce Willis o un Mel Gibson)

Paul Giamatti está totalmente pasado de rosca, hasta el punto de que por momentos llega a resultar ridículo. De todas formas, esa histrionidad encaja perfectamente con la pasividad de Smith/Owen, así que tampoco molesta mucho si uno se lo toma a guasa.

Luego tenemos a Monica Bellucci como la prostituta que acompaña al héroe a desgana al principio y por convicción luego.
Ignoro si la belleza y sensualidad de la señora Bellucci me nubla la razón, pero siempre he pensado que tiene potencial como actriz y que sólo falta que lo demuestre. Pero de momento, ella sigue empeñada en llevarme la contraria y una vez más vuelve a ser la “chica florero” de turno. Esta vez, debo señalar que incluso su interpretación como mero decorado me parece muy poco convincente.

Y mención especial al bebé que protege Smith, que muestra una asombrosa resistencia a todo tipo de golpes y zarandeos. ¿Por cierto, de dónde sacará OJO SPOILER Smith ese bebé robot? Eso no era un muñeco de cualquier juguetería, eso era un animatronic de última generación! FIN SPOILER


En fin, una película que dudo que vaya a disponer de un lugar privilegiado en el cine de acción.
Hay que tomársela a puro cachondeo y reirse con ella (si podeis)
Es honesta en sus pretensiones y no engaña a nadie, así que si eres capaz de disfrutar de la acción por la acción, sin sentido alguno, y cuanto más inverosímil y absurda mejor, pues sin duda está es tu película.
Aquel que sea un poquito más exigente y guste de la acción más cercana a un Bourne o a un Casino Royale (véase mi caso), debe mantenerse alejado de esta película.

Por mi parte y aún con el chip correcto, no me ha entusiasmado en absoluto, aunque tampoco me ha horrorizado hasta el punto de dejarla a medio ver. Creo que como autoparodia funciona, pero que como disfrutable película de acción no, porque la sensación de vacío que me queda después de su visionado es inmensa. Así que sopesando los pros y los contras, creo que la nota más adecuada sería un Regular (lo mismo me sucedió con "Crank", que ni fu ni fa)

Hay películas que se han autoparodiado de forma más ingeniosa y divertida, sin llegar a extremos tan desproporcionados. Sírvame como ejemplo la infravalorada y reivindicable “El último gran héroe” o la mismísima “Mentiras arriesgadas” (vaya, los dos de Chuache)



Lo mejor:
el humor negro que destila; sus excelentes créditos finales; Monica Bellucci (por su cuerpo); la escena del cartel luminoso.

Lo peor: su desmesura en todos los aspectos; un guión pésimo; Monica Bellucci (por su interpretación); la secuencia del paracaídas.

Valoración personal: Regular

jueves, noviembre 22, 2007

“Adiós, pequeña, adiós” ¿el fín justifica los medios?

Nos encontramos ante el debut tras las cámara del casi siempre mediocre -como actor- Ben Affleck. Digo “casi” más que nada por su correcta interpretación en “Hollywoodland”, aunque tampoco lo suficientemente buena como para hacerlo merecedor de la Copa Volpi que le otorgaron (cuanto menos, discutible)

De buenas a primeras, con esa información, uno puede mostrarse receloso e incluso puede que los prejuicios le asalten como mosquitos a la luz, pero es de buen espectador el conceder una oportunidad antes de prejuzgar, y si luego resulta que es tan petardo dirigiendo como actuando, pues aquí está un servidor para, muy cómodamente, ponerlo a caldo.
No obstante, tendrá que ser en otra ocasión, pues esta vez hay que reconocerle su sorprendente e igualmente satisfactorio trabajo en las labores de dirección, con una película que ha suscitado una injusta -por no decir absurda o estúpida- polémica por sus más bien pocas similitudes con el “show mediático/caso Madeleine”. Y son pocas porque más allá de que la película se centre en la investigación del secuestro de una niña pequeña (también rubia), en lo demás no tienen absolutamente nada que ver.


Se ha llegado a tildar la película de “oportunista”, cuando hace más de una año que se empezó su rodaje y cuando se basa en una novela anterior a dichos hechos.
Como ya suele ser habitual, los medios de comunicación desconocen tres cuartos de la información que deberían conocer, por lo que siempre resulta poco o nada interesante la promoción de una película vía noticiarios. Como anécdota, aún recuerdo cuando un periodista de informativos afirmaba que “El Orfanato” estaba producida por Benicio Del Toro (el actor), en vez de Guillermo Del Toro (el director). Pero lo más grave es que este periodista era de la misma cadena que producía la película! Si es que... jejej


Anécdotas a parte, “Adiós, pequeña, adiós” no es una película comercial ni tampoco está protagonizada por grandes estrellas Hollywoodienses, por lo que no es raro que aparte de las polémicas suscitadas, la película haya pasado más bien sin pena ni gloria por nuestras carteleras. Otro motivo añadido puede ser el hecho que con su trailer, la hayan vendido como el drama que realmente no es. Cierto es que tiene tintes dramáticos en los que, obviamente, se sustenta la historia y sus personajes, pero no por ello es un drama al uso, sino un thriller. Thriller con una carga dramática que fluye sin pesar en el espectador, quien se mantiene intrigado durante toda la película para esclarecer los hechos que en ella acontecen.


Affleck dirije con sobriedad, desarrollando la trama pausadamente y con cautela, mostrando interés en sus personajes principales (y secundarios) y en su evolución a medida que avanza el caso.
La película planea y posteriormente profundiza sobre la condición moral que cada ser humano tiene (o deja de tener, que también) y que irremediablemente afecta a todas nuestras acciones. Los personajes aquí presentados están sujetos a ella como cualquier otro, y esa moralidad dictaminará sus actos, ya sea para bien o para mal, por convicción o por imposición.


Aunque lo parezca, Ben Affleck no es tonto, y aparte de enchufar a su hermanito, se ha rodeado de un buen par de actorazos como son Morgan Freeman y Ed Harris, cuya sola presencia ya llena la pantalla, otorgando además un prestigio añadido al film que gracias a Dios no resulta meramente postizo, como si ocurre en otros casos (especiamente con los proyectos de dudosa calidad en los que a menudo se mete Freeman)

Ed Harris borda su papel, creando un personaje que pasa de carnos mal a caernos bien, y luego otra vez mal y luego...bueno, luego que cada uno juzgue.
Estoy seguro que en manos de otro actor, de la excelencia se hubiera pasado a la sobreactuación, fina linea que las separa y que muchos cruzan con demasiada -fea- costumbre.

Por su parte, la pareja protagonista formada por Casey Affleck y Michelle Monaghan cumple con su cometido con correctas interpretaciones acordes con su rol. Me ha extrañado que Affleck resultara convincente, sobreotodo y a pesar de no mover un sólo músculo de su cara en toda la película (una fugaz y casi inperceptible sonrisa es la única mueca distintiva que se llega a apreciar). No sé si la inexpresividad es cosa de familia o es que iba con el perosnaje, pero el caso es que no me ha molestado en exceso, que es lo cuenta.


La película, como ya he dicho antes, se desarrolla de forma pausada, pero eso no es un problema porque siempre hay algo que contar y la trama da los suficientes giros argumentales en muy poco tiempo como para que uno esté al tanto de lo que va a suceder luego. Eso sí, recomiendo estar muy atento y quedarse con los nombres de los personajes, porque sino más de uno va a tener que echar mano del rebobinado.
Hay un punto de inflexión a mitad de la película que aunque se nos antoje chocante y en cierto modo rompa el ritmo del film, rápidamente se torna como el inicio de ese “todo” que oculta el argumento.

Se le puede achacar eso sí, una correctitud y pulcredad en algunos diálogos que en ciertos momentos hacen que no parezca que la historia se desarrolla en unos suburbios. No digo que haya que ir soltando tacos a diestro y siniestro, pero si evitar la exaltación de unos elucubrantes diálogos por medio de sabias palabras bien escritas antes que por lo que nos quieren decir con ella. No se si me explico, pero a veces las formas no son más importantes que lo que realmente se está diciendo.
También la chulería del protagonista que en ciertos momentos ostenta, se nos puede antojar poco creible, por mucho revólver que lleve encima y por mucho que se haya críado en el barrio. Tenerlos bien puestos no significa que puedas chulear a unos tíos grandotes cuando tu chica está ahí y también puede recibir.


Salvo estas pequeñeces sin importancia, no temo afirmar que se trata de una notable película, que invita a reflexionar e incluso a reflexionar sobre ella misma.
La historia es tan buena (que no original) que quizás pensemos que en manos de otro director se hubiera convertido en una obra maestra, pero hay que ser justos y entender que con el talento se nace, pero con la experiencia no. Esto lo digo porque la novela en la que se basa la película es del mismo escritor que escribió “Mystic River”y que el tito Eastwood posteriormente adaptó con magníficos resultados. Vengo a referirme a que Affleck no es Eastwood, y quizás a la película le falte esa contundencia que el primero sabe imprimir de forma natural y para nada tramposa ni artificiosa (algo que otros sí hacen, como Paul Haggis con “Crash”)

Vamos, que un servidor tiene la esperanza de que Ben Affleck permanezca a este lado de la cámara y no del otro, así por un lado nos ahorramos sus penosas y mayormente sosas interpretaciones; y por el otro, ganamos en buen cine, que de eso andamos faltos en estos tiempos que corren.

Adiós, pequeña adiós”, es una película pausada que no lenta, áspera que no fría, cruda que no letal, recomendada sólo para aquellos libres de prejuicios y dispuestos a debatir sobre la correcta o incorrecta moralidad del hombre (y la mujer, claro) ante según que situaciones.

Sin destripar nada, en los últimos minutos pienso que el progonista, a pesar de actuar según sus convicciones y así evitar una deuda que le podría pesar toda la vida, al final acaba arrastrando otra deuda no sé si peor, pero si más directa.


Lo mejor: una dirección libre de efectismos, llevada a cabo con sobriedad y tenacidad; Ed Harris, su final.

Lo peor: la polémica que ha suscitado a su alrededor; la desconcertante inexpresividad de Casey Affleck.

Valoración personal: Buena

martes, noviembre 20, 2007

“Lío Embarazoso”, humor troglodita

Lío Embarazoso” es una película que se ha estrenado en España -no sin retraso-, después de cosechar un notable éxito en su tierra natal, con favorables críticas no sólo de público, sino también de la “crítica especializada”. De hecho, se la ha llegado a calificar como “la película más hilarante del año”.
Por lo que a mi respecta, no sólo el calificativo me parece exagerado, sino que además considero que la película no funciona como tal, es decir, como comedia, por los motivos que continuación expondré.

Lo primero y muy importante, es apuntar que la película se acerca más al melodrama de telefilme que a la comedia propiamente dicha. De hecho, podriamos decir que básicamente la primera media hora es la que pertenece a la comedia, mientras que el resto se muestra más como el citado melodrama pero con toques de humor de temática mayoritariamente sexual, que supuestamente nos harán reír a carcajadas (¬_¬)

Pero primero, situémonos en el contexto de la historia, para poder analizar mejor donde falla ésta. Y para ello, nada mejor que una breve sinopsis.

Ben Stone es un tipo vago, yonki, desempleado y sexualmente tan salido como inactivo. Un día tiene la gran suerte de conocer en una discoteca a Allison Scott, una joven y atractiva periodista de futuro profesional muy prometedor. La noche en la que se conocen se emborrachan y acaban acostándose sin usar preservativo, con la consecuencia de que 8 semanas más tarde ella se dará cuenta de que está embarazada de él.
Dado que Allison no quiere afrontar la situación sola, decirle darle una oportunidad a Ben para llevar el tema del embarazo con la responsabilidad que le toca, es decir, la de padre de la criatura.


Hasta que el espectador tiene conocimiento del embarazo, la película, como ya he comentado, se mueve dentro del género cómico. Eso sí, entiéndase por cómico el humor más chabacanero, retrograda y vulgar que uno se pueda echar a la cara.
A lo largo de la película, el director utiliza, en su mayoría, el humor de tono sexual para hacer reír al espectador. Eso es, hacer continuas referenicas hacia lo que al hombre le cuelga entre las piernas, hacia la masturbación, hacia los senos de la mujer y demás memeces típicas de este tipo de humor, que muy probablemente haga partirse de risa a los que aún se encuentran en la edad del pavo (están en su derecho), pero que a un servidor no le producen la más leve sonrisa.
Humor sexista que bien podemos encontrar en programas como “Escenas de matrimonio” que emite Telecirco a la hora de la cena, pero elevados a la máxima potencia. Vaya, que cuanto más guarro suene el chiste y más machista -o feminista- sea, pues mejor que mejor.

El abuso de típicos tópicos es también uno de los puntos flacos de la historia, puesto que en vez de aportar algo nuevo al género, decide explotar lo que ya se ha visto en repetidas ocasiones.
Tenemos al protagonista, que es el típico feo patoso de gran corazón; la protagonista, típica maciza sentimentaloide de clase acomodada y a su hermana la arpía (con marido calzonazos incluído), y por no faltar, no faltan el grupete de amigos del prota, que básicamente son una panda de descerebrados que se pasan el día drogándose y pensando en sexo (o en apuestas estúpidas), y que en un alarde originalidad, el director y también guionista del film, las hará contonearse a base posturas obscenas para provocar de nuevo la carcajada sentre los asistentes.

El problema, más que nada, es que a pesar de usar estos tópicos, Apattow tampoco consigue hacerme reír, porque no sabe sacarle jugo a los diálogos, que se tornan casi siempre demasiados extensos y fundamentalmente obvios.
Tampoco ayuda que el comportamiento de los personajes no acabe de resultar demasiado creíble, y en consecuencia, tampoco lo sea la historia. No es suficiente motivo que Ben sea un buen tío simpaticón, para que una mujer supuestamente inteligente, le dé una oportunidad como padre (y como pareja) Tampoco es creible que cuando éste cambia de forma de actuar, consiga un trabajo y un apartamento en menos que canta un gallo (por favor, que desvele el secreto a los probes milueristas españoles..y a los que no llegan ni a milueristas). ¿Será que en USA el precio de la vivienda está por los suelos? ¿O los sueldos están por las nubes?

Hay también personajes de aparición fugaç que están metidos con calzador y que no aportan absolutamente nada a la trama. Es el caso, pues, de los padres de ambos protagonistas. Son utilizados básicamente como cameos, de manera que un servidor de sé cuenta de como los años y los kilos han agravado el aspecto del director/actor/guionista Harold Ramis (Egon Splenger en “Los Cazafantasmas” xD) o lo bien que se conserva Joanna Kerns (la mamá de Kirk Cameron en “Los Problemas Crecen”). Para otra cosa, no creo que estén.

Pero Apattow no tiene suficiente con los cameos, así que decide meter infinidad de referencias a otras películas, a modo de guiños, para ganarse el beneplácito del cinéfilo empedernido. El problema es que los guiños son utilizados frecuentemente por que sí, sin venir muy a cuento (aunque a veces sí), de manera forzada (otras no tanto) o simplemente sin resultar graciosos, más allà de los recuerdos que a uno le puedan traer.
Esto no es suficente para complacer al cinéfilo, así que la complicidad se pierde si el resto de la película no interesa lo más mínimo. Y digo no interesa, porque cosas que deberían resolverse en uno o dos actos, se resuelven en tres o cuatro, con lo cual la película se alarga hasta la extenuidad, con una falta de ritmo agonizante y percibible hacia la mitad del film, y cuya máxima consecuencia es hacer mella en la paciencia del espectador, que a falta de buenos chistes y de humor inteligente, por lo menos desea que no le aburren con demasiado metraje ni con historias paralelas muy poco trabajadas (véase la relación matrimonial de la hermana de la prota, que bien se podría haber suprimido y a la que se le ha dado más cancha de lo debido)


Por otra lado, está la moralina tan típica americana que abunda en este tipo de productos y que en esta película apesta por los cuatro costados. Las moralejas de aceptar a los demás por lo que son en su interior y no en su exterior; de las responsabilidades que debemos asumir; de lo importante que es el amor y en general, todas esas cosas que cuando las sepamos una vez termine la película, nos harán ser más felices y mejores personas...sinceramente, a mi me cansa. Sobretodo porque aquí se muestra en exceso, en casi todas las escenas clave de la película.

Todo esto, si viene con buen humor, pues aún se puede soportar, pero si el aburrimiento hace presencia, a uno el aguante se le acaba agotando. Y es que me pregunto una vez más si las discusiones que mantenienen los protas en algún momento de la película (la del coche o la de la consulta del médico) a alguien le resultan ya no digo graciosas, sino verosímiles. A mí desde luego, no.


La perla de todo esto llega al final, cuando el director, desprovisto de cualquier tipo de sutileza o elegancia, decide mostrarnos de forma explícita el parto de la muchacha con no uno, sino dos primeros planos seguidos de la vagina de ésta, mientras está iniciando el parto. Por supuesto, un servidor no se va escandalizar ante dicha visión, pero realmente me pregunto si era necesario ser así de explícito o bien podía sido má singenioso y en mayor medida, más cómicosy menos zafio. Resulta que uno de los amigos presencia ese momento del parto y acaba un tanto afectado, así que por si alguno aún dudaba de si los niños venían de París traidos por una cigüeña o no, pues Apattow, ni corto ni perezoso, decide mostrárnoslo. Lo raro es que en las escenas de sexo que aparecen la película -bastante surrealistas, por cierto-, el director no nos muestre el miembro que tantas veces nombra en su forma más cotidiana (ya sabeis, empieza por “p” y acaba por “a”)


En definitiva, una comedia que a mí, iendo a contracorriente para no perder la costumbre, me ha parecido pésima por los motivos aquí descritos y que se resumen en muy pocas palabras: aburrida y sin gracia.
El éxito de este tipo de películas (o las American Pie de turno, otras que tal...), viene a decirnos que el humor inteligente ha muerto y que este es el futuro de la comedia. Quizás soy un poco fatalista, ya que siempre nos quedará el irónico humor inglés y las siempre agradables comedias francesas de Veber y compañía.
Conste que no soy un puritano, ni muchos menos, y que el humor gamberro me gusta (si es bueno), pero es que con esta película sólo me he reído una vez y aún me pregunto, independientemente de que realmente se me haya hecho larga y aburrida, si es cosa mía o la gente es de risa fácil.

“Lío embarazoso” es además la visión de pareja de un guionista que parece que muy poco sabe sobre las mujeres, de las cuales me gustaria saber la opinión que tienen acerca de esta película y de otras de temática similar, cuya visión se me antoja bastante sexista y arcaica como para disfrutarla en pareja (en un grupo de amigos mixto)


Lo mejor: la correcta actuación de los actores, tanto él (Seth Rogen) como ella (Katherine Heigl)

Lo peor: Todo lo demás: lo inverosímil de las situaciones/historia; el humor casposo; el excesivo metraje (más de dos horas para una comedia!!); los abundantes tópicos; la moralina barata, etc, etc.


Valoración personal: Mala

miércoles, noviembre 14, 2007

Piccolo ya tiene rostro!

Aquello que muchos temíamos y otros deseaban, ya es una realidad: La adaptación al cine en carne y hueso de la miiiiítica serie “Dragon Ball” ya está en marcha y con vistas de estreno entre el 2009 y el 2010, aunque la huelga de guionistas puede que acelere el proceso (mal) y decidan tenerla para...el próximo año!
Ya se sabe que las prisas son malas consejeras..

Tras anunciarse que el encargado de dirigirla sería James Wong (responsable de la aceptable “Destino Final” y la aberrante “El único”) y que contaría un presupuesto de unos 100 millones de dólares (una bírria teniendo en cuenta las millonadas que se gastan en otros blocksbusters), las últimas noticias informan sobre quiénes encarnarán a los carismáticos personajes de Son Goku y Piccolo (aka Cor Petit)

El joven actor Justin Chatwin, que ha apareció en el remake de “La guerra de los mundos” haciendo el papel de hijo de Tom Cruise, será Son Goku. Y el malvado -y luego indispensable y fiel amigo- Piccolo, tendrá el rostro de James Marsters, quien ya encarnó a un villano (Spike) en la serie “Buffy Cazavampiros”, conviertiéndose éste en el mejor personaje de la serie durante sus devaluadas últimas temporadas, momento en el que adquirió mucho más protagonismo (y único motivo por el que yo seguí viendo la serie hasta el final, a pesar de lo penosa y cansina que se estaba volviendo)


Un servidor se muestra bastante escéptico ante tal proyecto y numerosos son los motivos.
Uno de los principales es la dificultad que tiene el adaptar un manga como DB, que a priori se me antoja muy pero que muy difícil. Mi convicción siempre ha sido adaptarlo utilizando animación 3D (CGI, vamos), lo que permitiría mantener la fisonomía de los personajes intacta, además de que las posibilidades que ofrece dicha técnica son mucho mayores que unos cables y 4 trucajes de ordenador.
En personajes reales, lo más cerca que se ha estado de una pelea tipo DB es en la trilogía Matrix, y tampoco es que me sirva de consuelo (demasiado artificial)

Otro temor apunta a todas y cada una de las libertades que se van a tomar a la hora de adaptarlo. De hecho, se ha llegado a decir -pudiendo ser un bulo- que Goku podría ser un estudiante universitario con habilidades en la lucha. Yo a eso le llamo pasarse la historia por el forro, y en ese tema van a tener una enorme legión de fans en contra (incluyéndome a mí)

El director tampoco me inspira mucha confianza, pues tiene en su haber una de cal y otra de arena (y lo bueno, tampoco es como para saltar de alegría). Luego teniendo en cuenta que el presupuesto para blockbusters suele rondar entre los 150 y 250 millones, a uno se le antojan insuficientes tan solo 100 millones para adaptar una serie de tales magnitudes (Transformers costó 150 y cosas como Spiderman 3 o la tercera parte de Piratas del Caribe costaron 300 y 200, respectivamente -cifras aprox.-)

En fin...muchas contrariedades y muchas dudas albergadas en mi interior en referencia a esta adaptación. De momento, los nombres elegidos para encarnar a dichos personajes no me desagradan en absoluto. Es más, Marsters creo que podría clavar perfectamente el papel de Piccolo, ya que además encuentro ciertos paralelismos con su Spike de la serie antes mencionada. Aunque eso sí, a Chatwin no le iría mal ponerse un poco en forma, porque es más bien tirando a enclenque xD

No me enrollaré más, ya que el motivo del post, más que informar sobre dicha noticia (eso ya se puede encontrar en cualquier blog especializado en cine), era mostrar como podría ser la caracterización de Marsters como Piccolo.
Sin tener ni la más remota idea de como piensan convertir al actor en el “todopoderoso” namekiano y si van a respetar o no la imagen que todos conocemos, un servidor ha querido hacerse una idea aproximada mediante retoque fotográfico.
Así que echando mano de mi amigo el Photoshop y fusionando un par de imágenes que se pueden encontrar fácilmente navegando por la red, he realizado un fotomontaje, que aunque no sea la leche, espero sirva para hacerse una idea xDD
No es que haya invertido el tiempo necesario en su creación (ojalá), y siendo uno quiquilloso se le pueden encontrar los fallos sin problemas..pero oye, la intención es lo que cuenta. Así que espero que os guste :)


*Hace años ya sonó la adaptación de la serie y por internet empezó a correr la imagen de Piccolo que he utilizado para el montaje. No se si sería un fake o llegó a ser material de pre-producción, pero a mi me ha venido de perlas :D


Saludos ;)

domingo, noviembre 11, 2007

"Stardust" el cuento de hadas prometido

Antes de adentrarnos en la crítica, vaya por delante que un servidor no ha leído la obra en la que se basa la película, con lo cual, y aunque esto no fuera así, mi opinión viene dada una y exclusivamente por las virtudes y defectos que la película tenga en sí misma.
Creo que es muy importante saber diferenciar un medio de otro y que para nada se muestran y expresan de igual forma, por lo que compararlos siempre resulta un tanto farragoso.
La fidelidad mayor o menor hacia una novela puede constituir una mejor o peor película, inclinándose tanto hacia un lado como hacia el otro, es decir, ya siendo más o menos fiel. No siempre la máxima fidelidad a la obra escrita asegura una buena película.


La cinta que nos ocupa se basa en la novela de Neil Gaiman que DC Comics publicó en 4 volúmenes allá por el 1997 a modo de cómic y que un año más tarde se editó en formato libro, pasando a ser una de las novelas más vendidas y mejor valoradas del año.
La película ha sido trasladada al cine de la mano del director Matthew Vaughn, siendo éste su segundo largometraje tras la recomendable “Layer Cake”.

La película nos cuenta la historia del inocente -y algo torpe- joven Tristan (Charlie Cox), que para conquistar el corazón de su amada Victoria (Sienna Miller), promete a ésta ir en busca de una estrella caída del cielo. Dicho cometido le llevará a cruzar los misteriosos muros que delimitan su pueblo y tras los que se esconde un mundo mágico que jamás llegó a imaginar (toma ya que bonito me ha quedado eso xD)
La primera sorpresa con la que Tristan topará, será comprobar como la citada estrella se ha convertido en una hermosa dama de nombre Yvaine (Claire Danes). Si esto ya supone una importante complicación, el hecho de que una malvada bruja (Michelle Pfeiffer) y un codicioso príncipe (Mark Strong) vayan también tras ella, no le facilitará nada las cosas.

En su camino, Tristan se cruzará con unicornios, piratas que surcan los cielos, decrépitas brujas, etc.


“Stardust” es, en lineas generales, un agradable y efectivo entretenimiento que hace disfrutar a los espectadores mostrándoles un mundo de fantasía cargado de aventuras, hechizos, amor, humor (muy inglés) e incluso una cierta y agradecida poesía, que en última instancia magnifica unos diálogos siempre cuidados e ingeniosos.
La película transcurre a buen ritmo desde que una voz en off nos introduce en la historia hasta que los títulos de crédito inundan la pantalla.
Los personajes se nos presentan uno por uno, tomándose el tiempo justo para que el espectador los identifique y categorice sin problemas, algo que resulta mucho más fácil teniendo en cuenta que son arquetipos de sobras conocidos (brujas, príncipes, valientes héroes, damiselas en peligro, fantasmas...)
En ese aspecto no es que la película ofrezca muchas novedades (tampoco se las pedíamos), pero consigue desarrollarse con soltura gracias a algunos giros inesperados -y esperados- en la trama y sobretodo al cúmulo de personajes que la inundan, todos importantes y claves para que cada uno de las piezas que conforman la historia encajen a la perfección en los minutos finales.

Otra gran baza de la película es sin duda su acertado reparto, que aúna estrellas consagradas como Robert De Niro o mi adorada musa Michell Pfeiffer, con actores más jóvenes pero no menos talentosos, como el protagonista Charlie Cox (visto en “Casanova”), que aporta al personaje ese toque honesto y amigable que hace que empatices fácilmente con él.
También hay un buen elenco de secundarios (Rick Gervais, Jason Flemyng) que ayudan a tejer bien el argumento.
Y como no, tampoco faltarán bellos rostros como los de Sienna Miller o Claire Danes, que serán las damas por los que nuestro héroe luchará (primero por una, luego por la otra)
E incluso tenemos la oportunidad de ver al veteranísimo Peter O'Toole, que siempre aporta calidad al producto, aunque en este caso su aparición sea más breve de lo deseado.

Profundizando un poco más en el elenco, decir que la espléndidamente hermosa Pfeiffer crea con facilidad y sin histrionismos -tan típicos de estos papeles- el personaje de la pérfida bruja Lamia como si lo hubiera interpretado otras muchas veces.
Lamia pretende apoderarse del corazón de la estrella para conseguir de nuevo la juventud, y a lo largo del film vemos su lado más málevolo y su lado más picarón. Ni que decir que Pfeiffer cumple sobradamente con el papel en todo momento.
Por su lado, De Niro, alejado cada vez más de esos papeles de duro mafiso, encarna a un caza rayos que instruirá a Tristan en el arte de la espada, para que así pueda batirse en duelo sin perecer en el intento. Su personaje oculta un secreto que por supuesto no desvelaré aquí, pero sí hay que decir que protagoniza uno de los momentos más hilarantes y bizarros de la película, y por consiguiente, de los más divertidos y por el cual ya merece pagar la entrada del cine.
Los que estén muy apegados al De Niro mafioso quizás lo encuentren ridículo, pero el que sepa apreciar las virtudes de un carismático actor como él, agradecerá que por una vez nos haga reír sin recurrir a la ya cansina y gastada autoparodia que tanto ha explotado en el ocaso de su carrera con olvidables productos como “Una terpia peligrosa” o “Showtime”.

Claire Danes - la estrella caída Yvaine-, nunca me ha gustado como actriz, encontrándola casi siempre demasiado sosa. Esta vez mejora bastante y se involucra con mayor habilidad que en otros papeles. Su intepretación pues, me parece correcta, aunque quizás hubiera preferido a otra actriz en su lugar.

Charlie Cox, como ya he dicho, se defiende muy bien afrontando el peso de su personaje, y el resto del reparto cumple cada uno con su cometido dentro de la función.


Tema a parte son los efectos especiales, que por una vez están al servicio de la historia y en ningún caso para ocultar las carencias de un superfluo guión (sirva como ejemplo de esto último, las secuelas de Piratas del Caribe o Transformers)
Visualmente no es que sean la repera, pero tienen ese toque mágico -nunca mejor dicho- que hace que se vean con agrado, aunque sin llegar a fascinar. También hay que reconocer que se usan puntualmente y cuando toca, y no de relleno como podría haber llegado a ocurrir.

La ambientación, como ya sucede en este tipo de películas, está lograda. Quizás lo que se eche de menos es una visión más atractiva de ese mundo mágico que está al otro lado del muro, que por lo general, no es que sea muy impresionante. Vamos, que salvo por algún castillo, guarida o barco volador, todo lo demás resulta bastante normalito, por decirlo de alguna manera. Eso sí, los paisajes son realmente bellos y es dificil no percatarse de ello.

Tampoco hay momento álgidos o cumbre en la película que se queden grabados a fuego en la memoria. No hay lugar para grandes duelos ni apoteósicas batallas, motivo por el cual muchos tildan la película de aburrida. Este no es mi caso, ya que creo que la acción es la que debe haber y que está dosificada con buen tino. Otra cosa es que algunos esperasen dragones, monstruos o batallas al estilo “El señor de los anillos” o similares. Y es que “Stardust” es un encantador cuento de hadas que engancha al espectador por su honestidad y por la facilidad con la que ofrece un buen entretenimiento jugando con elementos ya conocidos (y manidos)
Se nota pues, que el proyecto se ha abordado con afecto, lo que recuerda en cierta manera esas viejas producciones de antaño como “La princesa prometida” (con la que ya se le ha comparado), que con comedidas pretensiones pero mucha ilusión, se llevaban a buen puerto y aún hoy día permanecen en la memoria del espectador y del buen cinéfilo.
Claro que esta película cuenta además con un presupuesto más holgado (65 millones, para ser exactos) y un precedente en forma de novela que ya aseguran cierto éxito. Éxito que está cosechando entre el público y la crítica española, pero que no se ha visto reflejado en la taquilla estadounidense. Una lástima, la verdad.


Así pues, aquellos que gusteis del cine fantástico y esteis ya cansados de infatiloides producciones con niños repelentes como protagonistas, aparatosos efectos especiales y basados en best sellers de cuyo autor no habeis oído hablar en la vida, quizás encontreis en “Stardust” la reconciliación con el género.
Por lo menos ese ha sido mi caso.

Una encantadora película con la que disfrutar en familia, con los amigos o la pareja (o sólo, si así se tercia), repleta de buenos sentimientos y un humor, en mayor medida, políticamente correcto.

Lo mejor: Michelle Pfeiffer como la malvada bruja; la impagable secuencia de De Niro; la sencillez y efectividad del producto; que sus 130 minutos no se hagan pesados y resulten siempre amenos.

Lo peor: Su injusto fracaso en EE.UU.; algunas momentos cogidos un poco con pinzas (como la aparición del unicornio)


Valoración personal: Buena

martes, octubre 30, 2007

Oingo Boingo - “Weird Science”

Lo sé, lo sé, he dejado el blog un poco abandonado. La verdad es que apenas tengo tiempo libre para dedicarlo a dejar mis escritos.

Pero ya estoy aquí, y esta vez no traigo una crítica, si no un post especial :)

Como algunos ya sabreis, colaboro en un destacado blog de cine de la red (TuBlogdeCine), posteando las críticas de aquellos futuros estrenos que tengo la oportunidad de ver en pases de prensa (y que un día después, publico en este mi blog)
Dado que ahora me es imposible acudir a los citados pases, y por no limitar mi aportación exclusivamente a las críticas, un servidor se hará cargo de alguna que otra sección del citado blog.
Una de las secciones de la que me he hecho cargo es la de "Canciones de cine", en la que se hace un repaso a aquellos singles que han aparecido en la banda sonora original de alguna película, y que por un motivo u otro, nos traen gratos recuerdos.

Estos posts los publicaré simultaneamente aquí en mi blog. De esta manera, mato dos pájaros de un tiro, y así evito que a mi propio blog le empiezan a salir telarañas xDD

Intentaré en la medida de lo posible, actualizar el blog con los contenidos habituales (críticas, básicamente).

Una vez hecha la explicación, aquí os dejo el tema que he rescatado esta semana.
Disfrutadlo ;)

Oingo Boingo - “Weird Science”


La canción fue compuesta expresamente para la película de mismo título “Weird Science”, dirigida y escrita (en dos días!!) por el especialista en comedias juveniles John Hugues, artífice -entre otros títulos- de “El club de los cinco” (una de mis películas favoritas), “Dieciseis velas”, con la omnipresente por aquella época, Molly Ringwald (estrella teen por excelencia) o “Todo en un día”, protagonizada por el insoportable e incompetente Matthew Broderick (lo siento, pero es que le tengo mucha tírria..)

En España la película fue bautizada con el resultón título de “La mujer explosiva”, una clara medida/artimaña para atraer al hormonal público adolescente de aquel entonces a las salas de cine (y vaya si funcionó!)

En aquellos tiempos, las comedias juveniles gozaban de muy buena salud, más cuando éstas mezclaban la comedia con lo fantástico, conviertiéndose así en agradables y taquilleros productos comerciales. Buena prueba de ello son películas como “Teen Wolf/De pelo en pecho”, “Regreso al futuro” (ambas con Michael J.Fox a la cabeza) o inclusive “Una pandilla alucinante/The monster Squad”, entre muchas otras.

La película en cuestión se inspiraba claramente y sin ocultarlo -más bien todo lo contrario- en la novela de Frankenstein, haciendo a su vez, claras alusiones a las adaptaciones al cine de la obra de Mary Shelley.
Hugues hizo los cambios pertinentes para actualizar el tema y adaptarlo al público más joven, sustituyendo así al loco y endiosado Dr. Franskenstein, por dos jóvenes pardillos que incapaces de comerse un rosco y gozar de popularidad en el instituto, deciden crear con su ordenador (un Apple Lisa, de ahí el nombre de su creación: Lisa) la mujer perfecta que cumpla con todos sus deseos (imaginaos cuales serían esos deseos...)

Jugando con recortes de revista y un escaner, Gary y Wiatt (que así se llaman los jovenzuelos) crean a su mujer de perfectas medidas y bello rostro.
La casualidad, el destino o la mayor potra de sus insulsas vidas, hace que un relámpago aterrice en su casa y convierta esa mujer en una realidad palpable. Resultado: Una tremendamente exhuberante Kelly LeBrock que ya nos enloqueció un año antes en “La mujer de rojo”, mucho más agradable a la vista que el monstruo de Frankenstein y a la que no le sobraba ni le faltaba ni una sola pieza (quien te ha visto y quien te ve!)

La bautizada Lisa, no sólo era todo un bombón, sinó que además de ser inteligente, poseía extraños poderes, lo que propiciaba surrealistas y muy cómicas situaciones a lo largo del film.
Destacar aquí la presencia del versátil y carismático Bill Paxton (¿ande andará ahora?), haciendo uno papel impagable, siendo su personaje, objetivo directo de los hechizos de Lisa.


Hablando un poco del grupo, decir que “Oingo Boingo” (banda rock/new wave) se dieron a conocer realizando contribuciones para bandas sonoras de diversas películas, además de ofrecer extravagantes conciertos siempre en la víspera de Halloween.
El grupo estaba liderado por nada más y nada menos que Danny Elfman!, tomando el relevo que dejó su hermano Richard Elfman, cuando esté decidió centrarse en la profesión de director de cine.

La banda editó bastantes álbumes, entre los que destaca “Dead Man's Chest” (1985), con el que se dieron a conocer al gran público (sin pasar por la dichosa MTV) y que incluía el tema “Weird Science” del post y el “Just Another Day”, dos de sus singles más famosos y recordados.

Su carrera musical se prolongó hasta 1995, año en el que el grupo se disolvió (cosas de la vida)

El citado album hizo que el Maestro Tim Burton conociera al sr. Elfman, y como ya todos sabreis , éste último se convirtió en el compositor oficial de casi toda la filmografía de este fantástico director, creando partituras que daban vida y envoltura a films como “Beetlejuice”, “Batman”, “Eduardo Manostijeras” o “Pesadilla antes de Navidad”, ésta última, su obra mejor valorada y más apreciaba.

Elfman consiguió, en solitario, labrarse una formidable carrera como compositor, no sólo poniendo música a una gran cantidad de películas (no exclusivamente de Burton, aunque sí a menudo moviéndose en el género fantástico), sinó que además compuso temas para series de televisión como “Los Simpson” o “Historias de la Cripta”.

El tema que realizó con Oingo Boingo, “Weird Science” -cuya traducción sería algo así como “Extraña ciencia”-, sirvió también para el opening de esa especie de secuela/remake que se hizo de la película, en formato de serie televisiva y que aquí en España se tituló como “La chica explosiva”, con una Vanessa Angel no menos tremenda que la LeBrock de antaño (aunque no tan guapa, a mí gusto)

Como ya es habitual, aquí teneis el videoclip del tema en cuestión.
Y sí, ese pelirrojo que pone cara de zumbado es Danny Elfman.

Espero que este single os haya traído tantos recuerdos como a mí al rescatarlo.


Saludos y hasta la próxima entrega, que ya adelanto que también tendrá sabor ochentero.

miércoles, octubre 10, 2007

“Alatriste” un triste y soporífero “corta y pega”

Si hace unos días alababa una película española, hoy voy a hacer exactamente lo contrario. Esta vez le ha tocado el turno a la otra cara de la moneda de nuestro cine español, y sin duda alguna, la que más veces se nos muestra (por desgracia).

Y es que después de haber desperdiciado casi tres horas de mi vida (y que jamás volveré a recuperar), la única venganza que me queda es despacharme a gusto con esta infumable porquería que nos quisieron endosar por película, cuando no es más que un compendio de escenas embutidas en forma de exteno y costoso trailer.

¿Porqué se me ocurriría a mí darle ahora una oportunidad, si no lo hice en su momento? Aixx... iluso de mí.


Como ya cito en el título del post, esto es un “corta y pega” sin sentido. Y es que aglutinar una saga literaria de 5 libros en una sola película es, directamente, un suicidio. Las tramas y subtramas que componen la “epopeya” del personaje principal -el Alatriste que da título al film- están metidas a la fuerza, intentando dar cabida a una multitud de personajes de los que al final poco sabemos y poco nos importan.
Las subtramas que se van colando a lo largo del film entorpecen el desarrollo del argumento principal (eso si es que alguien es capaz de encontrarlo entre tanta macedonia, o mejor dicho, potaje).

Los personajes vienen y van e incluso los que acompañan al protagonista, que no sabemos muy bien quienes son ni como se conocieron, están ahí cuando se supone que toca, y desparacen cuando intuimos que ya no es necesaria su presencia. Y es que de qué se conocen Alatriste y Quevedo? Pues ni idea, pero ahí están, compartiendo charlas y frases rimbombantes dignas de la mejor prosa castellana, pero aburridas y artificales para una película que se basa principalmente en diálagos carentes de interés. Quizás haya que leerse la obra escrita para entender algo de lo que ocurre en esta “película”, ¿pues cuales son las motivaciones de los personajes?, ¿por qué conspiran unos y se traicionan otros?

Y es que hay tantos porqués en la película, y tan aburrido es todo, que poco nos importa, más el saber cuantos minutos quedan para que termine semejante tortura.


Los años pasan y las escenas se suceden como si al montador de la película le hubieran dado un cofre con las susodichas y un orden con el que juntarlas. Escenas de 30 segundos (un hola y un adiós o tan sólo un primer plano de algo) que se intercalan con otras excesivamente largas (la de la obra de teatro, por ejemplo) y que pretenden explicarnos una historia a base de retales. Pedacitos de hechos históricos y ciertos acontecimientos que, se supone, deben guiarnos hacia un fín, pero que nunca sabemos cual es.
¿Hacia dónde se quiere llegar? ¿Porque sucede esto ahora y luego eso otro? Por qué es de día ahora, y en medio minuto ya es de noche y así repetidas veces en un tiempo récord? ¿Por qué ahora brilla el sol, ahora nieva y ahora vuelve a brillar el sol, si tan sólo han pasado 10 minutos de metraje? Parece que cada media hora que pasa nos hayan contado un libro entero zampándose más la mitad de las páginas.

No hubiese sido mejor hacer una trilogía? Sí, ya sé que no se estila mucho en nuestro país, pero desde luego habría sido mejor que esto. O mejor aún, una lujosa miniserie, que para eso si que hay mayor predisposición.
Pero no. Tenían que contarnos todas y cada una de las batallitas de golpe y porrón, saturando al espectador con demasiada información y que encima nunca queda demasiado clara. Incluso citan a pintores de la época cuando uno menos se lo espera, quizás pretendiendo darnos una innecesaria clase de historia.


Y es que se supone que “Alatriste” es una película de aventuras, y la verdad es que de eso poco hay. Las pocas batallas que se suceden están rodadas de forma torpe, sin garra, sin brio ni emoción. Yanez (el director) es incapaz de darle espectacularidad a dichas escenas.
Los duelos y peleas a espadas son repetitivos e insulsos. Un servidor ha visto coreografias de “Xena, la princesa guerrarera” muchos más atractivas y elaboradas que estas. Hasta la reciente (y funesta) “La última legión” gana por goleada en todos los sentidos a esta mediocre imitación de cine de aventuras.

En su favor tiene que no se note el cartón piedra de los decorados, lo cual ya sería el colmo. Claro que a falta de recursos, algunas veces se opta por poner una espesa neblina que envuelva al barco de turno, y así uno se ahorra filmar en exteriores (o llenar un estudio de agua, que para el caso, debe ser igual de molesto y costoso)

Pero no solo en las escenas de acción Yanes demuestra su torpeza y lo grande que le viene el proyecto. Además, la carencia de ritmo de la que hace gala la película, convierta su visionado en algo sumamente tedioso, por lo que si uno pretende contar una historia en dos horas y media, por lo menos que tenga la delicadeza de darle ritmillo al asunto, intercalando acción y escenas de diálogo con más gracia y sobretodo profundizando en los personajes, que con tantos minutos por delante, ya tiene delito no molestarse ni en hacer eso.
El único personaje que está algo más definido es Alatriste, y no porque sepamos mucho de su vida, sinó porque es el que aparece más en la película. Aprovechando que una estrella de fuera ha tenido la decencia de prestarse a tal disparate, el director no duda en sacarle cuantos más planos mejor, y a poder ser, con alguna pose molona y una mirada penetrante que dejen al espectador con ganas de que llegue el Carnaval para poder emular al héroe, ataviados con el pertinente disfraz.

Claro que peor son las supuestas relaciones amorosas que viven los personajes, y digo supuestas porque la emotividad y la química entre los actores brilla por su ausencia. Pero intentado forzar eso, Yanes se jacta metiendo más escenas que pretendan explicar y desarrollar dichas relaciones, pero que a uno se le antonjan metidas con calzador.

El personaje de Iñigo (Unax Ugalde) se encuentra un par de veces con Angélica de Alquézar (Elena Anaya), cuando ambos son unos jovenzuelos. Años más tarde se reencuentran y se aman como si esto fuera “Love Story”. Y uno se pregunta ¿cuando surge todo ese amor?
El amor de Alatriste y su amada lo damos por sabido, ya que se supone que se conocían con anterioridad, por lo que ahí Yanes ya puede pasar olímpicamente de contarnos nada, pues con un par de escenas de cama, la infidelidad de turno y la inevitable reconciliación le bastan para contarnos una historia de amor por la que no sentimos ningún tipo de empatía.
Tan dificil era hacer que algo en esta película consiguiera emocionarnos? Pues parece que sí.


En el plano actoral, debo hacer incapié en la lamentable dicción en el habla de Viggo Mortensen, lo cual dificulta y mucho el creerse al personaje. Su interpretación es forzada y solo se aguanta por su presencia física, que como es habitual llena la pantalla. Una verdadera lástima pagar a un excelente actor extranjero para hacerse pasar por español de pura cepa. No cuela ni de coña, por mucho que el amigo Mortensen se esfuerce (y no dudo que se ha esforzado)

Reprimendas también para el siempre desechable Eduardo Noriega, que ni con mostacho postizo consigue disimular su inexpresividad y falta de entonación en las frases. De cerca le sigue Unax Ugalde, cuyo rostro no cambia en toda la película, pase lo que pase.
Elena Anaya no resulta creíble en su papel, siendo incapaz de dotar al personaje de ese halo misterioso y a la vez seductor que bien se merecía. Eso sí, nos regala un desnudo gratuito que un servidor siempre sabe agradecer.
Tampoco Ariadna Gil da la profundidad que merece la amada de Alatriste.
Y lo que debería ser un imponente y cruel Inquisidor, queda convertido en una blanda y ridícula Blanca Portillo travestida que se hecha cuatro frases y poco más. Portillo es una buena actriz y debieran haberle dado otro personaje y no ese, pues yo sigo viendo a una mujer haciendo de hombre, por mal que le pese a ella.

Pero no todo es malo, pues ahí está Juan Echanove componiendo un estimable Quevedo, demostrando una vez más su veteranía y sus buenas aptitudes. También Eduard Fernandez resulta convincente, pues no se me courre mejor y fiel compañero de aventuras para el valiente Alatriste. Hasta un histriónico y un tanto exagerado Javier Cámara, logra captar la esencia de su personaje.

Por cierto, ¿qué pintaba ahí Pilar López de Ayala? ¿Otorgar notoriedad al ilustre reparto? Porque para lo que sale, bien podrían haber escogido a una actriz desconocida.
Por suerte, siempre nos quedará su Juana La loca para recordarla como se merece.


Y ya para terminar, descatar la buena labor de fotografía y vestuario, y la adecuada banda sonora del siempre eficiente Roque Baños, que si bien se le puede tachar de ser muy poco innovador, por lo menos es de los que mejor cumple con su trabajo, algo que no se puede decir del director, que para más inri, también firma el guión (suponiendo que lo hubiese)


En definitiva, una insensatez. Una película que ni es de aventuras ni es nada. Ni emociona ni entretiene, porque aburre soberamente, conviertiendo así 140 minutos en una tortura de la que solo agradezco no haber pagado ni un solo euro.
Mala hasta decir basta.
Si para innovar en nuestro cine debemos tragarnos semejante estiercol, casi prefiero que se sigan haciendo las películas de siempre (denuncia social, guerra y postguerra, comedias casposas...), que por lo menos saldrán más baratas y no lamentaremos que parte de nuestros impuestos se desperdicien en este tipo de pretenciosas burradas (24 millones!!!Agrrh!!)

Gracias a Dios que ví “El Orfanato” y el buen sabor de boca aún me dura, sino hubiera demandado a Agustín Diaz Yanes por daños y perjuicios xD


Lo mejor: el vestuario, la fotografía y en conjunto, la conseguida atmósfera.

Lo peor: Todo lo demás.

Valoración personal: Mala

miércoles, octubre 03, 2007

"El Orfanato" un mal oculto

Como todos sabreis ya, “El Orfanato” es la película elegida para representar a España en la próxima edición de los Oscars en la categoría de mejor película de habla no inglesa. Sin embargo, no será hasta Enero del próximo año cuando realmente se nos confirme como una de las candidatas para competir en dicha categoria (cruzemos los dedos)
Lo más tranquilizador, por el momento, es su más que buen recimiento en el Festival de Cannes, donde fue aplaudida efusivamente por los asistentes. Pero no será hasta finales de este mes cuando el público español pueda comprobar con sus propios ojos si tantos elogios son merecidos o se trata de pura y desmedida exaltación (no sería la primera vez).
Aquí un servidor, que ha tenido el lujo de verla en un pase de prensa (lo sé, la envidia os corroe) puede decir, desde su humilde opinión, que dicha película merece todos y cada uno de esos aplausos.

Aún sin haber visto las otras candidatas barajadas para representar a España -y con el riesgo que supone dictaminar sin conocimiento de causa- debo decir que teniendo en cuenta que una estaba ahí por dirigirla quien la dirigue (como siempre) y la otra trataba sobre el ya cansino tema de la postguerra (o guerra, tanto da), la elección de la cinta de Juan Antonio Bayona es acertadísima. Una cinta que, pese a formar parte del género de terror/thriller, se encumbra como una película realmentre escalofriante a la par que emotiva.


Pero vayamos por partes, que sino me iré por las ramas.
La sinopsis seguramente os la sepais de memoria, pero nunca esta de más hacer un breve repaso.

Laura (Belén Rueda) se traslada junto a su esposo (Fernando Cayo) e hijo pequeño (Roger Príncep) al orfanato en el que creció de niña, con la intención de hacer de él una residencia para niños discapacitados.
A su llegada, su hijo empieza a dejar volar su imaginación y le cuenta a su madre los nuevos amigos invisibles que está haciendo. Lo que Laura se toma como algo normal en un niño aburrido e ingenuo, pronto se convierte en algo mucho más inquietante.
No tardarán en sucederse extraños acontecimientos relacionados con esos “nuevos amigos”, hasta tal punto que la vida de Laura dará un vuelco totalmente inesperado. Y lo que seguirá, será mucho peor...


Dicho así, suena a la típica película de fantasmas, con lugar encantado y familia sufriendo mucho, mucho. Pues bien, no es que aporte nada nuevo al género (¿o sí?), pero sí se consigue utilizar un argumento trillado para convertirlo en un relato sumamente estremecedor.


Al inicio, el suspense está depositado con cuentagotas para, posteriormente, ir impregnándose en cada fotograma a medida que la trama avanza. De esta manera, consigue que llegados a cierta punto del film, la angustia y el desconsuelo se apoderen férreamente del espectador. Es tanta esa angustia, que yo mismo deseaba que todo acabara lo antes posible para dejar de sufrir y aclarar el misterio de una vez por todas. Y es que no hay duda que la catarsis con el espectador se produce de inmediato y sin poder uno evitarlo. Quizás también, porque parte de lo que se nos cuenta, coincide con sucesos que desgraciadamente ocurren en la vida real (no digo más, para no chafaros nada)

La cuestión es que el ritmo pausado del film (no apto para los que se aburren con facilidad) y sus saltos en el tiempo permiten que vayamos viendo cómo los personajes principales van desarrollándose y cómo van afrontando todo lo que se les echa encima. Eso, por un lado permite que entendamos (y aprobemos) todas y cada de sus acciones/reacciones; y por otra lado, logra que empaticemos con ellos, lo cual es altamente necesario para seguir con interés la película. Aquí nada de modelos de Calvin Klein con encefalograma plano corriendo y gritando, nada de litros de sangre esparcidos por la moqueta, ni charcutería del todo a 100. Aquí lo que importa es que conectemos con los protagonistas, que suframos con ellos y por ellos. Y tanto actores como director, consiguen que eso sea una realidad. Vamos, que la tensión está segurada, así que iros dejando las uñas largas para tener algo que morder ese día.


Pero todo esto no podría funcionar sin un guión sólido como el que uno se encuentra en esta película. Un guión firmado por Sergio G. Sánchez , que no deja ningún cabo sin atar y al que yo personalmente no le he encontrado fisuras de ningún tipo. Además, consigue crear una perfecta mezcla entre el terror y el drama, sin que ninguno de los dos géneros esté por encima del otro, sino más bien compenetrándose para ofrecernos una histora muy emocional con logrados momentos de puro suspense (a mi se me ha puesto la carne de gallina en algunos momentos)

Ese suspense del que os hablo no recurre en ningún momento a los efectismos baratos que tanto abusan otros títulos. La música acompaña, sin entorpecer, y apareciendo cuando toca. Los efectos sonoros no se utilizan para provocar sustos. Si hay que asustarse, que sea por lo que vemos y no porque nos revienten los tímpanos con el Dolby Surround.

La atmósfera está realmente lograda, pero Bayona tiene la delicadeza de no recrease en exceso en ella, haciéndola así partícipe del relato, al igual que el propio orfanato, que se erige como un secundario más, y no el centro de nuestras miradas.
Escenas al aire libre, planos generales, juegos de clarobscuros pero nunca sin perder la visiblidad, cuidados títulos de crédito, elegante trabajo de fotografía, total ausencia de Parkinson en el cámara (gracias a Dios)...pequeñeces que en conjunto, hacen de esta película una de las mejores muestras de terror patrio de...los últimos años? ¿la última década?

Una película que nada tiene que envidiar las producciones que se hacen al otro lado del charco
, y mucho menos de lo último que nos llega.


Mención a parte merece el reparto. Y he aquí que llegados a este punto, no debo sino quitarme el sombrero ante Belén Rueda y su logradísima interpretación. Un papelón, señores, un papelón. Sus miradas, sus gestos y su rostro consiguen trasmitirte todas sus emociones: su pena, su angustia, su furia y un largo etcéra de sentimientos que la actriz logra captar y mostrar con suma naturalidad.
Dan ganas de pegar un salto de la butaca, zambullirse en la pantalla y ayudarla, abrazarla o apoyarla en su lucha interior y contra lo desconocido.

Fernando Cayo logra también una creíble interpretación, siendo el suyo uno de los personajes más escépticos ante todo lo que acontece, aunque no por ello deba causarnos antipatía (nada más lejos de la realidad)

Hasta el pequeño Roger Príncep, consigue que no nos dé ganas de estrangularlo a las primeras de cambio, algo que a mi me pasa con casi todo los niños que salen en las películas, sobretodo si son de terror. Su actuación no se vé forzada ni desentona con el resto (algo que si ocurría con el nefasto niño prota de “El espinazo del diablo”, dirigida por Guillermo Del Toro; aquí ejerciendo de productor)

Y por último, destacar la breve aparición de Géraldine Chaplin, cuyo papel le sienta como un guante; y también la soprendente Montserrat Carulla, una actriz catalana de rostro amigable que aquí, con su caracterización e interpretación, consigue dar mal rollo.
Si acaso, el punto flojo del reparto lo encuentro en Mabel Rivera, que la percibo un poco forzada como psicóloga de la policía. Pero al fin y al cabo, un mal menor.


En resumidas cuentas, estamos ante una estupendo drama sobrenatural, cargado de acertado y sútil suspense y de sentimiento, mucho sentimiento (sin caer en la ñoñería barata y facilona). Sin ir más lejos, sus últimos 20 minutos se me antojan formidables, con un final evocador, aunque quizás no del gusto de todos los presentes.
Contadas veces hago uso de la palabra que escribiré a continuación, y mucho menos con una película española (por no decir nunca), pero debo admitir que he presenciado un PE-LI-CU-LÓN. Y eso lo escribe un tipo que no es precisamente un fiel devoto del cine español.

De todas formas, lo que al final importa es la opinión de cada uno, la que uno mismo tenga es la que verdaderamente cuenta. Así que pronto tendreis la oportunidad de juzgar vosotros mismos si la película merece o no ir a los Oscars y sí por consiguiente, se merece una dorada estatuilla (yo creo que mucho más que la, para mí, sobrevalorada “El laberinto del Fauno”)
Mi humilde y desinteresado consejo es que si podéis, no es la perdáis.

Felicidades Bayona. Chapeau!

Lo mejor: Belén Rueda; la perfecta mezcla entre drama y terror; el logrado suspense libre de efectismos.

Lo peor: Que al fin y al cabo, la base argumental sea tan trillada (lugar encantado, fantasmas, crímenes del pasado... lo de siempre)

Valoración personal: Muy buena